Restauración Dominicana
Miguel Díaz y Guillermo Torres.
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El proceso de la Restauración de la Independencia Dominicana 1861-1865

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Por: Juan Pablo Bourdierd.

Santiago, RD. – La Restauración Dominicana, sus distintas etapas y el papel desempeñado por sus protagonistas entre 1861 y 1865 fueron analizados durante una conferencia celebrada el martes 15 de septiembre en la Universidad Autónoma de Santo Domingo (UASD), Recinto Santiago, como parte de las actividades académicas del área de Ciencias Sociales e Historia.

Restauración Dominicana
Acompañaron en la mesa de hornor: los doctores Juan Toribio Milane, subdirector académico de la UASD Recinto Santiago, Luis Balboa Guitián, Faustino Medina – coordinador de la Unidad de Extensión

Las etapas y protagonistas del proceso de la Restauración Dominicana

En ese contexto, el Dr. Miguel Díaz y el periodista Guillermo Torres, responsables de la exposición, reconstruyeron los principales acontecimientos que marcaron la Restauración Dominicana entre 1861 y 1865, desde las primeras acciones de resistencia contra la Anexión a España hasta la retirada de las tropas españolas y el restablecimiento pleno de la soberanía nacional.

Durante la conferencia, los expositores plantearon como tesis central que la Guerra de la Restauración debe analizarse de manera cronológica y procesual, porque esa perspectiva permite identificar con mayor precisión quiénes participaron en cada etapa, cuáles fueron sus aportes y cómo fueron cambiando los liderazgos durante la conspiración, los primeros levantamientos, la reorganización revolucionaria, la conducción militar y la posterior organización política de la República restaurada.

El proceso de la Restauración de la Independencia Dominicana 1861-1865

Expositores: Miguel Díaz y Guillermo Torres.

Sostenemos la tesis de que la Guerra de la Restauración hay que estudiarla como proceso y no solo como resultado, para conocer los actores principales en cada etapa del proceso y sus aportes.

La Guerra de la Restauración debe estudiarse como un proceso histórico y no únicamente desde su desenlace militar y político, porque solo la reconstrucción cronológica de sus diferentes etapas permite identificar quiénes concibieron, organizaron, financiaron, iniciaron, reorganizaron, condujeron y finalmente consolidaron la revolución, así como valorar el aporte específico de cada actor en el momento en que efectivamente intervino.

¿Por qué esta perspectiva es importante?

Porque existe un problema historiográfico bastante común: interpretar retrospectivamente el origen de un proceso a partir de quienes adquirieron protagonismo durante su desarrollo o desenlace. El actor más visible al final no necesariamente fue quien concibió el movimiento, lo organizó o hizo posible su inicio.

En la Restauración, precisamente, la periodización permite formular preguntas distintas para cada momento:

Etapa I: Conspiración contra el proyecto anexionista (dic. 1860-mar. 1861)

Pregunta: ¿Quiénes rechazaron tempranamente la Anexión y cómo se manifestó esa resistencia?

Organización exterior e interior antes de consumarse la Anexión.

La primera protesta documentada fue la proclama del Gral. José Ma Cabral el 24.12.1860 desde su destierro en Curazao; luego, la proclama de Fco. del R Sánchez es del 20.01.1861 desde Saint Thomas. (Clio No. 57-58, 1943, pp.203-231).

Etapa II: Anexión y primeras resistencias, 1861–1863

La Anexión:

El punto de partida debe ser necesariamente el 18 de marzo de 1861. La desaparición jurídica de la República mediante la Anexión no produjo una aceptación nacional uniforme. Desde las primeras semanas aparecieron resistencias de naturaleza y magnitud diferentes.

No todos los movimientos antianexionistas tuvieron igual dimensión, organización ni repercusión.

La primera protesta documentada: San Francisco de Macoris

La reconstrucción realizada por Leónidas García Lluberes permite apreciar la dimensión de aquellos acontecimientos. Para este historiador, allí se produjeron las primeras víctimas y mártires de la resistencia contra la Anexión. Una semana después, el 23 de marzo de 1861, precisamente el día en que se arrió el pabellón dominicano para sustituirlo por la bandera de la metrópoli colonizadora. Aunque los nombres de aquellas humildes víctimas no hayan quedado debidamente preservados para la posteridad, su sacrificio quedó registrado en la historiografía nacional. García Lluberes reproduce el relato según el cual la resistencia en San Francisco de Macorís fue particularmente intensa. Olegario Tenares, al frente de unos 150 hombres, penetró en la población con el propósito de volver a enarbolar el pabellón dominicano que acababa de ser retirado por el general Juan Ariza. El padre Francisco Roca salió a su encuentro procurando disuadirlo e impedir la acción. Entretanto, Manuel Rojas, conocido como Lenchi, se adelantó con unos cuarenta hombres, retiró la bandera impuesta y procedió a izar nuevamente la dominicana.

Cuando el pabellón nacional se encontraba aproximadamente a media asta, el general Ariza, quien disponía de muy pocos hombres en aquel momento, recurrió a la pieza de artillería emplazada en el lugar. Según el relato recogido por García Lluberes, el propio Ariza dio fuego al cañón con su tabaco. El disparo derribó el asta de la bandera y provocó la muerte de tres de los patriotas que participaban en la acción.

Fuente: García Lluberes, L. (1932, 11 de julio). Las primeras víctimas de la Anexión. Listín Diario.

Desenlace inmediato: La oposición no logró convertirse en una insurrección sostenida ni extenderse territorialmente. Protesta temprana contenida y aislada. Constituye una manifestación inicial del rechazo a la Anexión, pero sin capacidad todavía para transformarse en guerra organizada.

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La conferencia se desarrolló en el Aula 3 de Maestría de la Biblioteca Prof. Juan Bosch, con la participación de docentes, estudiantes, invitados especiales y miembros de la comunidad universitaria. También estuvo presente el maestro Juan Guerra coordinador de la unidad Bienestar Estudiantil.

La segunda rebelión documentada: Moca

El 2 de mayo de 1861, el coronel José Contreras, quien no era ciego, ni viejo, ni pobre, como se ha repetido en la historia, tal como se infiere de su testamento dictado a un notario y testigos unas horas antes de ir al patíbulo, que se conoció 143 años después (La Heroica, año 1, No. 4, marzo – abril de 2004), junto a Cayetano Germosén y alrededor de 40 participantes, se rebelaron en La Villa de Moca, fueron juzgados por un consejo de guerra organizado por el general Pedro Santana dieciséis días después, es decir, el día 18 y condenados 25 de ellos a muerte, de los cuales cuatro fueron ejecutados al día siguiente, o sea el 19 de mayo y al resto se les condenó a penas de 10 y 5 años y de 6 meses de prisión.

Desenlace inmediato: El levantamiento armado fue sofocado; José Contreras, José María Rodríguez, José Inocencio Reyes y Cayetano Germosén fueron ejecutados. Rebelión armada aplastada mediante represión militar. Fue una acción de mayor significación que una simple protesta, pero quedó descabezada con la eliminación de sus principales dirigentes.

La tercera rebelión documentada: San Juan de la Maguana

Francisco del Rosario Sánchez, desterrado en Saint Thomas, reaccionó ante los planes anexionistas de Pedro Santana y, desde comienzos de 1861, articuló junto con José María Cabral y otros patriotas una acción para preservar la soberanía nacional. Tras consumarse la Anexión a España el 18 de marzo de 1861, Sánchez buscó apoyo del presidente haitiano Fabre Geffrard y organizó con Cabral la expedición que penetró por la frontera sur el 1.º de junio. Los expedicionarios ocuparon Cachimán, Hondo Valle, Las Matas de Farfán, El Cercado y Neiba, pero las lluvias, la presión militar y el retiro del respaldo haitiano obligaron al movimiento a retroceder.

Durante la retirada se produjo el episodio decisivo de la traición. Mientras José María Cabral, Fernando Tavera y José Cabrera lograron regresar a Haití por la vía de Neyba, el general Santiago de Óleo, quien se había unido a los patriotas en El Cercado, procuró evadir su responsabilidad: se adelantó por caminos extraviados hasta Mangal, al pie de la Loma de Juan de la Cruz, apostó allí a sus soldados y emboscó a Sánchez y sus compañeros, quienes fueron atacados por quienes hasta entonces figuraban como sus propios aliados y quedaron prisioneros.

Conducido a San Juan de la Maguana, Sánchez fue sometido el 3 de julio a un Consejo de Guerra presidido por el general Domingo Lasala. Allí reapareció Romualdo Montero, a quien Sánchez calificó de “dos veces traidor”: primero, porque le había entregado en El Cercado, y luego porque compareció contra él calificándolo de “haitiano conspirador”. Sánchez asumió personalmente su defensa y la responsabilidad de la expedición; condenado junto con sus compañeros, fue fusilado en San Juan el 4 de julio de 1861.

La documentación recogida por Rodríguez Demorizi permite identificar entre los condenados (21) a [1] Francisco del Rosario Sánchez, [2] Domingo Piñeyro, [3] Francisco Martínez, [4] Benigno del Castillo, [5] Juan Erazo, [6] Gabino Simonó, [7] José Antonio Figueroa, [8] Félix Mota, [9] Julián Morris, [10] Manuel Baldemora, [11] Rudecindo de León, [12] Pedro Zorrilla, [13] Luciano Solís, [14] Juan Gregorio Rincón, [15] José de Jesús Paredes, [16] José Corporán, [17] Romualdo Montero, [18] Segundo Mártir, [19] Epifanio Jiménez/Sierra y [20] Juan de la Cruz. El 4 de julio de 1861 fueron fusilados en San Juan, culminando así la primera gran tentativa organizada de restablecer por las armas la soberanía dominicana después de la Anexión.

Nota: El número exacto de fusilados permanece sujeto a discrepancias entre las fuentes. L’Opinion Nationale de Haití, en sus ediciones núms. 32 (10 de agosto de 1861) y 35 (31 de agosto de 1861), señala 20; el tomo XI de la Colección de Leyes, p. 127, registra 22; Leónidas García Lluberes (1932), 26; Clío, núms. 57–58, p. 228, 21; José Gabriel García (1968), 23; Lugo Lovatón (1948), 21; y Rafael Chaljub Mejía (2007), 20. En consecuencia, no resulta documentalmente prudente establecer una cifra definitiva sin determinar previamente qué personas y ejecuciones incluye cada fuente.

Fuente: Emilio Rodríguez Demorizi, “Expedición de Sánchez y de Cabral: Apuntes y documentos para su estudio”, Clío, núm. 57-58, pp. 203-213.

Desenlace inmediato: La expedición penetró por el Sur y obtuvo inicialmente posiciones, pero perdió apoyo, tuvo que retirarse y terminó con la captura y fusilamiento de Sánchez y numerosos compañeros el 4 de julio. Tentativa insurreccional militarmente derrotada y desarticulada. Su dirección quedó fracturada: Cabral y otros escaparon, mientras Sánchez fue capturado y ejecutado. Políticamente dejó un poderoso precedente antianexionista, pero operativamente la expedición terminó.

La cuarta rebelión documentada (Sumaria): Neiba

En la madrugada del lunes 9 de febrero de 1863, un grupo de unos cuarenta a cincuenta hombres, armados de fusiles, machetes y cuchillos y capitaneados por el comandante Cayetano Velásquez, junto con otros dirigentes como el alférez Nicolás de Sena, Manuel Fabián —Chiquito— y el teniente Manuel Ocampo Pérez, asaltó la población de Neiba. Los sublevados se presentaron en la residencia del comandante militar, coronel Tomás Bobadilla hijo, quien había sido designado el 10 de diciembre de 1862, lo redujeron a prisión, se apoderaron de las municiones y del armamento y realizaron los tres disparos de alarma para convocar a los vecinos. Sin embargo, la falta de una dirección efectiva permitió que el alcalde ordinario, auxiliado por algunos hombres de arraigo que desconfiaban del éxito de la operación, lograra sofocar el movimiento pocas horas después.

Entre los elementos que permiten explicar el rápido fracaso de la sublevación se encuentra la falta de claridad política de algunos de sus participantes. La documentación recoge incluso la posibilidad expresada por uno de ellos de retornar al dominio haitiano. Asimismo, se atribuye a Velásquez, quien habría consumido aguardiente en exceso durante el domingo anterior, la contradictoria arenga: «¡Viva la República y el General Santana!». La expresión resulta particularmente significativa porque, en aquel contexto, la restauración de la República y el régimen anexionista encabezado por Santana representaban proyectos políticos contrapuestos. Estos elementos, junto con la ausencia de evidencias de coordinación con la conspiración que se desarrollaba en el Cibao bajo la dirección de Santiago Rodríguez, aconsejan caracterizar el alzamiento de Neiba como una sublevación local rápidamente sofocada, antecedente inmediato de los acontecimientos de febrero de 1863, pero no como parte demostrada de la estructura conspirativa que desembocaría en los levantamientos de la Línea Noroeste.

Fuente: Abreu Cardet, José, y Elia Sintes Gómez, eds. Alzamiento de Neiba: Acontecimientos y documentos (febrero de 1863). Vol. CLI. Santo Domingo: Archivo General de la Nación, 2012.

Desenlace inmediato: El movimiento no consiguió sostenerse ni generar inmediatamente una insurrección regional duradera. Sublevación local sofocada o frustrada. Tiene importancia cronológica como antecedente inmediato de febrero de 1863, pero no debe magnificarse como origen de la guerra restauradora.

Etapa III: Conspiración, sublevación, (21 de febrero, 4 de marzo de 1863)

¿Quiénes iniciaron efectivamente las acciones y en qué lugares y fechas?

Fase I. La quinta sublevación documentada (Sumaria): Sabaneta – Guayubín – Santiago

El 21 de febrero de 1863, el coronel Santiago Rodríguez, al frente del núcleo revolucionario organizado en la Línea Noroeste, sublevó la población de Sabaneta contra la dominación española, iniciándose así una nueva fase insurreccional. Al día siguiente, 22 de febrero, Lucas Evangelista de Peña consiguió la capitulación del destacamento militar español de Guayubín, extendiendo el movimiento hacia esa estratégica población de la frontera. La insurrección alcanzó rápidamente el interior del Cibao: el 24 de febrero, el Ayuntamiento de Santiago se sublevó contra el régimen anexionista, evidenciando la expansión del movimiento más allá de su núcleo inicial en la Línea Noroeste. Sin embargo, la precipitación de los acontecimientos respecto del levantamiento coordinado originalmente previsto para el 27 de febrero dificultaría posteriormente la articulación militar de los distintos focos revolucionarios.

Fase II. Derrota del 5 de marzo.

¿Por qué fracasó aquella primera fase y quiénes participaron?

Fue precisamente en esa fecha, a eso de las 4 de la tarde, cuando el ejército español dirigido por el general de división José Hungría y el general de brigada, jefe de la caballería, Gaspar Polanco, al frente de dos compañías atacaron la plaza defendida por un poco más de cien hombres, porque una parte de estos estaban en desbandada del grupo enviado por Santiago Rodríguez a San José de las Matas el día 2 de marzo, (Abreu & Sintes, pp. 35, 503, al mando del General Antonio Batista y que al ser derrotado en el intento de asalto, por el General Dionisio Mieses, no regresaron en su totalidad para encontrarse en el enfrentamiento de Sabaneta. El coronel José Mártir, uno de los más brillantes tenientes de Rodríguez, se mezcló briosamente a la columna enemiga y quedó nimbado por una muerte gloriosa… sobre un montón de cadáveres enemigos.

La derrota del 5 de marzo de 1863, que marcó el fracaso militar de la primera fase de la insurrección iniciada en Sabaneta, fue el resultado de una sucesión de acontecimientos que afectaron seriamente la coordinación del movimiento. El plan original contemplaba un levantamiento simultáneo el 27 de febrero, pero la actuación de Norberto Torres precipitó los acontecimientos y obligó a adelantar la fecha, provocando que Sabaneta se sublevara el 21 de febrero sin que todos los núcleos comprometidos estuvieran en condiciones de actuar coordinadamente. La alteración del calendario repercutió también en Santiago, donde el movimiento se tuvo que adelantar para el 24 de febrero fracasando de igual modo. A ello se añadió la ruptura de Lucas Evangelista de Peña con los insurgentes, al llegar a un acuerdo con el general español José Hungría y marchar posteriormente hacia Haití junto con Norberto Torres. La situación se agravó el 3 de marzo, cuando las fuerzas encabezadas por el general Antonio Batista, junto con Gregorio Luperón e Ignacio Reyes, fracasaron en su intento de tomar la Comandancia de Armas de San José de las Matas. La acumulación de estos reveses debilitó la capacidad de coordinación y concentración de las fuerzas revolucionarias y contribuyó a la derrota del 5 de marzo, que puso fin a esta primera fase militar, pero no al movimiento revolucionario, pues al día siguiente, 6 de marzo, la Convención de Los Almácigos inició su reorganización estratégica.

Fuente: Abreu Cardet, José, y Elia Sintes Gómez, eds. Los alzamientos de Guayubín, Sabaneta y Monte Cristi. Archivo General de la Nación, vol. CCXV. Santo Domingo: Editora Centenario, 2014.

Desenlace inmediato: Los insurrectos lograron levantar Sabaneta y extender el movimiento; posteriormente fueron derrotados militarmente el 5 de marzo. Derrota militar de una primera fase, no destrucción del movimiento. Esta es la diferencia fundamental respecto de las tentativas anteriores.

Fase III: Reorganización: Convención de Los Almácigos, 6 de marzo

¿Quiénes decidieron continuar y cómo reformularon la estrategia?

El 6 de marzo de 1863, dirigentes supervivientes se reunieron en Los Almácigos. La llamada Convención de Los Almácigos debe interpretarse como un momento de revisión estratégica después de una derrota militar.

Entre sus participantes aparecen: Santiago Rodríguez; Alejandro Bueno; Pierre Thomas; Raymundo Jáquez; Benito Monción; Pedro Antonio Pimentel; José Cabrera; José Cándido Fanfán; Ignacio Reyes; Pablo Reyes.

Lo verdaderamente importante no es solamente que se reunieran, sino lo que hicieron después. La revolución abandonó temporalmente el enfrentamiento frontal y pasó a una fase de reorganización.

Fuente: Archambault, Pedro María. Historia de la Restauración. 3.ª ed. Santo Domingo: Editora de Santo Domingo, 1983. Publicado originalmente en 1938. 41

Desenlace inmediato: Los dirigentes supervivientes se reunieron inmediatamente después de la derrota. Reorganización estratégica. No constituye el comienzo de otro movimiento, sino la continuidad deliberada del levantamiento iniciado el 21 de febrero.

Etapa IV: Reorganización y planificación en Haití: marzo–agosto 1863

¿Quiénes reorganizaron el movimiento, obtuvieron armas, recursos y apoyos?

Entre marzo y agosto existe una etapa que frecuentemente queda reducida a una frase: “los patriotas se refugiaron en Haití”. Eso no es insuficiente. No fue simplemente refugio. Fue reorganización revolucionaria transfronteriza.

Desde territorio haitiano se reconstruyeron redes, se buscaron armas y municiones, se incorporaron hombres, se establecieron contactos y se preparó el retorno armado.

Aquí adquiere especial relevancia Santiago Rodríguez como organizador de la continuidad del movimiento, acompañado por figuras como Alejandro Bueno, Benito Monción, José Cabrera y otros dirigentes de la Línea.

Debe estudiarse igualmente el papel de contactos y colaboradores establecidos en territorio haitiano y la actitud del gobierno de Fabre Geffrard.

Fuente: Archambault, Pedro María. Historia de la Restauración. 3.ª ed. Santo Domingo: Editora de Santo Domingo, 1983. Publicado originalmente en 1938. 41, 61

Desenlace inmediato: Se reconstruyeron redes, recursos, hombres, armas y coordinación fronteriza. Reconstitución político-militar del movimiento. La insurrección pasa de una fase derrotada en territorio dominicano a una fase de preparación estratégica.

Etapa V: Capotillo, 16 de agosto

¿Quiénes regresaron y participaron efectivamente en el reinicio revolucionario?

Fase I. Grito de Capotillo.

La ofensiva de agosto de 1863 fue el resultado de la reorganización de la insurrección derrotada militarmente el 5 de marzo, continuada desde Los Almácigos y preparada durante meses en la frontera y en Haití. La relación de Benito Monción permite precisar su despliegue operacional: a la medianoche del 15 de agosto, desde David, las fuerzas se dividieron; Santiago Rodríguez y José Cabrera marcharon al frente de unos ochenta hombres “con destino a Sabaneta”, mientras Monción salió con treinta y seis hombres y la bandera preparada por Hubert Marsan en dirección a Guayubín. La expresión “con destino a Sabaneta” no debe interpretarse necesariamente como que Rodríguez y Cabrera se dirigieron directamente allí omitiendo Capotillo. Consideradas la hora, las distancias, la geografía y la secuencia de los acontecimientos, resulta más consistente entender Sabaneta como el destino operacional de aquella columna, pasando por el área de Capotillo, donde se produjo el acontecimiento simbólico del 16 de agosto. Capotillo fue el punto de irrupción y Sabaneta el objetivo de uno de los ejes; Guayubín, el del otro. El propio Monción afirma que al amanecer estaba en los Cerros de las Patillas, próximo a Dajabón, y que siguió el movimiento de las fuerzas españolas hacia Guayubín.

Fase II. Expansión, 16 de agosto–Santiago

¿Quiénes condujeron cada columna y cuáles fueron sus acciones?

A partir de entonces la insurrección se desarrolló sobre dos direcciones operacionales convergentes hacia Santiago. Monción avanzó sobre el eje Dajabón-Guayubín y terminó siguiendo la retirada de Buceta hacia Santiago; Rodríguez y Cabrera actuaron sobre el eje Capotillo-Sabaneta-San José de las Matas-Santiago. Guayubín cayó en poder revolucionario el 18 de agosto y, mientras Buceta procuraba salvarse y regresar hacia Santiago, la columna española del general José Hungría intentó avanzar por el otro eje. El 20 de agosto, Santiago Rodríguez enfrentó y derrotó/desbandó aquella fuerza en una sucesión de encuentros que impidió a Hungría auxiliar oportunamente a Buceta. De este modo, acciones que aisladamente pueden aparecer en las fuentes españolas como encuentros menores adquieren otra dimensión cuando se reconstruyen operacionalmente: los dos movimientos revolucionarios estaban desarticulando simultáneamente las posibilidades españolas de concentración y apoyo mutuo.

En este proceso se inserta la incorporación de Gaspar Polanco, que López Morillo permite comprender con mayor precisión. No parece correcto presentarla simplemente como una conversión espontánea producida por convicciones restauradoras. Polanco había servido eficazmente a España y había combatido la insurrección de febrero aun teniendo a su hermano Juan Antonio Polanco entre los rebeldes. Según López Morillo, el trato humillante de Buceta, la desconfianza manifestada hacia él y, particularmente, la amenaza contra su hermano precipitó la ruptura: Polanco entró en contacto con los conspiradores y puso a disposición de la causa su persona y sus hombres. Sin embargo, en la reunión de David del 15 de agosto el jefe reconocido era Santiago Rodríguez, no Polanco. La posterior elevación de Gaspar Polanco a la dirección militar corresponde a una etapa siguiente del proceso, favorecida por su graduación, experiencia y extraordinaria capacidad militar. La convergencia posterior de Polanco, Pepillo Salcedo, Monción, Pimentel, Santiago Rodríguez y los demás jefes y contingentes convirtió rápidamente el levantamiento fronterizo en una revolución regional capaz de avanzar sobre Santiago y disputar a España el centro político y militar del Cibao.

Calificación de esta fase: Reanudación ofensiva, despliegue en dos ejes y generalización de la Revolución Restauradora (15 de agosto–6 de septiembre de 1863).

FechaAcontecimientoLiderazgo / participaciónFuente o evidencia
15 ago., medianocheReunión y separación de las fuerzas desde la zona de David.Santiago Rodríguez, José Cabrera, Benito Monción y demás expedicionarios.Monción; López Morillo.
15–16 ago.Se configuran dos direcciones operacionales: Monción y su grupo hacia Guayubín; Rodríguez y Cabrera con unos 80 hombres hacia Sabaneta, pasando por el espacio de Capotillo.Rodríguez, Cabrera, Monción y otros.Monción, De Capotillo a Santiago; López Morillo.
16 ago.Proclamación restauradora.Rodríguez y expedicionarios; fuerzas incorporadas del lado dominicano.Monción; López Morillo; historiografía.
16–18 ago.Expansión de la insurrección por la Línea Noroeste.Monción, Pimentel, Rodríguez, Cabrera, Juan Antonio Polanco y otros.Monción; Archambault; fuentes españolas.
18 ago.Guayubín queda en poder de los restauradores; Buceta emprende su retirada.Monción, Pimentel y fuerzas del eje Guayubín.Monción; fuentes españolas.
20 ago.Rodríguez combate y dispersa la columna de José Hungría, dificultando su enlace con Buceta.Santiago Rodríguez, Cabrera y fuerzas del eje Sabaneta–San José de las Matas.Archambault; parte de Hungría, AGI Cuba 1019 C; Diarios.
segunda mitad de agostoGaspar Polanco se integra abiertamente al movimiento después de haberse entendido previamente con los revolucionarios.Gaspar Polanco, Monción, Pimentel y fuerzas del eje Guayubín.López Morillo; fuentes españolas; historiografía.
26 ago. aprox.Tradición según la cual se propone a Rodríguez asumir la Presidencia y este la rechaza.Santiago Rodríguez; notables del Cibao.Testimonio atribuido a Fernando Lapaix..
fines de agostoSe produce la convergencia militar sobre Santiago.Polanco, Monción, Pimentel, Salcedo y otros jefes.Monción; Archambault; Rodríguez Demorizi; fuentes españolas.
2 sep.Gregorio Luperón llega desde La Vega y se integra a las operaciones sobre Santiago.Gregorio Luperón. Polanco, Monción, Pimentel, Salcedo y otros jefes.Luperón; Archambault; historiografía restauradora.
6 sep.Combates, incendio de Santiago y retirada española hacia Puerto Plata.Polanco, Salcedo, Monción, Pimentel y numerosos jefes restauradores; Luperón adquiere protagonismo operacional.Fuentes españolas y dominicanas; Archambault; Rodríguez Demorizi.
6–14 sep.Se pasa del poder militar insurgente a la organización política de la República restaurada.Jefes militares y élite civil santiaguera.Actas del Gobierno Provisional.
14 sep.Constitución formal del Gobierno Provisional y Acta de Independencia.José Antonio Salcedo, Gaspar Polanco, Benito Monción, Gregorio Luperón, y Pedro Antonio Pimentel como generales constituyentes; civiles como Benigno Filomeno de Rojas, Ulises Francisco Espaillat y otros.Acta del Gobierno Provisional.
14 sep.José Antonio Salcedo queda al frente del Gobierno Provisional. Surgen disputas respecto del procedimiento y de la distribución del poder.Salcedo, Luperón, Polanco, Monción, Pimentel y dirigentes civiles.

 

Etapa VI: Santiago y Gobierno Provisorio

¿Cómo cambia el liderazgo al convertirse la insurrección en gobierno y guerra nacional?

La ofensiva restauradora que desde la Línea Noroeste avanzó sobre Santiago, culminó después del sitio y de los combates de comienzos de septiembre, con la retirada de las fuerzas españolas hacia Puerto Plata el 6 de septiembre de 1863. En aquella convergencia participaron los principales jefes militares que habían conducido las distintas columnas y operaciones: Gaspar Polanco, José Antonio Salcedo (Pepillo), Benito Monción, Pedro Antonio Pimentel, Ignacio Reyes, entre otros. A ellos se incorporó Gregorio Luperón, procedente de La Vega, quien llegó a Santiago el 2 de septiembre, cuando el movimiento iniciado en la frontera ya había avanzado hasta el cerco de la ciudad; su actuación durante los combates de Santiago fue posteriormente destacada por la historiografía restauradora. Consumada la retirada española, la revolución necesitaba transformar el mando militar insurgente en autoridad política organizada. El 14 de septiembre, los generales Gaspar Polanco, José Antonio Salcedo, Gregorio Luperón, Benito Monción, Pedro Antonio Pimentel y muchos más, suscribieron el acta que instituyó el Gobierno Provisional de la República Dominicana, resultando José Antonio Salcedo presidente y Benigno Filomeno de Rojas vicepresidente. Junto al predominio de los jefes militares adquirió entonces especial importancia la dirección civil, en la que sobresalieron Ulises Francisco Espaillat, Pedro Francisco Bonó, Máximo Grullón, Pablo Pujol, Ricardo Curiel, José María Glas y otros ciudadanos, responsables de estructurar la administración, las relaciones exteriores, la hacienda y los asuntos interiores de la República restaurada. El acta original confirma expresamente los cinco generales que actuaron en la constitución del Gobierno.

La incorporación tardía de Luperón a este núcleo dirigente merece, sin embargo, un tratamiento crítico. Había llegado a Santiago el 2 de septiembre y apenas doce días después figuraba entre los cinco generales que formalizaron el Gobierno Provisional. Su propio relato refiere un fuerte desacuerdo con el procedimiento seguido para constituirlo: sostuvo que había pensado arrestar a quienes procedieran a organizar el gobierno sin el consentimiento de los principales jefes militares, entre los cuales mencionaba a Monción, Pimentel, Ignacio Reyes y Gaspar Polanco; según esa misma versión, desistió al conocer que Polanco había dado su aquiescencia. Lo documentalmente seguro es que su ascenso dentro de la dirección revolucionaria fue extraordinariamente rápido y que surgieron tempranas rivalidades por autoridad, precedencia y legitimidad del mando, particularmente alrededor de Salcedo.

Etapa VII: Guerra nacional 1863–1865

¿Qué nuevos líderes militares y políticos emergieron y qué aportó cada uno?

A medida que la insurrección iniciada en la Línea Noroeste logró sostenerse, la guerra dejó de ser un movimiento fronterizo y se expandió progresivamente por el territorio dominicano, articulando numerosos focos bajo jefaturas regionales. En Sabaneta permaneció Santiago Rodríguez como comandante de armas y responsable de las operaciones de aquella zona, apoyado por José Cabrera y otros jefes; hacia Guayubín y Montecristi sobresalieron Benito Monción y Pedro Antonio Pimentel, mientras Gaspar Polanco adquirió rápidamente una posición predominante en la conducción militar desde Santiago hacia Puerto Plata. Desde Santiago, las fuerzas restauradoras proyectaron las operaciones hacia La Vega y Moca donde actuaron Gregorio Luperón y otros comandantes. En el Sur alcanzaron especial relevancia José María Cabral y Pedro Florentino; en el Este, Eusebio Manzueta se convirtió en uno de los principales conductores de la resistencia, mientras la expansión hacia Samaná buscó disputar a España una posición de extraordinario valor estratégico y marítimo. De esta manera, entre finales de 1863 y 1864, la Restauración pasó de la ofensiva originada en la frontera a una guerra de alcance nacional, territorialmente descentralizada y dirigida por múltiples jefaturas militares, pero articulada políticamente por el Gobierno Provisional establecido en Santiago.

Fecha y lugarJefes restauradoresMando español/anexionistaHecho militar principal
1-13 de septiembre de 1863
Santiago
Gaspar Polanco; José Antonio Salcedo; Gregorio Luperón; Benito Monción; Pedro Antonio Pimentel.Brigadier Manuel Buceta y general Felipe Alfau.Durante la fase final del sitio de Santiago, las fuerzas restauradoras mantuvieron la presión sobre la guarnición española. El 13 de septiembre las tropas españolas evacuaron Santiago rumbo a Puerto Plata. Gaspar Polanco aparece con un papel militar destacado en la persecución de la columna.
14-28 de septiembre de 1863
Santiago
Gaspar Polanco; José Antonio Salcedo; Gregorio Luperón; Benito Monción; Pedro Antonio Pimentel.El Gobierno Provisorio organizó formalmente el mando militar. Los cinco aparecen vinculados al núcleo militar de la revolución. El 28 de septiembre Gaspar Polanco fue nombrado general en jefe.
21 de septiembre-8 de octubre de 1863
Distribución de frentes
José Durán (San Juan); Pedro Florentino (Sur); Gaspar Polanco (frente de Puerto Plata); Gregorio Luperón (La Vega, Piedra Blanca, Ocoa y misiones hacia el Este y Sur).Diversas columnas españolas, según el frente.Las actas muestran que el mando militar restaurador era regional y cambiante. El Gobierno Provisorio asignó jefes y misiones según las necesidades de cada frente.
29 de septiembre-2 de octubre de 1863
Arroyo Bermejo, Guanuma y frente oriental
Eusebio Manzueta (Yamasá); Olegario Tenares (Maluco); Dionisio Troncoso (Arroyo Bermejo); Gregorio Luperón operó en este teatro de guerra.Pedro Santana.Se produjo una secuencia de combates en el frente oriental. Un parte español del 30 de septiembre comunicó a Santana un triunfo de sus tropas en Arroyo Bermejo; otras fuentes restauradoras describen acciones posteriores de manera distinta. Conviene tratarlo como una sucesión de operaciones y no como una sola batalla.
27-29 de octubre de 1863
Línea del Sur
Pedro Florentino; José Antonio SalcedoEl Gobierno Provisorio reafirmó a Pedro Florentino en el mando superior del Ejército del Sur. Un oficio del 27 de octubre confirmó la autoridad que se le había confiado; otro del 29 ordenó que sus disposiciones fueran obedecidas dentro de la línea.

 

Etapa VIII. Retirada española y restauración de la soberanía 1865

¿Quiénes condujeron la fase final y cuáles factores determinaron la victoria?

La retirada española de la República Dominicana no fue consecuencia de una batalla final decisiva, sino del fracaso progresivo de España para restablecer un dominio efectivo sobre el territorio. Después de casi dos años de guerra, las fuerzas españolas conservaban importantes plazas costeras, pero enfrentaban una resistencia extendida, guerra irregular, dificultades de abastecimiento, enfermedades, elevadas bajas y un costo económico y político creciente. Ante la imposibilidad de convertir la superioridad militar convencional en control territorial permanente, el gobierno español optó por abandonar la empresa: las Cortes aprobaron la derogación de la anexión y la reina Isabel II sancionó el 3 de marzo de 1865 la ley que dejaba sin efecto la reincorporación de Santo Domingo a España. A partir de entonces se realizó la evacuación progresiva de tropas, pertrechos y autoridades españolas de las plazas que todavía ocupaban, hasta que el 11 de julio de 1865 salieron de Santo Domingo las últimas fuerzas españolas, quedando restablecida plenamente la soberanía de la República Dominicana.

Los protagonistas pueden cambiar de una etapa a otra, sin embargo:

Una historia procesual de la Restauración permite superar la lectura retrospectiva que concentra el protagonismo en las figuras que alcanzaron mayor notoriedad durante las fases posteriores de la guerra. La reconstrucción documental de cada etapa hace posible identificar los liderazgos sucesivos y diferenciar las funciones de concepción, conspiración, financiamiento, organización, insurrección, reorganización, conducción militar y dirección política.

Fuentes documentales y testimoniales 

  • Abreu Cardet, José, y Elia Sintes Gómez, eds. Alzamiento de Neiba: Acontecimientos y documentos (febrero de 1863). Archivo General de la Nación, vol. CLI. Santo Domingo: Archivo General de la Nación, 2012.
  • Abreu Cardet, José, y Elia Sintes Gómez, eds. Los alzamientos de Guayubín, Sabaneta y Monte Cristi. Archivo General de la Nación, vol. CCXV. Santo Domingo: Editora Centenario, 2014.
  • Archambault, Pedro María. Historia de la Restauración. 3.ª ed. Santo Domingo: Editora de Santo Domingo, 1983. Publicado originalmente en 1938.
  • García, José Gabriel. Compendio de la historia de Santo Domingo. 4.ª ed. 4 vols. Santo Domingo: Talleres de Publicaciones Ahora, C. por A., 1968.
  • García Lluberes, Leónidas. “Las primeras víctimas de la Anexión.” Listín Diario, 11 de julio de 1932.
  • López Morillo, Adriano. Memorias sobre la segunda reincorporación de Santo Domingo a España. T. 1. Santo Domingo: Sociedad Dominicana de Bibliófilos / Editora Corripio, 1983.
  • Monción, Benito. De Capotillo a Santiago: Relación histórica. Santo Domingo: Comisión Permanente de Efemérides Patrias, 2002.
  • Rodríguez Demorizi, Emilio. “Expedición de Sánchez y de Cabral: Apuntes y documentos para su estudio.” Clío, núms. 57–58, 203–213.

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