Lineamientos Programáticos

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Por: Departamento de prensa.

I. LA ISLA DE SANTO DOMINGO
La isla de Santo Domingo es la segunda de las Antillas Mayores; situada entre Cuba y Puerto Rico. De Cuba la separan 77 Kms., de Puerto Rico 102 kms. y de Jamaica 186 Kms.

 

I.1 LOCALIZACION GEOGRAFICA

Las coordenadas geográficas de la Isla son: 17 grados y 20 grados latitud Norte; 68 grados y 74 grados longitud Oeste. Esto significa que, con respecto a la línea del Ecuador, nuestra isla está situada en el Hemisferio Norte, y con relación al meridiano de Greenwich, en el Hemisferio Occidental.

La isla de Santo Domingo limita al Norte con el Océano Atlántico; al Sur con el Mar Caribe o Mar de las Antillas; al Este con el Canal de la Mona; y, al Oeste con el Canal del Viento o de Jamaica.

La superficie de la isla es de 77,914 Km2.

I.2 LA REPUBLICA DOMINICANA

De la extensión total de la isla, la República Dominicana tiene 48,670 km2

Limita al Norte con el Océano Atlántico a través de una costa de 586 kms; por el Sur con el Mar Caribe, a través de una costa de 545 kms; con Haití tiene una distancia de 276 kms de frontera; y por el Este tiene una distancia de 245 kms. de costa, separándola de la isla de Puerto Rico 102 kms.

Tiene tres sistemas montañosos principales: la Cordillera Central, que nace en Haití, atraviesa toda la zona central y termina en San Cristóbal, en el sur del país, encontrándose allí el Pico Duarte, el más elevado de las antillas con 3,175 mts.; la Cordillera Septentrional que corre paralela a la Central, separada por el valle del Cibao y a la llanura costera del Atlántico, siendo el Pico Diego de Ocampo el más alto de sus elevaciones, viéndose majestuoso desde Santiago (Cibao Central), y desemboca en las bajas colinas del Gran Estero, en Samaná; y, la Cordillera de Bahoruco y Neyba, en la parte suroeste del país, en la provincia Bahoruco. En la parte Este, existe el Parque Nacional de Los Haitises, por donde cruzan los vientos alisios llevando las corrientes más importantes de humedad, de donde surgen las lluvias que mojan nuestros campos.

Entre las provincias Bahoruco e Independencia, existe el Lago Enriquillo, el más grande de las Antillas, con una extensión de 265 kms2 y a 44 mts bajo el nivel del mar. Allí existe el cocodrilo americano, llamado por los aborígenes Caimán.

En sus contornos la República Dominicana tiene una extensión de costa de 1, 576 Km. Desde Cabo Isabela (norte) hasta Cabo Beata (sur), tiene 286 kms. de anchura; y, 390 kms. de longitud, desde Cabo Engaño (este) hasta lo mas extremo de la Línea Fronteriza.

Sus ríos principales son: el Río Yaque del Norte, que nace próximo al Pico Duarte y desemboca en la bahía de Montecristi, noroeste del país, después de recorrer 296 kilómetros; Río Yaque del Sur, que nace también en el Pico Duarte y muere en la bahía de Neyba, suroeste del país. Tiene 183 kilómetros de longitud; Río Yuna, el más caudaloso, que asimismo nace en el Pico Duarte, y en su trayecto atraviesa las provincias de La Vega, en el norcentral, Monseñor Nouel, Sánchez Ramírez, Duarte, en sus municipios Pimentel y Villa Rivas, en el Nordeste, y desemboca en la bahía de Samaná; Río Ozama, que nace en el Gran Estero, una elevación de la Cordillera Central, y desemboca en el Mar Caribe, por la parte de Santo Domingo, la capital dominicana.

La República Dominicana produce oro, plata, níquel, hierro, cobre, bauxita, sal, yeso y larimar, una pectosita de color azul que sólo existe en nuestro país. Nuestros recursos mineros son explotados por multinacionales, como el oro de Pueblo Nuevo, Cotui, concesionado a la Barrick Gold por el gobierno central y el Congreso Nacional, pese a todo el daño ambiental que produce al país y la millonaria pérdida financiera al fisco.

Estamos en la zona por donde cruzan los huracanes y tenemos una temperatura media de 25 grados centígrados.

La división política de la República Dominicana está distribuida en tres grandes regiones: La Sureste, Norte o Cibao y la Suroeste, y están subdivididas en 7 sub-regiones. Las regiones y sub-regiones las conforman 31 provincias y el Distrito Nacional. Nuestro país por la parte Oeste comparte una frontera de 388 Kms, con la República de Haití, siendo un caso singular en el mundo, de una isla compartida por dos Estados.

Somos un país con unos 10 millones de habitantes, donde el 51% son mujeres, y el 49% hombres. En la actualidad el 75 % de la población reside en la ciudad, y más de 1.5 millones vive en el exilio económico en Estados Unidos, España, Italia, Francia, Holanda, Bélgica, Suiza, Venezuela, Haití, Puerto Rico, entre otras naciones, e islas del Caribe.

La capital de República Dominicana es Santo Domingo, con una densidad poblacional de 3.5 millones de habitantes.

El nivel de analfabetismo alcanza un 18%. La moneda de nuestro país es el peso.

La isla era habitada por aborígenes pacíficos, hasta la llegada de los españoles en 1492, quienes los explotaron cruelmente los exterminarlos. Los colonialistas franceses y españoles la dividieron en dos: Haití, la parte Oeste; y, Santo Domingo, la parte Este. Los criollos de Santo Domingo, encabezados por Juan Pablo Duarte, proclamaron la República el 27 de febrero de 1844, mediante la ruptura del yugo colonial de 22 años impuesto por la clase dominante haitiana.

La nación dominicana se formó de la mezcla racial y cultural de los españoles colonizadores, aborígenes y de negros esclavos traídos de África, por lo que la estructura de nuestra población es como sigue: mulatos 80%, negros 11% y blancos 9%. Nuestro idioma es el español. A nivel nacional se disfruta de dos bailes contagiosos llamados merengue y bachata; pero, en pueblos y regiones existe una variedad de ritmos folklóricos que los caracteriza, como carabiné, mangulina, sarandunga, baile de atabales, toque de panderos, merengue típico, entre otros.

Nuestro país es creyente, existe una diversidad religiosa y gran religiosidad popular, aunque la oficial del Estado es la católica.

II. EL PUEBLO DOMINICANO HA LUCHADO SIEMPRE

La historia del pueblo dominicano es la historia de la lucha y la resistencia constante contra toda opresión extranjera y de las fuerzas locales que han pretendido subyugarlo.

En siglos anteriores, los moradores de estas tierras, cuando aún no había nacido la República Dominicana, dieron elevados ejemplos de dignidad, enfrentando a los imperios más poderosos de la época.

Cabe señalar la resistencia indígena y negra contra el colonialismo español que tuvo su más elevada expresión en la sublevación en Bahoruco del líder indígena Enriquillo, que duró 14 años, desde 1519 al 1533, y la aguerrida lucha incendiaria antiespañola del cacique Caonabo; así como las cimarronadas de los negros traídos por la fuerza desde África, cuya población, en ese momento era de unos 12 mil esclavos contra 5 mil españoles. Esas cimarronadas se dieron tanto en Bahoruco, como en San Juan de Maguana, La Vega, Nagua, Samaná e Higuey.

En San Juan de la Maguana, el jefe cimarrón Diego de Guzmán y su grupo mantuvieron en jaque a los españoles e incendiaron sus ingenios hacia 1543; en La Vega, Diego de Ocampo combatió sin tregua a los esclavistas españoles; y, el legendario Sebastián Lemba, el jefe cimarrón, al mando de unos 150 esclavos luchó durante 15 años contra la esclavitud española.

En 1808 derrotamos, en la Batalla de Palo Hincado, al general Ferrand, jefe del Ejército Francés en la Guerra de la Reconquista, y quien fuera uno de los oficiales más distinguido del Napoleón Bonaparte. Al mando del bando criollo estaba el general Juan Sánchez Ramírez.

El pueblo dominicano también demostró su coraje en la lucha y resistencia contra la ocupación militar de 22 años de las clases dominantes haitianas. Un grupo de patriotas, liderado por el joven Juan Pablo Duarte, ideólogo y organizador del partido revolucionario La Trinitaria, logra proclamar la fundación de la República el 27 de febrero de 1844.

Igualmente derrotó al ejército haitiano en cuatro campañas militares, entre 1844 y 1856, donde el liderazgo de la dominicanidad lo asume el general Antonio Duvergé.

Más adelante nuestro pueblo doblegó al imperio español y a los traidores a la Patria en la Guerra de la Restauración (1863-1865), destacándose como líder principal el general Gregorio Luperón.

En los años 1904-1905 sufrimos una ofensa a nuestra soberanía al ser intervenida por el gobierno de Estados Unidos las Aduanas de Santo Domingo, a los fines de administrar y manejar los ingresos obtenidos a través de ellas, dizque para asegurar el pago de deuda externa del Estado dominicano. Esa intervención fue repudiada por las fuerzas patrióticas de entonces.

La intervención de nuestras aduanas creó las condiciones para la primera intervención armada de Estados Unidos a nuestro país en 1916, ya de manera total, y la respuesta a este hecho bochornoso se expresó en el Este del país con el levantamiento en armas de los campesinos, destacándose brillantemente el patriota Gregorio Urbano Gilbert, donde participó, incluso, una parte del Ejército Nacional; y, en la batalla de La Barranquita, en Mao, luchas estas que fueron vinculadas a la acción política y cívica del pueblo dominicana contra la ocupación.
En 1965 se produce la segunda intervención y ocupación de los Estados Unidos contra nuestro país. Las tropas de ocupación fueron recibidas con las armas en las manos por amplios sectores nacionalistas y con el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó como máximo líder resistiendo de manera heroica. Esta respuesta patriótica a la ocupación militar yanqui le demostró al mundo que ningún poder es capaz de poner al pueblo dominicano de rodillas.

Todo poder extranjero que ha osado intervenirnos, siempre ha encontrado una respuesta determinante de parte de nuestro pueblo.

En otro aspecto, frente a los poderes reaccionarios locales el pueblo dominicano siempre ha desarrollado una constante lucha política y social.

Entre los acontecimientos de resistencia más trascendentales contra el poder local interno podemos destacar, además de la victoriosa huelga de 1946 dirigida por Mauricio Báez, las expediciones revolucionarias contra la dictadura de Trujillo de 1947 que se organizó en Cayo Confites, Cuba; en 1949 el levantamiento de Luperón; y, en Constanza, Maimón y Estero Hondo, el 14 de junio de 1959; la huelga de 1963 contra el Triunvirato, y el levantamiento guerrillero de Manolo Tavárez Justo y el Movimiento Revolucionario 14 de Junio en 1963 contra ese gobierno de facto y por la reposición del Presidente Constitucional, Prof. Juan Bosch derrocado ese mismo año, lo que condujo al contragolpe de Estado contra el Triunvirato y el inicio de la Guerra Civil del 24 de Abril de 1965 liderada por el Coronel Francisco Alberto Caamaño Deñó demandando el retorno a la constitucionalidad sin elecciones, en donde fue derrotado en 48 horas en Santo domingo los militares del Centro de Enseñanza de las Fuerzas Armadas (CEFA) y del Ejército Nacional, la que se convirtió en Guerra Patria al producirse la segunda intervención armada norteamericana el 28 de abril.

Otras jornadas trascendentes contra los grupos hegemónicos del poder político en el país fueron: el levantamiento guerrillero del Coronel Caamaño en 1973, así como el papel protagónico de la juventud dominicana enfrentando la dictadura del Dr. Joaquín Balaguer que asesinó vilmente a más de 3,000 personas durante el ejercicio del poder en 22 años.

En esos años hubo luchas en las calles, campos, fábricas, universidades, liceos, en las cárceles y en el exilio.

El Partido Revolucionario Dominicano (PRD) y el Partido de la Liberación Dominicana (PLD) también han ejercido el poder político de nuestro país durante 22 años, recogiendo muchas veces el fruto de las luchas del pueblo y de las fuerzas revolucionarias y su sacrificio.

A estos partidos del sistema de dominación neocolonial y a sus gobiernos también nuestro pueblo y sus organizaciones populares los han enfrentado mediante la realización de miles de jornadas de lucha en campos y ciudades y a través de una variedad de métodos y formas de acción política, denunciando su entreguismo, corrupción, crímenes y entrega del patrimonio nacional y en defensa de la soberanía y mejores condiciones de vida y de trabajo.

Así lo demuestran, entre otros acontecimientos, el levantamiento masivo y espontáneo del pueblo en 1984 contra el gobierno perredeista de Salvador Jorge Blanco y sus políticas fondo-monetaristas; y, la huelga nacional campesina, dirigida por el Movimiento Campesino Independiente (MCI) a principios de los 80.

En la década de los años 90 el país fue estremecido por poderosas luchas sociales y políticas bajo la dirección del Colectivo de Organizaciones Populares, el Frente Amplio de Lucha Popular, Consejo de Unidad Popular, conducidos por la izquierda revolucionaria; y la primera década del Siglo XXI ha sido testigo de importantes luchas, colocando en este caso a los médicos, los ecologistas, las mujeres, los campesinos, la juventud, a las más diversas comunidades de toda la nación y a los movimientos de solidaridad como los principales protagonistas.

A partir de 1998 el Estado dominicano profundizó la aplicación del modelo de dominación neoliberal y la respuesta ha sido la misma: la lucha, la movilización, la protesta, la denuncia y la impugnación al orden vigente, claro, con sus altas y sus bajas, cuestión propia de todo movimiento.

Está demostrado entonces que el pueblo dominicano ha luchado siempre y continuará luchando hasta alcanzar sus grandes objetivos de Independencia Nacional plena y bienestar general para las mayorías.

Estos antecedentes históricos representan un sólido componente que reafirma nuestra confianza en alcanzar nuestras elevadas metas transformadoras.

Somos herederos de un pueblo que nunca se ha rendido al poder extranjero, ni a las clases reaccionarias locales; que siempre salió con la frente en alto a asumir sus desafíos. ¡Seamos dignos continuadores de su ejemplo!.

III. ESCENARIO POLÍTICO MUNDIAL

Con el fracaso de la política de globalización neoliberal a nivel mundial, el capitalismo vive hoy su crisis de mayor profundidad.

Crisis no sólo económica, sino también estructural, medioambiental, de producción, moral y cultural, que tiene una naturaleza cíclica resultante de su lógica normal de funcionamiento, agravada, entre otros factores, por la gran masa de capital financiero transformada en papeles, letras de cambio del tesoro, de promesas de pagos, de hipotecas, sin ningún vínculo real con la producción de bienes y servicios.

También por el abuso de Estados Unidos en la «fabricación–emisión» de dólares inorgánicos, como forma de financiar su déficit público y comercial, y las guerras contra varios países, y por un mayor grado de la especulación en las bolsas de mercado en detrimento de la producción real, que elevó exageradamente los precios del petróleo, llevando a situaciones extremas a la mayoría de las naciones dependientes de dicho carburante.

Además, está el proceso de concentración del capital a escala internacional que ha provocado que alrededor de 500 empresas transnacionales controlen más del 50% del PIB mundial, así como las grandes bolsas de acciones y de mercados.

Esta crisis se ha profundizado, igualmente por los conflictos y guerras que el imperialismo ha desatado, como la invasión y ocupación de Irak y Afganistán, la creación de bases militares en Colombia, los peligros que emanan de la crisis de las relaciones de Estados Unidos con Irán, la República Popular Democrática de Corea, y el diferendo Palestino-Israelí.

Ello significa que la crisis que comenzó en el 2007 con la quiebra de grandes instituciones bancarias, de la vivienda, el derrumbe de las bolsas de valores en Estados Unidos, Asia, Europa y América, es diferente a la de 1929. Todo apunta a que tendrá un período de mayor duración.

La recesión económica ha rebotado en las masas pobres y sectores medios de la población, expresada en más desempleo y recortes en la seguridad social. En Estados Unidos, por ejemplo, ha afectado a unos 15.5 millones de trabajador@s, a pesar de los 900 mil millones de dólares inyectados por la administración Obama a grandes bancos y empresas.

Esta crisis ha creado, además, un gran flujo de emigrantes hacia los países de mayor desarrollo, multiplicando la represión gubernamental y estimulando la xenofobia.

En medio de este escenario político se observa una exacerbación de las luchas ínter imperialistas por la hegemonía de mercados, recursos naturales y territorios; a la vez los pueblos resisten a esta política de exterminio y una parte de ellos construyen sus propias alternativas, para que la crisis la paguen quienes las engendraron y no los pobladores/as de las economías expoliadas y subordinadas por el gran capital.

El fracaso de la política de hegemonía mundial del imperialismo norteamericano, expresado en el empantanamiento de la guerra en Irak y Afganistán con marcada tendencia hacia la derrota, la resistencia en Oriente Medio a sus políticas y las de su aliado Israel, la tendencia creciente en América y el Caribe de instalar en el poder gobiernos y regimenes democráticos, junto a la crisis económica que afecta las simientes del imperio norteamericano, apunta a que la tendencia de los pueblos sea hacia la superación y liberalización del yugo de las potencias imperialistas, lo que marca un indudable declive de la principal potencia imperial de esta etapa histórica de la humanidad.

Algunos ejemplos lo confirman: la economía de Estados Unidos retrocede cada año ante sus principales competidores mundiales, lo que se refleja en el menor peso en la producción, la posición financiera negativa, la caída en el comercio mundial y en la excesiva deuda externa e interna.

Estados Unidos disminuye cada vez su aporte al PIB mundial, que de un 50% que aportaba en el año 1945, disminuyó a un 25% en el 2007, y en la actualidad ronda 18%, mientras que la Unión Europea alcanzaba un 33.5% para el mismo periodo.

El dólar norteamericano se debilita frente al euro, marcado en una tendencia que aumenta cada vez más las transacciones mundiales en euro, en vez del dólar.

El avance de China Popular, que desde hace más de dos décadas su PIB crece en 9% anual, la convierte en la primera productora mundial de cobre, acero, carbón, y consumidora del 50% de esos productos a escala mundial. Para el 2005 varias informaciones proyectaban a este gran país asiático como una gran potencia económica en unos cinco o seis años, y hoy, 2011, con la penetración de sus diversos productos en el mercado mundial y la compra de abundantes Bonos del Tesoro de los Estados Unidos, más el déficit comercial de Estados Unidos en su intercambio con esta potencia asiática, no cabe duda que este gigante se sitúa en la pugna por la hegemonía del mercado mundial.

Por otra parte, Estados Unidos, Canadá y México, firmaron el Tratado de Libre Comercio para las Américas, acuerdo que se lo han ido imponiendo a una parte de los pueblos del continente. Este bloque liderado por Washington se ha quedado rezagado en referencia a los demás bloques, es decir, la Unión Europea y el Asiático.

Mientras, crece un mundo dominado por las desigualdades y la deshumanización que comienza a sacudirse de la tutela del imperialismo y está produciendo cambios en América Latina con transformaciones democráticas y movimientos sociales como los impulsados en Venezuela, Cuba, Bolivia, Nicaragua, El Salvador, Ecuador, Paraguay, Uruguay, Argentina, Brasil y Honduras, donde se derrocó al Presidente constitucional Manuel Zelaya.

Esto es el producto de la lucha decidida de varias organizaciones democráticas y revolucionarias latinoamericanas junto a la participación de las masas populares, donde han abierto las puertas que las han llevado al gobierno central, y en otros casos sólo a la toma de alcaldías, gobernaciones y diputaciones, que les han permitido estar en congresos, municipios y regiones.

Ya la heroica Revolución Cubana había plantado la bandera de la resistencia anti-imperialista a 90 millas del monstruo del Norte. Sus más de 50 años de resistencia y victoria ha servido como paradigma y estímulo a los demás pueblos de América, el Caribe y el mundo en su lucha por alcanzar su verdadera independencia y la construcción de un sistema socialista.

Igualmente el ALBA, UNASUR, el Banco del Sur, Tele-sur, Petrocaribe, Yo Si Puedo, la Operación Milagro son parte del avance de los pueblos, en su proceso de integración y de unidad en la confrontación con el imperialismo norteamericano, que ha reaccionado a esta oleada de la izquierda propiciando golpes de Estado, huelgas generales, y diversas formas de agresiones en contra de los gobiernos de Venezuela, Bolivia, Honduras, Nicaragua, Cuba y otros.

Un peligro que pende en el contexto actual es el militarismo que sigue siendo una de las políticas imperiales más dañinas contra la humanidad. EE.UU. y la OTAN, con el apoyo del G-7 y el G-20 más industrializados, se han erigido como una especie de «Gobierno Mundial», que dicta órdenes o interviene en cualquier parte del globo usando los más triviales pretextos. De acuerdo a la Comisión Económica para América Latina y el Caribe (CEPAL) en Latinoamérica los gastos militares han aumentado significativamente, al pasar de 34,100 millones de dólares a 51.100 mil millones, a pesar del fin de la llamada guerra fría.

«Según la ONU, una reducción del 3% de los presupuestos militares a escala mundial permitiría: Reducir en un 50% la mortalidad infantil, abastecer a todo el mundo de agua potable y universalizar la asistencia sanitaria primaria. Con un 5% de los presupuestos se podría erradicar el hambre en el mundo; y con lo gastado hasta ahora en Irak por las fuerzas de ocupación se asegurarían 4 años sin hambre en el mundo».

Pero persisten las desigualdades. En la concentración de la riqueza social y la antidemocrática relación de poder unida a ella, se encuentran las raíces más profundas de las grandes asimetrías de hoy.

En ningún período histórico de la humanidad se había producido una división tan extrema entre los que tienen todo el poder político, económico, tecnológico, financiero, militar, cultural, y los que carecen del mismo; nunca esa fuerza tan inmensa se había concentrado en tan pocos países.

Los datos de organismos internacionales ilustran esta situación: las 500 empresas transnacionales más grandes controlan más del 50% del PIB mundial; el 20% de la población más rica residente mayormente en los países más desarrollados detenta un 83% del ingreso global y 86% del consumo total; mientras que el 20% más pobre sólo recibe el 1.4 % del ingreso y el 1.3% del consumo.

Saber que las 225 personas más ricas del mundo tienen una riqueza combinada de un billón de dólares, cantidad ésta mayor que el ingreso anual del 47% de la población mundial más pobre; y, que tres mega-ricos tienen activos superiores a los 48 países más pobres, ejerce una presión brutal sobre la conciencia de la humanidad.

Del otro lado, 4,500 millones de habitantes, el 75% de la población mundial, padece pobreza, donde 1,300 millones vive con un dólar diario y 3,000 millones con menos de dos dólares, incluyendo más de 100 millones residentes en los países ricos; un 17%, más de mil millones, es analfabeta; 130 millones de niños en edad escolar crecen sin recibir educación; 2 mil millones carecen de electricidad; 1,300 millones no tienen acceso a agua potable; 250 millones de niños trabajan de manera permanente.

Esta realidad del mundo, todas esas cifras de concentración de capital, de pobreza y desigualdades, de destrucción ecológica, demuestran el fracaso del injusto sistema capitalista.

Por otro lado, la distensión en las relaciones internacionales que se produjo con el fin de la llamada guerra fría, se ha revertido con la agudización de las contradicciones en los planos económicos, comerciales y sociales, que combinadas con los procesos de degradación ambiental, desintegración social y la generalización de la pretendida violencia-delincuencia común, nos han dado como resultado un mundo cada vez más inseguro, inestable y donde la vida humana se desarrolla en condiciones de mayores riesgos.

Existen fenómenos tan graves como el narcotráfico, la prostitución, el comercio de niños y niñas, y la expansión de una serie de mafias y negocios ilícitos que se han articulado indisoluble y peligrosamente a la dinámica de acumulación económica y poder político-financiero a nivel internacional. Las Naciones Unidas admiten que sólo el negocio de las drogas moviliza recursos del orden de los 600 mil millones de dólares anuales.

El economista Argentino Jorge Beinstein ha estimado en alrededor de 3 billones de dólares, cerca de un 10% del PIB mundial, el dinero que proviene de los negocios ilegales y sus ramificaciones legales, lo que él llama un fenómeno de «entropía que se expande como una mancha de aceite por todo el globo»; una verdadera locura que compra gobiernos, infiltra campañas electorales; disocia, divide y se impone a «papeletas limpias».

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), su Consejo de Seguridad y la mayoría de las organizaciones internacionales han sido convertidos en simples palancas para legitimar los intereses de las grandes potencias, especialmente los Estados Unidos.

Alegando razones «humanitarias», la lucha contra el narcotráfico o la «defensa» están interviniendo abierta o encubiertamente en todas partes, imponiendo su hegemonía en el mundo globalizado, pretexto para justificar la construcción de las siete bases militares en Colombia.

En esa tesitura hay que analizar la desastrosa situación haitiana, país ocupado militarmente por una llamada Fuerza de Paz de la ONU, que no es más que una descarada intervención militar principalmente de Estados Unidos, y en segundo lugar de Francia, países históricamente culpables de la mega pobreza de ese país hermano.
Después de la salida al exilio del dictador Jean Claude Duvalier hace 25 años y la instalación de Jean Bertrán Aristide y su Movimiento Lavalás en el gobierno mediante elecciones generales, sin alcanzar grandes avances sociales, tuvo que salir hacia el exilio, facilitando el ascenso al poder del actual presidente René Preval. De esta manera Haití no ha podido superar en lo más mínimo su azarosa situación.

Los graves problemas haitianos se han multiplicado, cuando el fuerte terremoto del 12 de enero de 2010 destruyó Puerto Príncipe y otras ciudades, dejando unas 250.000 muertes, una cantidad mayor de heridos y mutilados, más de un millón de damnificados/as y la peste del cólera ha azotado sin misericordia a ese pueblo digno.

Esos acontecimientos y los dudosos resultados de las elecciones presidenciales y parlamentarias celebradas en el último trimestre del 2010, sumen a ese país en una profundo inestabilidad social y política, cuyas perspectivas inmediatas no son halagüeñas.

Pero no todo es desaliento en el mundo de hoy y en nuestra región latinoamericana y caribeña, también la resistencia de nuestros pueblos crece; así lo testimonian los esfuerzos integracionistas de nuestras naciones frente a la globalización neoliberal; el uso de la Internet y la tecnología globalizada para librar batallas como las de Seattle (Estados Unidos) y Davos (Suiza); la persistencia de heroicas luchas contra las partidocracias corruptas, el colonialismo, el neoliberalismo, y la apertura de espacios democráticos en Brasil, México, Ecuador, Colombia, Bolivia, Argentina, Uruguay, Nicaragua, Venezuela, El Salvador y otras naciones, puestas recurrentemente en el tapete de la opinión pública mundial.

Las fuerzas populares, progresistas, democratizadoras, patrióticas, antineoliberales y alternativas tenemos el desafío de darle impulso a la resistencia de nuestros pueblos y organizarlos en la dirección de superar las desigualdades, a los fines de emancipar a nuestras patrias.

El porvenir pertenece a nuestros pueblos, globalicemos la lucha y globalicemos la esperanza.

El momento histórico es propicio para que impulsemos la propuesta de la formación del frente anti-imperialista mundial, haciendo énfasis en América Latina, contra el imperialismo norteamericano.

4. REALIDAD NACIONAL ACTUAL

4.1 Estructura económica y modelo de dominación

La estructura económica de la República Dominicana se caracteriza por la aplicación del modelo neoliberal imperialista estadounidense, que debilita la participación del Estado en la economía en beneficio de la gran burguesía local y extranjera; bonanza y predominio de los sectores de servicios sobre los productivos, con la consecuente quiebra y desaceleración de la actividad industrial, agrícola y pecuaria; crecientes corrientes migratorias internas y externas; y, degradación del ambiente y los recursos naturales.

La financierización, y apertura total de la economía, con imposición abierta de los dictados del gran capital internacional a través de sus organismos financieros y comerciales (BM, FMI, BID, OMC) y la anexión al DR-CAFTA, han conformado un perfil de la economía dominicana esencialmente especulativo, consumista y parasitario, con la subsecuente preponderancia de la economía y empleo informales, en desmedro de la economía formal, siendo la quiebra de numerosas empresas industriales, agrícolas y comerciales, junto a los elevados niveles de pobreza y exclusión social que prevalecen, signos sobresalientes del injusto modelo capitalista de dominación y dependencia impuesto a la sociedad dominicana desde principios del siglo veinte y agravado en las últimas cuatro décadas.

Con un Producto Interno Bruto que ronda los 50 mil millones de dólares (casi dos billones de pesos) y crecimiento promedio del PIB de un 5% anual, los organismos estatales sitúan en casi cuatro millones, más de un 40% de la población, las personas pobres, siendo casi un millón las que viven en pobreza extrema.

En la zona rural el 55% de la población vive en pobreza y casi el 14% en extrema pobreza, es decir, a penas pueden mal comer una vez al día y no tienen casi ningún servicio básico garantizado.

De la riqueza que genera el país anualmente, se estima en 38% el porcentaje que se apropian las clases dominantes, un 4% de la población; mientras los/as excluidos/as y pobres, un 62%, sólo reciben el 10%.

Durante gran parte del pasado siglo veinte la República Dominicana tuvo como columna fundamental de su economía la producción y exportación de bienes agrícolas y agroindustriales, como azúcar de caña, café, cacao y tabaco, los que junto a la industria nacional y la pecuaria aportaban más del 40% del PIB, siendo su aporte en la actualidad a penas de un 26%.

Ahora en la zona rural reside sólo el 30% de la población, siendo el 70% del empleo rural en actividades no agrícolas, como motoconchos, servicio doméstico, comercio informal, fabricación de artesanías, entre otros.

Hace medio siglo casi la mitad de los créditos bancarios privados se dirigían a la agropecuaria y en la actualidad abarca menos de 2%. El gasto público agropecuario a inicios del siglo veintiuno alcanzó 7.4%, y al finalizar la década fue 2.22%. En cambio alcanzan más de 80% los préstamos al consumo personal, comercio y otros servicios.

En el caso de la agropecuaria no sólo han variado las políticas fomentadas desde el Estado, que han modificado su rol e importancia de este sector en la economía, sino que paulatinamente se ha impuesto el capital privado, afianzándose las relaciones hegemónicas del libre mercado, jugando un papel importante la tecnología sobre lo humano, convirtiéndose la contradicción entre burgueses agrarios y proletarios agrícolas en una de las más importantes en el campo, y reposicionándose a un plano secundario, la lucha por la tierra y la producción.

Evidencia de la debacle de los sectores productivos bajo el modelo de capitalismo dependiente neoliberal, es el comportamiento que muestran en años recientes, donde las comunicaciones, servicios de intermediación financiera y seguros crecieron 19.9 y 13.6%, respectivamente, mientras la agropecuaria tuvo un crecimiento de -5% y -30.3% en el mismo período, y un minúsculo 5% el crecimiento de las manufacturas brutas.

En cuanto a la tierra, el último censo agropecuario arroja que un 1.83% de los propietarios concentraba en su poder 55.2% de las tierras cultivables, y por el contrario 82% de productores poseían 12.1% de las tierras. Esa tendencia negativa se ha fortalecido en estos años revelando el registro de productores de 1998 que las tierras para uso agropecuario se redujeron en 24%. Gran parte de las mismas han pasado a pastoreo extensivo y a proyectos inmobiliarios (turísticos y urbanísticos).

De igual manera, gran parte de las tierras del Estado (CEA), cedidas al sector privado, han ido a parar a funcionarios de los diferentes partidos, empresas extranjeras y al narcotráfico, que cuando las han dedicado a la producción es básicamente para la exportación.

Por el lado de los pequeños y medianos/as propietarios/as se acrecienta la tendencia a la venta o enajenación de los predios agrícolas, debido al incremento de los costos de producción, falta de financiamiento competitivo, de mercado seguro, de precios estables; las crecientes importaciones y contrabandos avalados por las mafias gubernamentales.

De otra parte, ha aumentado vertiginosamente la deuda pública externa e interna, estimándose en 20 mil millones de dólares. Mientras las importaciones, a tono con la liberalización arancelaria impuesta por los tratados comerciales, se incrementan, disminuyen las exportaciones, fijándose el déficit comercial dominicano después del RD-CAFTA en 67.47%

En lugar de desarrollo, la actual estructura económica de la RD ha propiciado crecimiento para favorecer a los sectores que controlan la economía y el poder, mientras han empobrecido a las grandes masas obreras, campesinas y trabajadores urbanos, pequeños y medianos empresarios, destruyendo al mismo tiempo el sistema productivo de la nación, haciéndola más dependiente de la economía capitalista mundial.

4.2 Las clases sociales en la sociedad dominicana de hoy

La estructura de clases de la sociedad dominicana conserva la conformación clásica del capitalismo: burguesía, terratenientes, proletariado y pequeña burguesía urbana y rural, pese a los cambios que se han producido en los últimos decenios.

Sin embargo, el impacto de las modificaciones que se han producido en la estructura económica y social, ha provocado cambios en la conformación de las clases fundamentales, haciéndose extremo y escandaloso el acaparamiento de poder y riquezas por un grupo reducido de la gran burguesía y el empobrecimiento de la clase obrera, la pequeña burguesía urbana y rural, y las grandes masas populares.

4.2.1 Clases fundamentales y sectores marginales

4.2.1.1 La gran burguesía nativa e imperialista: participa sola o aliada al capital extranjero, en el sector financiero, especialmente bancario, en el sector minero de manera determinante, en el turismo, construcción inmobiliaria, la agroindustria a gran escala, el gran comercio de expendio, importador y exportador, así como en servicios de telecomunicaciones y en menor medida en educación superior, salud e industria.

Se agrupa especialmente en la Cámara Americana de Comercio que aglutina a unos dos mil empresarios/as locales y norteamericanos, así como en el CONEP.

Es el sector más poderoso de la burguesía; socia incondicional del poder extranjero, políticamente reaccionaria y conservadora, principal soporte del poder político nacional históricamente.

4.2.1.2 La burguesía industrial, agraria y comercial:

La burguesía agraria está integrada por grandes hacendados, agroexportadores y agroindustriales tradicionales. Ambos sectores son productores de arroz, habichuela, carne, leche, café, cacao, azúcar, bebidas alimenticias.

La burguesía comercial está integrada por grandes comerciantes, ejecutivos de empresas capitalistas, empresas de transporte y otros servicios.

Mientras la burguesía industrial participa en la producción de bienes de consumo para el mercado interno y la exportación, tales como bebidas, alimentos, productos de belleza, materiales de construcción, textiles y calzados.

Estos sectores están representados en el Consejo Nacional de la Empresa Privada (CONEP), la Cámara Americana de Comercio y la Asociación de Hacendados.

La burguesía agraria, comercial e industrial, es conservadora y tiene alianzas y pugnas con la gran burguesía nativa e imperialista, pero sus intereses se ven enfrentados a la voracidad y poder determinante de la primera.

Igual que la gran burguesía es opuesta a cualquier cambio social que pueda modificar los privilegios que posee.

Estos sectores representan la minoría de la población dominicana, pero detentan más del 50% de las riquezas que produce el pueblo dominicano. Principalmente la burguesía comercial se beneficia del contrabando, evasión de impuestos, corrupción estatal, narcotráfico y lavado.

4.2.1.3 La clase obrera dominicana: Está integrada por trabajadores/as fabriles, sean industriales o agroindustriales, de la construcción, obreros agrícolas, comerciales, del transporte, y otros asalariados que venden su fuerza de trabajo regularmente en actividades productivas y de servicios.

Con la imposición del neoliberalismo la situación laboral y existencial de la clase obrera dominicana se ha deteriorado, siendo cada vez mayor el ejército de desocupados, las insuficiencias salariales, precaria o inexistente seguridad social y boicot a la organización sindical, teniendo miles de asalariados/as lanzados/as a las calles, que convertirse en trabajadores/as por cuenta propia y/o engrosar los cordones de miseria de las ciudades.

4.2.1.4 Pequeña burguesía urbana y rural: incluye una diversidad de capas sociales oprimidas y explotadas, que por su procedencia social, condiciones laborales, nivel académico y condiciones de existencia asumen una posición política inestable, siendo la de unos segmentos la inclinación a la lucha y el cambio social progresista y/o revolucionario, mientras la de otros es notablemente vacilante, vinculándose con frecuencia a los viejos partidos del sistema y a la alienación o sumisión al estatus quo.

Entre las capas que la integran destacan:
. La intelectualidad y profesionales de las capas alta, media y baja que incluye profesionales de las diferentes ramas y actividades.
. Propietarios de comercio, transportistas, medianas y pequeñas empresas de servicio, bienes inmuebles, talleres industriales o artesanales, entre otros.
. Propietarios agrícolas y ganaderos de mediana escala.
. La gran masa proletarizada de hombres y mujeres que trabaja en la economía informal por cuenta propia, entre los que mencionamos: vendedores ambulantes, motoconchistas, trabajadores a destajo en servicios urbanos, trabajadoras y trabajadores del servicio doméstico, vigilantes privados.

4.2.1.5 El lumpem proletario: Está integrado por una masa de hombres y mujeres arrastrados por la crisis y la descomposición social a dedicarse a actividades como prostitución, trata de blanca (tráfico de personas), al mundo del juego de azar y apuestas, al narcotráfico, entre otras de perfil delincuencial. Este sector social está integrado por elementos descompuestos de todas las clases sociales.

4.3 SITUACIÓN SOCIAL

Los ajustes neoliberales han generado un impacto social, que trastoca los sustentos ético-morales y valores de convivencia en que se asentó históricamente esta sociedad de desigualdades de clases, para llevarla a los extremos de la exclusión masiva y la pérdida de empleo, opulencia de reducidas minorías tradicionales y ostentoso goce de segmentos enriquecidos mediante nuevas y mafiosas formas de acumulación casi aceptadas, moral y jurídicamente.

La ruina de miles de trabajadores, profesionales y productores, agudiza las diferencias sociales, provoca migraciones masivas, pluriempleo, marginalidad social, deterioro, mercantilización y encarecimiento de los servicios básicos, imposición de un ambiente de sobre vivencia humana, disgregación familiar, violencia, drogadicción, libertinaje y otras expresiones de la degradación ético-moral, propia de una sociedad en crisis, que tiene que inventar en el barrio o el colmadón cualquier manera de desahogar el estrés del calor, el apagón, falta de oportunidades y bajos ingresos.

La organización social y popular, especialmente de la clase obrera, se ha deteriorado a causa de la disgregación social provocada por el neoliberalismo. La mayoría de las organizaciones sindicales han sido sepultadas, controladas por el amarillismo y partidos tradicionales, imponiéndose el conservadurismo reaccionario; las prácticas corruptas, la conciliación con la patronal, el partidismo y el Estado, predominan, estando avasallados los reducidos focos del sindicalismo y la organización popular clasistas.

En el ámbito del Estado, la corrupción es uno de los graves problemas del presente, que estimula a gran parte de las nuevas generaciones al «sálvese quien pueda»; mientras la violencia y delincuencia se multiplican en una sociedad hundida en creciente marginalidad y exclusión, y estimulados por el autoritarismo político y el machismo que predominan, sin que sean tratados como temas sociales, más allá de la estridencia y sensacionalismo de los medios masivos de comunicación.

Se estima que más de un millón y medio de dominicanas y dominicanos han emigrado al exterior, mientras las ciudades, principalmente la capital, provincia Santo Domingo, Santiago, San Cristóbal, San Pedro de Macorís, La Vega y otro puñado de ciudades han tenido que acoger alrededor de 75 de cada cien dominicanos, quedando en las zonas consideradas rurales, a penas un 30 por ciento.

A quienes han dirigido el Estado durante 50 años o más no les ha interesado aumentar el gasto social, el cual no ha pasado de 42% del Presupuesto Nacional y de un 10% del Producto Interno Bruto, muy por debajo del promedio de América Latina que es alrededor de un 18% del Producto Interno Bruto.

La baja inversión en el gasto social, trae como consecuencia el deterioro y el estancamiento de áreas vitales y de importancia capital, como educación, salud, seguridad social, protección social, agua potable y empleos.

Los partidos tradicionales desde el Estado implementan una carpeta de programas asistencialistas que no atacan en la raíz la pobreza, al tiempo que los utilizan para fomentar la corrupción y clientelismo político utilizando los recursos que deberían ser para la seguridad social, salud, educación, agua potable, viviendas, entre otros.

Los diferentes programas asistencialistas del Estado y partidos de turno arrastran el vicio de la vagancia, la dependencia y la politiquería partidista.

En la entrega de 800 mil tarjetas de solidaridad lo que ha primado es el clientelismo y chantaje electoral en períodos de campaña.

En cuanto al crecimiento económico de las últimas décadas no ha redundado en bienestar biopsicosocial y calidad de vida de los dominicanos, mostrándose un rezago en el desarrollo humano y de las potencialidades de los ciudadanos/as.

4.3.1 LA SALUD

El gobierno destinó en el 2010 para salud 20 mil millones de pesos (1.3% del PIB) y la población tiene que aportar de sus bolsillos 69% del gasto social sanitario, estimado en cerca de 110 mil millones de pesos al año. Esta baja inversión en salud se expresa así:

• Por cada 100 mil mujeres en edad fértil, cuando logran desembarazarse, 159 mueren por complicaciones del embarazo, el parto o el puerperio (después del parto), un porcentaje muy elevado.

• De cada mil niños nacidos vivos, de 32 a 34 niños fallecen, cuando en países como Cuba y los desarrollados, a penas alcanza entre 6 y 7 los casos de muerte.

• De cada 100 niños que deben ser vacunados, para prevenir algunas enfermedades, sólo 55 la reciben.

• Cuando se trata de desnutrición infantil con relación a 100 niños, 28 están desnutridos.

• Hay 7 millones de dominicanos que no tienen ningún seguro médico. De esos 7 millones, hay 4 millones 800 mil que viven en la pobreza, no están en condiciones de proporcionarse salud. 2 millones, 500 mil dominicanos tienen que pagar una parte y la otra parte la paga SENASA para lograr una salud medianamente de calidad.

A casi diez años de la promulgación de la Ley 87-01 que crea el Sistema Dominicano de Seguridad Social su aplicación no se enfoca principalmente a producir cambios estructurales, financieros, de organización para mejorar prestación de servicios individuales y de atención a la enfermedad de las personas, si no a la privatización y el lucro total del sistema sanitario.

La Salud Pública y la Atención Primaria en Salud, no han recibido el más mínimo apoyo político ni financiero. La construcción de una red de modernos hospitales públicos, principalmente en la capital (Marcelino Vélez Santana, Ney Arias Lora, Ciudad Sanitaria Luis Eduardo Aybar, Juan Bosch, entre otros), son la mejor expresión del proceso de privatización y despojo de la gran población empobrecida, del derecho a una salud digna.

Se ha demostrado que la Ley de Seguridad Social como está estructurada y aplicada, favorece al gran capital financiero, que es el sector que administra los más de cien mil millones de pesos acumulados por los fondos de pensiones, además de las ganancias de las grandes administradoras de salud (ARS).

La Seguridad Social ha significado para la gran mayoría de dominicanos lo siguiente:
• Encarecimiento de los servicios de salud.
• Progresiva privatización de los servicios de salud.
• Exclusión de la gran población de los servicios de salud.
• Más ganancias para el capital financiero.
• Deshumanización de los servicios.
• Fracaso del sistema de salud en República Dominicana.

4.3.2 EL AGUA

El agua de consumo humano ha sido privatizada y convertida en una mercancía a precio de lujo. En la zona urbana o rural la población se ha visto obligada a comprar botellones de agua para satisfacer todas sus necesidades, lo que empeora la calidad de vida y afecta el presupuesto familiar.

El censo del 2002 arroja que el 61% de la población urbana y 25% de la rural contaban con cobertura de agua suministrada a domicilio, pero ya sabemos que en la gran mayoría de barrios y comunidades no llega el líquido o es contaminada. Un 12% de la población dominicana ha sido internada por enfermedades parasitarias y de piel, a causa de agua contaminada. Se calcula en un 17% la población sin acceso a agua potable y 60% el porcentaje de los que no tienen alcantarillado sanitario.

4.3.3 LA EDUCACIÓN

En sentido general el subsistema educativo nacional se caracteriza por baja calidad y niveles significativos de deficiencias. En materia de contenido se caracteriza por ser fundamentalmente memorístico y repetitivo y su currículo no responde a las realidades culturales, sociológicas, socio-económicas y geo- políticas del país.

Por tanto, el sistema educativo no contribuye con efectividad al mejoramiento de la inequidad social y la disminución de la pobreza.

La República Dominicana invierte en educación un pírrico 2% del Producto Interno Bruto (PIB), cuando la ley orgánica educativa No. 66-97 establece un 4% del Producto Interno, alcanzando la media en la región latinoamericana un 4%. En los últimos 35 años en el país ningún gobierno ha dispuesto ni de un 3% del PIB para educación.

El bajo presupuesto implica que muchas cosas dejen de hacerse y muchos planes queden truncos.

Sólo entre 5% y 10% de la población recibe una enseñanza relativamente adecuada, debido a que el bajo nivel de ingresos empuja al magisterio a tomar más tandas o pluriempleo, básicamente en la educación privada..

Pese a que en los últimos años ha aumentado la cobertura, sobre todo en el nivel básico, todavía seguimos con serias deficiencias en ese renglón y las mayores limitaciones se expresan en los contenidos. Se estima que 40 de cada cien jóvenes en edad escolar están fuera de las aulas.

La deserción escolar sigue siendo muy alta: sólo el 6% de los niños de 3 a 7 años recibe educación inicial. Mientras el 82% de los escolares no termina el nivel básico, llegando nada más al quinto curso.

El promedio de alumnos por aulas es de 78; cuando fueron construidas para albergar a 30 y 35 estudiantes.

El 80% del magisterio no tiene vivienda propia. Cuenta con un seguro deficiente en muchos aspectos y devenga un salario base de siete mil ochocientos dos pesos en básica y de nueve mil en nivel medio, lo que hace que su labor en el ámbito laboral, académico y familiar se desenvuelva en medio de muchas precariedades.

El índice de analfabetismo en el país, con datos conservadores es de un 16 %, mientras que los analfabetos funcionales son un 60%.

El 60% de los centros educativos no tiene bibliotecas, las instalaciones sanitarias están en pésimas condiciones y su alumbrado eléctrico es sumamente deficiente.

El sistema educativo dominicano cuenta con 5 mil 417 planteles en los cuales funcionan 11 mil centros educativos.

Tiene 31 mil 135 aulas, de las cuales 16 mil 105 reciben 1 millón 259 mil 595 estudiantes, en mil 66 planteles; esto se traduce en el promedio de 78 estudiantes por aulas. En estas condiciones participa en el proceso educativo el 69% de la población estudiantil.

Veinticinco mil maestros y maestras jubilados y pensionados sobreviven con salarios de 5 mil pesos, después de haber servido al Estado por 30, 35 y 40 años ininterrumpidos.

En fin, nuestra educación sigue en crisis, las autoridades lo que hacen es mucha publicidad, pero los problemas fundamentales siguen latentes desde hace décadas.

Actualmente hay una gestión fiscalista, que persigue al/la docente con el famoso programa de las mil por mil, mil horas de calidad y mil horas de docencia, pero es una visión que procura únicamente aumentar horas de docencia sin tomar en cuenta los demás aspectos que inciden en la calidad de la educación.

La causa fundamental de las carencias del sistema educativo del país está relacionada con el pobre presupuesto que el Estado dedica al área educativa. La importancia que una sociedad asigna a la educación se mide por porcentaje del producto interno bruto o del presupuesto nacional que dedica al sector.

4.4 EL ASPECTO CULTURAL

Las tradiciones culturales que conforman la identidad de nuestro pueblo dominicano y aquellos valores patrióticos que sirven de plataforma a la soberanía política de la nación, han sido notablemente debilitados a tono con la ideología de la globalización neoliberal, mientras se potencia el amor a lo extranjero, exótico y «moderno».

La penetración cultural y alienación de las generaciones más jóvenes se filtra por los mecanismos y medios subliminales y cotidianos que facilita la novedosa tecnología al servicio del gran capital, desde la televisión, el cine y la música, los teléfonos celulares, internet, mediante los recursos de la publicidad, el arte en sus múltiples manifestaciones, el deporte y la explotación de los sentimientos de superación, recreación y acción de la juventud.

Desde la comercialización de toda actividad deportiva, recreativa, el posicionamiento de la cultura del juego de bancas, donde existen 20 mil, el ocio improductivo, hasta la ignorancia, desconocimiento y desprecio de nuestros héroes y heroínas. Hay 350 mil personas vinculadas al consumo de drogas y existen 35 mil puestos del micro tráfico. Los deportes criollos, las manifestaciones folclóricas de la música y otras tradiciones mágico-religiosas son relegadas, mientras son aupadas corrientes extranjerizantes, que nos presentan a los antivalores como ídolos.

La desvalorización en el orden cultural hace parte del proceso de degradación de las raíces mismas que conforman la estructura moral de la Nación y pueblo dominicanos.

4.5 LOS RECURSOS NATURALES Y EL MEDIO AMBIENTE

La República Dominicana tiene excelentes recursos naturales, como suelo, agua, flora y fauna, que nos brindan valiosas minas; ríos, arroyos y playas; diversa vegetación; vida en variada especie animal y determinados microclimas.

La naturaleza nos obsequió el Parque Nacional de los Haitises, por donde corren los vientos alisios, canal de aire húmedo que al penetrar tierra adentro nos facilita la lluvia para enverdecer nuestros campos, ayudar a la producción agropecuaria y alimentar nuestros ríos.

Asimismo, tenemos la reserva de la mina de oro de Pueblo Viejo, Cotuí, con una capacidad probada de:

• «2 millones de onzas troy de oro,
• 120 millones de onzas de plata.
• 424 millones de libras de cobre.
• 2 millones de toneladas de cinc.»

Esta mina se ha concesionado a la Barrick Gold, al igual que las minas de Bonao y de Restauración.

Hay «cuatro zonas potencialmente propensas a la acumulación de hidrocarburos a escala Comercial: la cuenca de Enriquillo, la cuenca de San Juan de la Maguana y Azua, la cuenca del Cibao y la zona de Baní con la planicie del Este, y está pendiente a determinarse el potencial de las plataformas marinas de las aguas territoriales del país». Recientemente se anunció el hallazgo de petróleo en la provincia La Altagracia (Higuey).

Tenemos un 27.52 % de cobertura boscosa y un potencial para la actividad forestal de un 60 por ciento del territorio nacional para la producción de madera.

Existe un 25 por ciento de la superficie terrestre de áreas protegidas, con un 70 por ciento de protección en parques nacionales, reservas científicas naturales, santuarios marítimos, reservas de biosfera, en constante violación por grandes intereses de inversionistas extranjeros y nacionales, particularmente del subsector turismo.

Precisamente ese tipo de turismo, al amparo de la privatización neoliberal aplicado por el gobierno del Dr. Leonel Fernández, se ha adueñado de las mejores playas del país, como Bahía de Las Águilas, las de Puerto Plata, Bávaro, Punta Cana, La Romana.

Como el patrón oro vuelve a estar en la agenda mundial de las transacciones económicas, en reemplazo del dólar estadounidense, la multinacional Barrick Gold, en componenda con el gobierno y el Congreso antinacionales, concedieron el derecho de explotación a sus dueños Georges Bush (padre), Gustavo Cisneros y otros halcones.

Los daños en general y la contaminación en particular causados por diferentes industrias, entre muchas otras, Falconbridge, zonas francas y ahora la minera Barrick Gold, que con sólo comenzar sus operaciones ha ocasionado intoxicación de cientos de sus trabajadores-as y muerte de especies en las aguas de la zona.

La erosión de los suelos (entre otras causas por la deforestación), la desertificación, el uso irracional de los fertilizantes químicos, los pesticidas, el deterioro de los ecosistemas y la biodiversidad, son causas del deterioro de los recursos naturales. El almacenamiento de los desechos sólidos en las ciudades, el acumulamiento de las aguas residuales, la obstrucción de los alcantarillados, el deterioro de los recursos costeros, los residuos industriales y las granjas porcinas, la contaminación del aire con CO2 y el ruido más allá de los decibeles permitidos, dañan el ambiente, perjudican la calidad de vida de la gente y entorpecen el desarrollo.

Los organismos gubernamentales no tienen un control efectivo de industrias que permanentemente contaminan el ambiente y perjudican la vida animal y vegetal, para sancionarlas sin contemplaciones.

A estos problemas en el ambiente ecológico a nivel nacional y de la isla, se añaden las consecuencias del calentamiento global provocado principalmente por la emisión de gases con efecto invernadero por la gran industria de los países ricos que dañan la capa de ozono, aumenta las temperaturas, provoca fenómenos como La Niña y El Niño, frecuentes sunamis, sismos, huracanes, lluvias y sequías agudas, entre otros fenómenos, que dejan desolación y muerte por todo el planeta.

4.6 REALIDAD POLITICA

En República Dominicana existe un régimen político autoritario, democrático sólo en la apariencia, predominando una plataforma de complicidades caracterizada por prácticas clientelares, personalistas, presidencialistas, represivas, corruptas e impunes.

Con el paso de los años la situación ha empeorado pese a la desaparición de los principales caudillos políticos del siglo XX. Es más, las prácticas autoritarias se han entronizado e institucionalizado en la cotidianidad del/la dominicano/a.

Una expresión es la «incompetencia» del Estado para afrontar su rol social institucional por la salud, seguridad social, educación, agua potable, vivienda popular y seguridad comunitaria, mientras se acaparan esos roles desde el partido y gobierno de turno, en una lógica privatizadora, asistencialista y clientelar, que conforman un panorama de crisis, desolación e irreverencia a toda norma de respeto y convivencia humana civilizada, estimulada y tolerada por la impunidad.

Los intentos por superar esta cultura autoritaria que se manifiesta en los diferentes niveles e instituciones de la sociedad, sigue siendo una tarea política trascendente e inconclusa que desafía a las dominicanas y dominicanos.

4.6.1 SITUACIÓN DEMOGRÁFICA Y MIGRACIÓN

Uno de los problemas más dramáticos de la República Dominicana es la situación demográfica, y su impacto social.

Pese a los programas oficiales de planificación familiar, la tasa de crecimiento poblacional es de un 3% anual. Lo que conlleva a un aumento de la población absoluta, que aunque no existe un censo de población y familia actualizado que lo confirme, es de más de 10 millones de habitantes, donde más del 50% son del sexo femenino.

En las mujeres de 14 a 18 años el crecimiento poblacional es de un 4%.

Este incremento demográfico aumenta las necesidades primarias de alimentación, techo, vestido, salud, educación, recreación y transporte, que no encuentra su contraparte oficial de soluciones reales, con lo que aumenta la pobreza y todos los males que genera la marginalidad. Esto ha sido confirmado por una empresa de investigación, lo que desmiente las afirmaciones del gobierno de que la pobreza había disminuido entre el 2008 al 2010. Esto se explica, además, por una tasa de desempleo de un 18% y un subempleo de un 45%, y por los bajísimos salarios que no alcanzan ni para cubrir el 30% del costo de la canasta familiar básica que se estima en RD$23,000.00 (23 mil pesos) mensuales.

El aumento demográfico tiene otras implicaciones sociales, como la emigración de una buena cantidad de personas a la capital (Santo Domingo) y a centros urbanos como Santiago, San Cristóbal, San Pedro de Macorís y al exterior, donde se estima reside alrededor de 1 millón 500 mil compatriotas, en busca de mejores condiciones de vida.

4.6.2 ORDENAMIENTO LEGAL Y PODER JUDICIAL

El ordenamiento jurídico dominicano como parte de la superestructura de la sociedad capitalista, en su contenido y forma visible, refleja la naturaleza excluyente del modelo social de contenido neoliberal.

En los últimos años, se han impulsado reformas en el sistema legal dominicano de claro origen neocolonialista, financiadas y diseñadas por los principales organismos financieros del sistema capitalista mundial, como el Banco Mundial y Banco Interamericano de Desarrollo, y las principales agencias de ayudas o cooperación interventoras de los Estados Unidos y Europa.

El propósito es apuntalar y fortalecer el dominio de los sectores históricamente dominantes de la sociedad, quienes controlan y condicionan el aparato productor de leyes (Poder Legislativo), así como los aparatos de ejecución y administración de las leyes (Poder Ejecutivo, Poder Judicial), moldeando el aparato jurídico en la lógica del mercado mundial y del reforzamiento de los lazos de dependencia que atan a la nación dominicana.

Podemos afirmar que el orden jurídico y por vía de consecuencia, el sistema legal (conjunto de leyes en el ámbito constitucional, social, económico, judicial, cultural, que reflejan la organicidad de ese orden) su vigencia resulta contraria a la soberanía nacional y a los intereses de las grandes mayorías del pueblo dominicano. Muchas de ellas han sido diseñadas para favorecer los intereses corporativos de grupos nacionales y extranjeros en el marco del esquema de acumulación de capitales.

4.6.3 REALIDAD MILITAR Y POLICIAL

Las Fuerzas Armadas dominicanas son el principal instrumento de sustentación del poder político del Estado, y están dirigidas por un grupo de altos oficiales fieles a los intereses de los corrompidos partidos del sistema, PLD, PRD Y PRSC, y sus gobiernos que han dirigido al país en los últimos 45 años, así como al poder extranjero liderado por el imperio estadounidense.

Este grupo es parte de los círculos comprometidos, de hecho o por omisión, con la corrupción, el narcotráfico, los asesinatos de Estado y la impunidad, y se han hecho ricos al amparo de la sombra presidencial.

La Policía Nacional no es una institución de orden civil y protección ciudadana, como debería ser. Es un instrumento militar de represión parcializada contra los sectores populares al igual que las Fuerzas Armadas. Está al servicio de los intereses de las clases dominantes, de sus distintos instrumentos de dominación y del poder extranjero. Es la institución junto a la Marina de Guerra, a nivel de los mandos, donde más se ha evidenciado la presencia del narcotráfico, el asesinato de Estado y la corrupción.

Los organismos militares de seguridad de las Fuerzas Armadas (J-2), del Ejército Nacional (G-2), de la Fuerza Aérea Dominicana (A-2), y de la Marina de Guerra (M-2), así como el DNI, entre otros, son organizaciones de espionaje al servicio de los peores intereses del país.

Sin embargo, existe una mayoría de oficiales de rangos bajos, medios y alistados/as en las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional que viven en la pobreza, no tienen sus manos sucias de sangre y tienen sentimientos patrióticos y democráticos.

Cuando se habla de que las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional son instituciones para la defensa de la Seguridad Nacional y la custodia y protección del orden público y de la ciudadanía, hay que concluir que se está diciendo de los intereses de la clase económicamente poderosa y de los grandes empresarios de las multinacionales, en especial estadounidenses.

Este grupo económico y los nuevos millonarios del PLD, el PRD y el PRSC, y sus aliados, que han detentado el poder político del Estado en los últimos 45 años han reafirmado constitucionalmente que los militares son formalmente obedientes al poder civil, son apolíticos, y no tienen derecho a deliberar, y que por lo tanto, no tienen derecho a elegir, ni a ser elegidos.

Pero la verdad es que históricamente los militares no sólo han deliberado, sino que han conspirado y producido golpes de Estado para derrocar gobiernos democráticos electos libérrimamente por el pueblo.

Esta ha sido la historia desde el 1844 con el traidor Pedro Santana a la cabeza, pasando por Trujillo y Balaguer, con el beneplácito de la alta jerarquía católica, los grandes empresarios dominicanos y extranjeros.

Por eso, tenemos grandes casos de corrupción, asesinatos de Estado y la tragedia del narcotráfico con procesos como el Caso Paya, Quirino y Agosto, entre otros, sin solución de fondo.

5. TRANSFORMACIONES QUE PROPONEMOS

El contenido de los lineamientos programáticos que proponemos al país, es de transformaciones revolucionarias, democráticas, progresistas con perspectivas socialistas.

En el marco de esta propuesta para construir un nuevo modelo de desarrollo socioeconómico y político centrado en la búsqueda de la inclusión social y la justicia social, presentamos las siguientes propuestas:

5.1 POLÍTICA ECONÓMICA

• Rescatar la estructura productiva nacional con una política de desarrollo endógeno, que si bien incluye un nivel adecuado de apertura externa acorde con el contexto mundial de globalización socioeconómica, prioriza el desarrollo del mercado interno, la generación de empleos productivos y la retención de los factores de desarrollo a favor de la inclusión social.

• Garantizar la autosuficiencia alimentaria mediante la ejecución de una reforma agraria integral, eliminando el latifundio y promoviendo organización de cooperativas; decidir políticas crediticias preferenciales para el sector; redefinición de una política de investigación, tecnificación agropecuaria, uso de fertilizantes amigos del ambiente; reconversión industrial y economía solidaria.

• Reformar el sistema tributario, impositivo y fiscal para dotar al Estado de mayores recursos, gravando especialmente a las grandes fortunas y rentas. Priorizar el fomento a las inversiones en agricultura, agroindustria, las energías renovables, la investigación y otros sectores básicos para el desarrollo nacional.

• Reestructurar el sistema financiero y monetario para convertirlo en un instrumento de apoyo al aparato productivo, contener la especulación. Concretamente poner topes a las tasas de interés cobradas a los sectores productivos y volúmenes mínimos dedicados a las carteras de fomento al desarrollo económico; limitar el pago de la deuda pública (externa e interna) a un 10% del presupuesto anual y/o declarar una moratoria de la misma.

• Modificaremos las leyes y códigos económicos y financieros para hacer un rediseño acorde con lo intereses económicos del pueblo dominicano, sin afectar los mecanismos que permitan el flujo del capital mediante la inversión nacional o extranjera, fomentando leyes que incentiven el desarrollo de las medianas y pequeñas empresas nacionales como forma de asentar la base de un desarrollo nacional con progreso incluyente.

• Pasar a manos del Estado a través del Banco Central y el Banco de Reservas el manejo de todas las divisas que entran al país y reformar la legislación para que la inversión extranjera se ubique en sectores claves para el desarrollo y no en sectores especulativos, tomando controles para evitar la fuga de capitales e instituir por ley la reinversión de una parte de la ganancia neta de los inversionistas para que se incremente la tasa de empleo.

• Revisar la ley de capitalización de las empresas públicas y revertir todo el proceso de enajenación del patrimonio público que se ha producido en la República Dominicana en las últimas décadas para que el Estado recupere esos bienes.

• La política de integración del gobierno patriótico y revolucionario se ajustará a la estrategia de desarrollo nacional que proponemos en este programa.

5.1.1 LA ENERGÍA

El sector eléctrico nacional está sumido en una grave crisis sistémica, que por más remiendos sugeridos por los organismos internacionales (BID, BM, FMI), sigue en un círculo vicioso imposible de solucionar, sino es dando un vuelco de profundas transformaciones.

La privatización neoliberal que el presidente Leonel Fernández vendió como la panacea para acabar con los apagones, tener energía de calidad y abaratar costo y la tarifa, ha fracasado, pues la tarifa es más cara, la energía despachada apenas abarca en promedio el 50% de la demanda y los apagones son más prolongados. Muestra que no hay soluciones tangibles en el sector eléctrico, en el marco de la receta neoliberal. Por lo que, el gobierno por el cual luchamos propone, entre otras, las siguientes medidas:

• Dejar sin efecto la neoliberal Ley 141 que privatizó el sector energético.
• Revisar la Ley 125-01 y su Reglamento para adecuarla a los cambios de fondo que necesita el país y la empresa pública.

• Revisar todos los contratos con empresas extranjeras y sus representantes dominicanos, rescindiendo sin contemplaciones todos los que sean lesivos al interés nacional.

• Evaluar los trabajos de las empresas que tienen concesiones de exploración y explotación de hidrocarburos en nuestro país, como Murfin Dominicana, C. x A.; Once Once; y Maleno Oil Company, para determinar si han cumplido con los compromisos contraídos, de lo contrario renegociar o rescindir dichos contratos.

• Desarrollar una política de aprovechamiento e incentivo al uso de la energía alternativa (sol, agua y viento), incluyendo construcción de represas en el país, según la disponibilidad por regiones y provincias, para abaratar costos y reducir contaminación.

5.2 POLITICA SOCIAL

El objetivo principal es atacar las grandes desigualdades sociales, fomentar la redistribución de las riquezas, rentas y priorizar el apoyo estatal a los núcleos poblacionales más vulnerables, discriminados o marginados, orientando el esfuerzo a la incorporación laboral de quienes estén en edad productiva y apoyo efectivo a las-os discapacitadas-os, envejecientes y personas con ingresos insuficientes para cubrir adecuadamente la carga familiar, superando el paternalismo y clientelismo promovidos por el Estado. Para tal fin tomaremos las siguientes iniciativas:

Llevar la inversión pública social al promedio mínimo de 16% del PIB, garantizando un presupuesto para la educación por encima del 4% del Producto Interno, en correspondencia con los planes que desarrollaremos para crear un nuevo marco legal. Transformar el sistema educativo y convertirlo en un sostén básico para superar la condición de pobreza y atraso a que ha sido sometido el pueblo dominicano, por lo que erradicar el analfabetismo en todas sus expresiones constituye uno de los primeros objetivos de la política educativa que pondremos en marcha.

Una nueva Ley de Seguridad Social incluirá a toda la población, es decir, será universal, garantizando salud preventiva, los derechos de pensiones y jubilaciones; asignar 4% del PIB para el sector salud, destinando un importante apoyo público a la vivienda, protección y saneamiento ambiental.

Impulsar una reforma agraria profunda e integral que dé a los/las productores/as en la zona rural y urbana acceso a los recursos productivos y dote al país de la soberanía alimentaria que requiere el desarrollo de la Nación; más concretamente nos proponemos pasar al campesinado nacional, las cooperativas y asociaciones de productores/as agropecuarias, más de 10 millones de tareas de tierras mediante la aplicación de las leyes agrarias revisadas, donde renegociaremos los contratos de arrendamiento y venta de las tierras del CEA y otras estatales, dotándolos de títulos.

Definir una política de vivienda, asentamientos humanos, ordenamiento territorial, protección y saneamiento ambiental basado en el derecho de cada familia a tener un espacio digno para alojarse y un entorno físico adecuado para el desarrollo de sus potencialidades; asimismo dedicaremos todos los terrenos estatales que sean necesarios para un programa de viviendas económicas, que dé participación a las familias mediante un sistema cooperativo de ayuda mutua, enfocando la vivienda como un bien de familia no enajenable.

Promover el pleno empleo de toda la Población Económicamente Activa (PEA); incentivar la justicia redistributiva; establecer una nueva política salarial acorde con el costo de la canasta familiar; y, fomentar la cooperativización de sectores básicos de producción alimentaria, energética, transporte, comunicaciones y otros.

Decidir políticas específicas para superar los sesgos discriminatorios y desigualdades que afectan a sectores específicos como mujeres, jóvenes, poblaciones migrantes, niñez, envejecientes, personas de condiciones especiales y otros.

Enfrentar problemas sociales y jurídicos como la prostitución, trata de personas, drogadicción y otros, mediante la educación integral, reivindicando una nueva ética en las relaciones sociales, adecentamiento de las instituciones públicas, la interdicción y sanciones penales ejemplarizadoras.

5.3 EN LO POLÍTICO

Nuestras propuestas se centran en lograr la más amplia participación de la población en la toma de decisiones de los asuntos públicos; superar el sistema clientelista promotor de la corrupción y la impunidad. Concretamente nos proponemos:

• Simplificar la burocracia estatal, incluyendo una revisión de los sueldos y salarios para que el de la gran masa de trabajadores-as y empleados-as se corresponda con el costo de la canasta básica, y el de los funcionarios públicos para que se ajusten adecuadamente a la Ley de Administración Pública.

• Desatar una campaña de adecentamiento y moralización de la vida pública que implique entre otras iniciativas: hacer auditorías a todos los niveles, penalizar las conductas indecorosas y reintegrar al patrimonio público las fortunas mal habidas.

5.3.1 REFORMA CONSTITUCIONAL Y JUDICIAL

Impulsaremos una reforma integral del sistema legal dominicano, que incluye al Poder Judicial, así como de los mecanismos de seguridad pública, en tal sentido impulsaremos y aplicaremos las siguientes políticas:

• Promover una Reforma Constitucional, mediante la elección de una Constituyente con Participación Popular, como base de inicio de la reforma general del poder judicial y de todo el sistema legal, que deberá asumir como principios fundamentales, la defensa de la soberanía nacional, la justicia social, económica y jurídica incluyentes, incorporando en su contenido los avances de la humanidad en materia de derechos humanos, la paz y la autodefensa, igualdad de género, protección y promoción del medio ambiente, así como el uso racional y humano del espacio exterior, entre otros.

• La reforma general e integral del sistema jurídico que propiciaremos incluye igualmente la reforma del sistema electoral, de partidos y de participación política de los estamentos de la sociedad para propiciar la democracia directa y eliminar el clientelismo político y social. Instituir y apoyar la participación de diversos sectores organizados de la población en los mecanismos oficiales de toma de decisiones.

• Propiciar una modificación radical del Código Penal y promover cambios positivos en el actual Código Procesal Penal, convirtiéndolos en verdaderos instrumentos legales de control social positivo, humanizando los órganos de seguridad pública bajo el criterio que la seguridad pública es un aspecto que requiere de medidas urgentes que atiendan eficientemente a una población cada vez más agobiada por la inseguridad personal, pero sin dejar de valorar que este es un problema que tiene contenido social y económico originado en los grandes desequilibrios y las desigualdades sociales que genera la pobreza, fuente de incubación de la inseguridad pública.

• Modificaremos los Códigos Civil, Procesal Civil y Comercial, eliminando los formalismos y ritualismos legales presentes en esos instrumentos legales, incorporando en su contenido principios como el acceso rápido a la justicia, la conciliación, la brevedad, celeridad o pronto despacho judicial, promoviendo una democratización de la relación de la ciudadanía con el despacho judicial, la cual en la realidad es de difícil acceso y en ocasiones conflictiva para la población en general.

• Modificaremos las Leyes que regulan el sistema de propiedad o leyes inmobiliarias, orientándolas bajo los principios de defensa de los intereses colectivos por encima de los individuales, enarbolando el lema «propiedad para todos/as», eliminando todo el esquema de despojo y expropiación catastral vigente desde principios del siglo pasado.

• Revisar las formas de elección y permanencia en los cargos de los jueces y del ministerio público, creando mecanismos democráticos de monitoreo y consulta permanente con diversos sectores de la población para la revisión periódica de la administración de justicia.

• Revisaremos jurídicamente los tratados y acuerdos internacionales en materia económica, militar y judicial, denunciando conforme a los procedimientos del derecho internacional, aquellos que resulten lesivos a la soberanía nacional o que refuercen cualquier nivel de dependencia del Estado Nacional frente a otras naciones.

5.3.2 PODER MUNICIPAL

Los municipios son el espacio donde viven y realizan sus actividades los ciudadanos y ciudadanas del país, los vecinos y las vecinas. De ahí el impacto que tiene el municipio en la gente, y viceversa, la gente en el municipio. Por lo que nos proponemos:

• Establecer constitucionalmente el Poder Municipal a los fines de favorecer la descentralización política, administrativa y financiera del municipio y los distritos municipales.

• Asumir una posición programática clara en el sentido de conocer, divulgar y demandar que se cumpla la Ley 176-07 sobre organización municipal y ampliar los aspectos necesarios para descentralizar los municipios, dotarlos de real autonomía presupuestaria y control de las decisiones políticas, educativas y de salud en el plano local, poniendo fin al clientelismo y despilfarro de los recursos públicos.

• Dotar a los municipios de un marco legal más amplio que permita propiciar el reordenamiento territorial de las ciudades con todas sus implicaciones.

• Eliminar la Liga Municipal Dominicana en tanto mecanismo burocrático y clientelista.

• Asumir con transparencia el ejercicio del poder público.

• Jerarquizar los criterios de prioridad en materia financiera y presupuestaria.

• Reestructurar los servicios municipales básicos.

5.3.3 POLÍTICA EXTERIOR

La política exterior implica la defensa irrestricta de soberanía nacional y el establecimiento de una real independencia que defienda la integridad territorial, los espacios aéreo, marítimo y fronterizo y el reconocimiento por parte de la comunidad internacional de la libertad para decidir libérrimamente como pueblo, el mejor destino para la nación dominicana.

Está orientada a lograr beneficios recíprocos del intercambio con pueblos, naciones, Estados y gobiernos de la comunidad internacional, desarrollando una diplomacia activa que permita a la República Dominicana ampliar y consolidar sus relaciones y desempeñar un rol más destacado en la conquista de un nuevo orden mundial que busque superar las desigualdades sociales y económicas y se base en el respeto de los derechos humanos, la autodeterminación de los pueblos y la promoción de una convivencia solidaria, garante de la prevalencia de la paz y seguridad internacional y la preservación de la biodiversidad, del ambiente, los recursos naturales y la ecología.

Está fundamentada en los siguientes principios: pluralidad y diversidad de relaciones con todas las naciones y Estados del mundo, sin importar su régimen socioeconómico y político, ni sus creencias religiosas, culturales e ideológicas; buena vecindad y cooperación; respeto mutuo y reconocimiento recíproco de las soberanías nacionales; solidaridad con todos los pueblos del mundo que luchan por la independencia, la soberanía y la justicia social; reconocimiento de la autodeterminación de los pueblos y rechazo del militarismo y el bloqueo hegemonista de cualquier nación hacia otra.

Apoyaremos los principios fundamentales reconocidos en la Carta de la Organización de las Naciones Unidas (ONU) y los acuerdos de las Convenciones de Viena sobre relaciones diplomáticas y consulares; y se luchará para que la ONU y demás organismos internacionales, especialmente el Fondo Monetario Internacional (FMI), el Banco Mundial (BM) y la Organización Mundial del Comercio (OMC), se democraticen, transformándose en organismos que promuevan la igualdad, la solidaridad y la equidad entre los pueblos.

Proponemos la integración de un frente antiimperialista y una alianza estratégica económica-política y cultural con los países latinoamericanos, el fortalecimiento del ALBA, PETROCARIBE, y ACUERDO DE SAN JOSE y de todos los organismos que promuevan las relaciones solidarias entre los pueblos y cuyos propósitos sirvan al frente y a la alianza.

Promoveremos un conjunto de acuerdos bilaterales, regionales y generales tanto en el área económica-comercial, como el plano político, cultural, deportivo, académico, científico-tecnológico, que sean favorables al país; también que permitan enfrentar problemas comunes, en las aéreas de salud, educación, desempleo, vivienda, migración, biodiversidad, medio ambiente, violencia, lavado y narcotráfico. Se respetarán, desde luego los acuerdos internacionales ratificados por el Estado dominicano conforme a los principios y normas del Derecho Internacional, que no vulneren nuestra soberanía e independencia nacionales.

Se reformará la participación dominicana en el CARICOM, CARIFORUM, la Asociación de Estados del Caribe y los programas de integración caribeña y centroamericana en correspondencia con la estrategia de desarrollo nacional que proponemos. Se impulsará, en el marco de los Fondos Europeos, la continuidad y la ampliación de los acuerdos preferenciales con la Unión Europea.

5.3.4 POLÍTICA MIGRATORIA

Está orientada a crear una distribución espacial de la población que sea equilibrada; que propenda a revertir los factores que han impulsado el flujo migratorio ligado al desarrollo desigual y anárquico, a fin de lograr mejoría en la calidad de vida de la gente y en el que prime la equidad.

Para lograr esos propósitos se requiere vincularlos a un modelo de desarrollo integral con progreso incluyente que impulse y fortalezca la capacidad autogestionaria de las regiones y las localidades; los derechos y aspiraciones de las comunidades y la reducción gradual de los sesgos que separan la calidad de vida urbana y rural; así como ejecutar las propuestas siguientes:

a) Para la migración rural urbana: aplicar una reforma agraria científica y revisar, en su contenido y aplicación, las leyes agrarias vigentes; construir villas agropecuarias cercanas a los centros de producción; impulsar polos regionales y provinciales de desarrollo con la instalación de empresas agroindustriales; dotar de infraestructura de transporte, comunicaciones y almacenaje de productos a las zonas rurales; incentivar el aumento de productividad, producción agropecuarias e instalación de proyectos empresariales en zonas deprimidas económicamente.

b) Para la emigración: crear las condiciones socioeconómicas y políticas en el país que desincentiven la emigración, y establecer acuerdos bilaterales o multilaterales con las naciones de destino para el respeto de los derechos y prevenir las discriminaciones; asumir la defensa de los intereses de los nacionales, a través del cuerpo diplomático y consular, incluyendo desde luego a los indocumentados.

c) Regular la migración extranjera evitando que el territorio nacional se convierta en refugio de la delincuencia internacional.

d) Para la inmigración ilegal haitiana: establecer y aprobar un acuerdo binacional de cooperación; desarrollar iniciativas mancomunadas con el gobierno haitiano para detenerla; regular y controlar el comercio ilegal entre ambas naciones; desarrollar proyectos conjuntos que mejoren las condiciones de vida de los/as haitianos/as y contengan los factores socioeconómicos que la impulsan; dar un trato digno y acorde con el respeto a los derechos humanos, castigar severamente la sobreexplotación de los capitalistas dominicanos de la fuerza laboral a la inmigración haitiana y educar para superar los elementos de racismo presentes en nuestra sociedad respecto a la inmigración legal e ilegal haitiana. Mejorar cada vez más las relaciones de pueblo a pueblo desarrollando la más amplia colaboración sobre la base del respeto mutuo y la solidaridad.

5.3.5 POLÍTICA HACIA LAS FUERZAS ARMADAS Y LA POLICÍA NACIONAL

La política hacia las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional se basa en los siguientes principios: Son instituciones públicas subordinadas al poder civil legítimamente constituido; garantes de la integridad territorial, la soberanía nacional, la Constitución y las leyes. Protegen la seguridad de la ciudadanía y jamás la reprimen. Preservan la biodiversidad, la ecología, el medio ambiente y los recursos naturales; manifiestan vocación democrática en su comportamiento frente a la población y en su dinámica interna; defensoras de los derechos humanos al más alto nivel y nunca se pondrán al servicio de intereses de potencias foráneas para actuar contra nuestra nación, ni ninguna otra.

Para que prevalezcan estos principios es necesario:
• Democratizar las Fuerzas Armadas y la Policía Nacional, dotándolas de una concepción donde primen los valores de los derechos humanos y el respeto a la vida de cada ciudadano/a.

• Desarrollar un proceso de depuración y profilaxis de sus filas a los fines de extirpar los remanentes del trujillismo-balaguerista, librándolas de torturadores y golpistas; así como de narcotraficantes, corruptos y abusadores del poder.

• Profesionalizar su labor, mejorar sus condiciones salariales y de vida, garantizando el respeto irrestricto al escalafón en cada una de esas instituciones; tecnificando sus órganos investigativos y modernizando todas sus infraestructuras.

• Establecer de nuevo el deber y el derecho de elegir y ser elegidos.

• La construcción de una nueva Policía Nacional como institución esencialmente comunitaria, auxiliar de la justicia y dedicada a garantizar la seguridad ciudadana.

• Instituir que los miembros de la FF. AA. y la P. N. tengan un grado mínimo de bachiller.

• Desarrollar campañas educativas para que personas con perfiles previamente definidos, ingresen a esas instituciones dando paso al relevo moral y ético.

5.4 POLÍTICA CULTURAL

Está centrada en revertir el proceso de disolución cultural provocado por el contenido desnacionalizante de la modernización y la post-modernidad en marcha, a los fines de reconstruir, fortalecer y redimensionar los valores de nuestra identidad y entrelazarlos al proyecto de nación con un desarrollo integral y progreso que incluya todos los sectores de la sociedad; colocando la identidad y la cultura en su justa dimensión.

Para esto es necesario un programa sistemático de investigación, rescate y difusión de valores y tradiciones culturales que identifican al pueblo dominicano y redefinir el rol de las instancias que participan en la reproducción y socialización de la cultura, con atención a la familia, el sistema educativo, medios de comunicación y muy especialmente el Estado, así como ejecutar las propuestas siguientes:

• Ejecutar un plan nacional orientado a identificar, rescatar y fortalecer los valores de la identidad nacional. Estimular la conformación de instituciones de investigación de nuestras raíces culturales; redimensionar el rol del sistema educativo y los medios de comunicación de masas como soportes de la promoción de los valores de la identidad nacional; estimular el surgimiento y fortalecimiento de unidades artísticas y centros de extensión cultural de las instituciones públicas y privadas; apoyar, en todas sus dimensiones a culturólogos.

• Reducir aranceles fiscales para las publicaciones, útiles y medios del trabajo cultural; involucrar a la población en el rescate de los valores patrios y establecer una política de reducción de la penetración cultural.

• Preservación y rehabilitación de monumentos arquitectónicos e históricos. Crear el Instituto del Libro y desarrollar programas de difusión cultural y de bibliotecas populares, así como el fomento de la lectura a todos los niveles.

• Crear mecanismos que de manera efectiva regulen los medios de difusión masivos para garantizar que estén al servicio y respeto de nuestros valores éticos y morales, de la cultura nacional-popular y el desarrollo soberano de la República.

6. ESTRATEGIA DE PODER

De cara a la consecución de los propósitos de nuestra organización, entendemos imprescindible una estrategia de poder que dé respuestas convincentes a los siguientes aspectos:

1. Construcción del Partido Patriótico y Revolucionario,
2. Unidad y conformación de la vanguardia,
3. Trabajo de masas,
4. Métodos y formas de lucha,
5. Trabajo internacional
6. Trabajo comunicacional
7. Trabajo cultural

6.1 EL PARTIDO PATRIÓTICO Y REVOLUCIONARIO

Valoramos como una tarea de primer orden para la ejecución de nuestras políticas la construcción de un partido patriótico y revolucionario para la consecución del poder y la materialización de nuestras más elevadas propuestas.

La naturaleza de este partido está condicionada por la presente coyuntura histórica de la revolución dominicana, que recomienda la acumulación de fuerzas como una de las tareas prioritarias y el uso de formas de organización abiertas y métodos de lucha diversos y flexibles.

Un partido unitario, nacionalista, anti-imperialista, anti-neoliberal, cuyos integrantes, provenientes de las clases trabajadoras, las capas medias y los pequeños y medianos empresarios se identifiquen en la teoría y en la acción con los postulados establecidos en el presente programa.

Que se construya teóricamente a partir de las posiciones y experiencias más avanzadas de nuestro pueblo y de los demás pueblos latinoamericanos, caribeños y del mundo.

Forjado en medio de la tempestad, de la lucha política, económica, social y cultural, en las que sus hombres y mujeres acompañen permanentemente los sectores, clases y comunidades en lucha.

Un partido que establezca un sólido liderazgo en el país y gane respeto en el exterior, a partir de la justeza de sus políticas y en base a educar con el ejemplo. De ideología sólidamente patriótica, revolucionaria, nacionalista, firme en la defensa de sus principios; políticamente competente y audaz, culto y con una vocación de poder inequívoca.

Un partido defensor y luchador por la emancipación de la humanidad y por poner fin a todo tipo de explotación social.

Postulamos un partido para derrotar, junto a las masas y las demás fuerzas revolucionarias y progresistas, al viejo poder neocolonial, capaz, además, de gobernar la nación en estrecha alianza con el pueblo explotado y otros sectores y fuerzas aliadas.

Es necesaria la existencia de un partido de avanzada sin rodeos, para que éste sea parte de la vanguardia que conduzca el proceso emancipador nacional y social, sin ninguna pretensión de erigirnos particularmente en esa vanguardia.

6.2 LA UNIDAD Y CONFORMACIÓN DE LA VANGUARDIA

La creación de la Gran Unidad para Salvar la Nación del dominio y saqueo imperialista es el eje estratégico central de nuestra política unitaria. Concebida ésta como una poderosa fuerza de liberación nacional que integre en un solo proyecto de frente amplio político-social a las clases, sectores, organizaciones, movimientos y personas identificados con la Independencia y Soberanía Nacionales plenas de todo poder extranjero y con las transformaciones que en todos los órdenes ameritan la nación y pueblo dominicanos para desarrollarse integralmente.

En esta Gran Unidad llamamos a que participen los militantes honestos que renuncien de los partidos tradicionales; los creyentes progresistas de cualquier religión; y, los militares y policías democráticos que tengan una trayectoria limpia.

Una Gran Unidad para Salvar la Nación que presente un proyecto de nuevo país, próspero, altamente productivo y una sociedad solidaria, donde se aplique y respete la verdadera democracia, que no es más que el poder del pueblo; que se dote de un definido plan para construir y alcanzar el poder y establezca una Dirección Común para conducir todo el proceso.

Aunque los integrantes de la Gran Unidad Nacional puedan continuar operando como organizaciones particulares, tienen que asumir y cumplir a cabalidad las políticas, planes y acciones acordadas por el conjunto.

Esta política concibe una vanguardia unificada, diversa, amplia y pluriclasista en el marco de lo popular y patriótico.

La Gran Unidad no es una política para buscar cuotas y migajas de poder en contubernio con las fuerzas políticas reaccionarias, ni para construirse en base a la suma de grupos progresistas, ni para participar unilateralmente en determinadas coyunturas; es un proyecto estratégico para unir al pueblo, construir y alcanzar el poder y gobernar la nación.

6.3 EL TRABAJO DE MASAS

La historia ha demostrado reiteradamente que las masas son las verdaderas hacedoras de los grandes cambios.

En República Dominicana serán los obreros/as, las capas medias, campesinos, los pequeños y medianos empresarios, con evidentes contradicciones con el dominio imperialista, los llamados a producir los cambios profundos favorables al desarrollo independiente de la nación.

Para los/as explotados/as, oprimidos/as, marginados/as y discriminados/as poder romper sus cadenas requieren organizarse, educarse política e ideológicamente en un prolongado y sustentable proceso. Esta es una cuestión de primer orden, así como el trabajo en las organizaciones populares de base y en las masas en sentido general, en sus espacios laborales, educativos, sociales y comunitarios para que asuman consciente y militantemente su papel histórico.

El poder neocolonial y neoliberal sólo puede ser derribado por un nuevo poder del pueblo que se construya diariamente en la lucha de masas, en la vertebración de sus instrumentos de distinta índole y en la toma de conciencia crítica.

Organizar al pueblo, coordinar sus estructuras de base, unirlas y avanzar con ellas hacia un claro horizonte de poder revolucionario es una cuestión vital para nuestros fines, que nos diferencia esencialmente de quienes no llegan más allá de las simples reformas que les permite el sistema o de recoger las migajas que les dejan caer las clases dominantes.

Trabajar con las masas es transitar todos los caminos con ellas, concientizarlas y educarnos con ellas, ir creando paso a paso y día a día el nuevo poder con ellas y gobernar siempre con ellas.

6.4 MÉTODOS DE LUCHA Y FORMAS DE ORGANIZACIÓN

El pueblo llegará al poder implementando todas las formas y métodos de lucha que cada situación particular demande. Las masas son fuentes inagotables de creación de formas de resistencia cada vez más variadas y efectivas.

Estaremos prestos a implementar las formas y métodos de lucha que requiera el avance del proceso liberador en cada coyuntura.

La historia del pueblo dominicano es una escuela de formas distintas de enfrentar a sus opresores nativos y extranjeros; debemos beber de esa fuente y estar abiertos a estimular y a asumir la creatividad popular al respecto.

Los métodos que apliquemos nunca podrán ser fruto de la extrapolación de otras experiencias; nuestra organización estudiará todas las formas de lucha revolucionaria sin extrapolar ninguna, nacional o extranjera.

6.5 TRABAJO INTERNACIONAL

La característica insular de la revolución dominicana nos plantea claramente que uno de nuestros aliados principales en el plano internacional es el pueblo haitiano.

Además, son nuestros aliados en el plano internacional todas las fuerzas anti-imperialistas y revolucionarias, las masas trabajadoras y explotadas y los gobiernos revolucionarios y progresistas que luchan a favor de la soberanía de sus naciones y por el bienestar de sus respectivos pueblos.

Entendemos como prioritario y de alta significación estratégica la conformación del frente anti-imperialista en América Latina y El Caribe.

Hacer extensiva la solidaridad más allá de las palabras y apoyar la lucha de los pueblos y naciones contra la explotación y dominio del imperialismo constituyen también políticas cardinales de nuestra organización.

Pero valoramos que el mayor respaldo que podemos ofrecer las fuerzas revolucionarias dominicanas a la lucha anti-imperialista mundial, consiste en derrotar la dominación neocolonial y neoliberal en nuestro país, construir el poder del pueblo y desde éste, abrir una anchurosa puerta de solidaridad a todas las fuerzas liberadoras de América Latina y de otros continentes.

6.6 TRABAJO COMUNICACIONAL

La comunicación será parte de la estrategia de poder de nuestra organización. Los medios de comunicación estarán al servicio de las políticas educativas, de formación y cultura del Estado y la sociedad.

Parte de sus roles será la promoción de ciudadanía responsable, solidaria y crítica.

Asimismo, lo comunicacional hará parte de la defensa y promoción del patriotismo y soberanía de la nación.

6.7 TRABAJO CULTURAL

La estrategia de poder del Partido Alternativa Revolucionaria requiere la construcción de una gran maquinaria cultural.

Para asumir una labor que arme de ideas y posiciones de avanzada a las mayorías y las vaya desembarazando del estado de alienación cultural e ideológico a que han sido sometidas, requerimos poner en marcha un vigoroso Frente Cultural que mediante el arte y la cultura socave los cimientos que sostienen el viejo orden de injusticias y abra caminos seguros al nuevo poder del pueblo.

¿Y tú, que opinas?

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