Sabaneta

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Ambioris Popoteur Zapata

Por: Ambiorix Popoteur.

No me viste nacer, por razones ajenas a la voluntad de mi familia, mi ombligo no abonó tú semi árida tierra. A los dos años se inició nuestro idilio. Yo, iniciando mi vida junto a ti y tú en tus trece, como municipio principal de la vida provincial, cual adolescente inocente, me recibiste. Te conocí con todo lo que traías y lo que descubrí después, la fundación, los primeros pobladores, los hijos del fuego, los cambios políticos, económicos, sociales, mis antepasados y la tranquilidad de saberse hijo o poblador de tus tierras. 

La relación fue muy buena, me disfruté hasta la saciedad tus ríos, montañas, la cerca de Rodolfo, los juegos de pelotas y la rivalidad con Monte Cristi y Mao. Esas mañanas domingueras, la matinée del Cine Edda, y al final del día, el mejor concierto de la bolita del mundo, de nuestra famosa banda de música provincial, dirigida por un verdadero héroe (así yo le llamo), el inmenso don Juan Rosado. Las buenas relaciones de las familias. La amistad sincera de los compañeros y hasta las peleas con los demás amigos, muchas veces sin saber por qué.

Contigo aprendí historia patria, tú relación con la independencia y el estelar papel que jugaste en la Restauración de la República. En tus calles conocí grandes personajes folclóricos, la vida plena de vivir sin complicaciones, aunque estuviera lleno de necesidades materiales de las cuales la mayoría de ellas no sabía que existían. 

Mis estudios en el liceo Librado Eugenio Belliard y los amigos de la primera juventud, fueron el marco de lo que sería nuestro idílico romance. En esa etapa nacen los primeros grandes sueños, se disfrutan los mejores momentos y se forjan ilusiones y quimeras de la vida.

En el 1973, cuando nos iniciamos en el movimiento Scouts Dominicanos, todo cambió. De la mano del sacerdote jesuita José Ramón Tey Watts, muchos jóvenes de Sabaneta, como yo, iniciamos otra vida, que nos llevaría a un estadio de consciencia muy diferente   a lo que prometía nuestro futuro, en esa época y que hasta el día de hoy ha marcado la diferencia. De la mano de este sacerdote y de los Scouts pudimos adquirir conciencia de una verdadera vida ciudadana, de servir a otros y organizar y dirigir a una buena pléyade de muchachos que en su gran mayoría hoy son hombres de bien.

Sabaneta, quien hoy camina tus calles, ve tu estado actual y compara con lo que teníamos, podrá notar muchas diferencias, unas favorables y otras no, verte crecer con tantos barrios nuevos, tránsito vehicular fluido, más actividad comercial, aparentan ser variables que denotan crecimiento económico y bienestar.  

Por otro lado, ver el nacimiento de los barrios sin ningún ordenamiento territorial, un tránsito caótico sin reglas de ningún tipo, la falta de semáforos y señalizaciones, el gran nivel del ruido en la ciudad, hasta unos decibeles insoportables. La falta de un mercado nuevo, higiénico, organizado y en otro lugar, y muchas situaciones más. Todo esto refleja un gran descontrol y falta de planificación de las autoridades, además de falta de conciencia y educación de nosotros sus ciudadanos que la habitamos.

Pero hoy vemos, como tantos candidatos de todos los partidos políticos intentan ser tu administrador, a través de la alcaldía, lo que parece ser una contradicción, pues una ciudad pobre, sin presupuesto, con una gran cantidad de situaciones por resolver, se pelean por ser tu alcalde, parece que hay otros detalles que los demás mortales desconocemos y que hacen atractivo sacrificarse por ti.

San Ignacio de Sabaneta, loor a ti. Mi homenaje especial, por lo que viví en ti y por todo lo que me diste.  Espero que puedas ser digna de una mejor suerte, en lo adelante.

Ambiorix Popoteur

Mayo 2019

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