Por: Agencias
Ciudad del Vaticano.- En su bienvenida al nuevo año, el papa Francisco dijo el viernes que es el momento de terminar con la “arrogancia de los poderosos” que relega a los débiles hacia las orillas de la sociedad y de poner fin a lo que calificó de “falsa neutralidad” hacia los conflictos, el hambre y la persecución, que desencadena un éxodo a veces mortal de los refugiados.

Francisco hizo hincapié en la necesidad de ” dejarnos renacer, para superar la indiferencia que bloquea la solidaridad, y dejar atrás la falsa neutralidad que impide compartir”.

Recomendó la cooperación como la manera de construir un “mundo cada vez más justo y fraterno, un mundo donde cada persona y cada criatura pueda vivir en paz”.

Durante su homilía en la Basílica de San Pedro, el papa reflexionó sobre los ” innumerables formas de la injusticia y la violencia que a diario hieren a nuestra familia humana”.

“A veces nos preguntamos cómo es posible que la injusticia humana persista sin cesar, y que la arrogancia de los poderosos siga degradando a los débiles, relegándolos a los confines más miserables de nuestro mundo”, manifestó.

“Nos preguntamos cómo la vieja maldad humana continúa sembrando violencia y odio en nuestro mundo, cosechando víctimas inocentes”, agregó.

El pontífice no citó a algún país, continente o conflicto en particular, pero sus palabras evocaron claramente las imágenes de los refugiados y los migrantes, más de un millón de los cuales inundaron Europa durante 2015 desde África, Oriente Medio y Asia, luego de viajes peligrosos por mar o tierra.

Dijo haber sido “testigo de las hordas de hombres, mujeres y niños que huyen de la guerra, el hambre y la persecución, dispuestos a arriesgar sus vidas simplemente para hallar respeto a sus derechos fundamentales”.

La Iglesia católica dedicó el día de Año Nuevo al tema de la paz y Francisco subrayó la misericordia como el camino hacia la reconciliación.

Para poner de relieve los beneficios que surgen del perdón y la reconciliación en el mundo, Francisco declaró un Año Santo de la Misericordia, que comenzó el mes pasado y terminará en noviembre de 2016.

Al comenzar la noche del viernes, el papa visitó una basílica de Roma, Santa María la Mayor, donde a veces se escapa para rezar y abrir una Puerta Santa –normalmente cerrada– a manera de cruzar como un umbral simbólico hacia la misericordia para los fieles católicos.
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