inteligencia artificial en escuelas
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Escuelas y universidades de EE. UU. ponen límites al uso de la inteligencia artificial

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Por: Juan Pablo Bourdierd.

Estados Unidos. – La expansión de herramientas como ChatGPT y otros sistemas de inteligencia artificial generativa está provocando cambios importantes dentro de las escuelas y universidades estadounidenses. Sin embargo, contrario a la impresión de que el país está prohibiendo la tecnología en sus centros educativos, Estados Unidos no tiene actualmente una prohibición federal general sobre el uso de inteligencia artificial en las aulas.

Inteligencia artificial en escuelas: así cambian las reglas en EE. UU.

Lo que existe es un escenario mucho más complejo: algunos sistemas escolares han comenzado a limitar considerablemente la IA en escuelas, especialmente entre niños y adolescentes, mientras otras instituciones permiten su utilización bajo supervisión. En las universidades, por su parte, son frecuentes las reglas que dejan en manos de cada profesor determinar cuándo puede utilizarse y cuándo constituye una violación de la integridad académica.

Nueva York impone una fuerte restricción de IA en escuelas

Uno de los casos más recientes y significativos se encuentra en la ciudad de Nueva York. Desde el año escolar 2026-2027, el sistema de escuelas públicas aplica una moratoria de un año al uso de inteligencia artificial generativa dirigida directamente a estudiantes desde 2-K hasta octavo grado.

La medida alcanza a cerca de 600,000 estudiantes, aproximadamente dos tercios de la matrícula del sistema público de la ciudad.

Según informó oficialmente la Alcaldía de Nueva York, la decisión busca estudiar durante un año los efectos de esta tecnología sobre el aprendizaje y garantizar que los estudiantes más pequeños continúen desarrollando habilidades mediante la interacción humana, el razonamiento, la creatividad y la resolución personal de problemas.

La restricción incluye los programas que ofrecen inteligencia artificial generativa directamente al estudiante. Además, los denominados companion chatbots, diseñados principalmente para mantener conversaciones personales o de acompañamiento, están prohibidos en todos los grados dentro del sistema.

Esto no significa que Nueva York haya eliminado completamente la IA de sus centros educativos.

Los profesores podrán seguir utilizando herramientas aprobadas para planificación de clases y determinadas labores administrativas. También existen excepciones relacionadas con tecnologías de asistencia para estudiantes con discapacidad, alumnos multilingües y programas de preparación profesional, como ciencias de la computación.

Los estudiantes mayores aprenderán a utilizar la IA

Para los alumnos de secundaria superior, el enfoque cambia.

Durante el curso 2026-2027, Nueva York permitirá programas piloto de inteligencia artificial en un número limitado de clases y para un máximo de 50,000 estudiantes. Su utilización deberá realizarse bajo supervisión directa de profesores capacitados y con herramientas previamente evaluadas.

inteligencia artificial en escuelas
Foto: Max Fischer / Pexels

Además, todos los estudiantes de secundaria recibirán dos módulos de alfabetización en inteligencia artificial de 45 minutos durante el año escolar.

Las clases abordarán qué es la IA, cuáles son sus limitaciones, los posibles sesgos de sus respuestas, cuestiones éticas, riesgos y su impacto sobre las profesiones y las competencias laborales del futuro.

La estrategia muestra una diferencia importante: restringir la IA en edades tempranas no equivale necesariamente a eliminar su enseñanza. En los estudiantes mayores, el objetivo es que conozcan la tecnología y aprendan a evaluarla críticamente antes de depender de ella.

El Gobierno federal no ha prohibido la IA educativa

A nivel nacional, la orientación es diferente.

El Departamento de Educación de Estados Unidos publicó el 20 de agosto de 2026 nuevas directrices sobre el uso responsable de tecnología en las aulas y sostuvo que los estados y comunidades locales deben continuar tomando las principales decisiones sobre qué herramientas utilizar.

El organismo propone que las tecnologías utilizadas en educación tengan un valor pedagógico demostrable, sean transparentes para las familias, protejan los datos de los estudiantes y permanezcan bajo el criterio profesional de los educadores.

La orientación federal plantea cinco preguntas fundamentales antes de incorporar una tecnología: qué problema educativo resuelve, cuándo debe utilizarse, para quién resulta adecuada, durante cuánto tiempo debe emplearse y qué evidencia demuestra que mejora el aprendizaje.

Incluso establece que cuando una herramienta no demuestre resultados positivos para el aprendizaje, las escuelas deben estar dispuestas a modificar su utilización o retirarla.

Washington también impulsa la enseñanza sobre inteligencia artificial

La política federal, por tanto, no persigue una prohibición general.

Una orden ejecutiva emitida por la Casa Blanca en abril de 2025 creó una iniciativa destinada precisamente a ampliar la educación y capacitación relacionada con inteligencia artificial entre estudiantes y profesores.

La orden también contempla formación para educadores con el propósito de que conozcan los fundamentos de la IA y puedan integrarla adecuadamente en determinadas áreas educativas.

De esta manera, existe una diferencia entre enseñar qué es la inteligencia artificial y permitir que un estudiante utilice libremente un sistema generativo para realizar tareas que deberían demostrar sus propios conocimientos.

En las universidades las reglas pueden cambiar de una clase a otra

En la educación universitaria tampoco existe una prohibición nacional.

La Universidad de Texas en Austin, por ejemplo, estableció para el otoño de 2026 que todos los programas de asignaturas deben indicar expresamente si el uso de inteligencia artificial generativa está permitido, parcialmente permitido o prohibido.

La Universidad de Texas en Austin señala que cada profesor tiene discreción para determinar las condiciones correspondientes. Cuando la IA está permitida total o parcialmente, el docente debe explicar qué usos son aceptables y cómo el estudiante debe declarar que utilizó la tecnología.

El uso de IA sin autorización o sin cumplir las condiciones establecidas puede ser considerado una infracción de integridad académica.

El Massachusetts Institute of Technology (MIT) mantiene un modelo parecido. Para el semestre de otoño de 2026 no existe una política institucional única que obligue a todos los profesores a permitir o prohibir la IA.

El MIT recomienda, sin embargo, que cada asignatura especifique claramente cuándo la inteligencia artificial está prohibida, permitida o incluso requerida.

En Harvard, las orientaciones institucionales también establecen que los profesores deben comunicar claramente cuáles usos de inteligencia artificial permiten dentro de sus clases. La universidad advierte además que los sistemas generativos pueden producir información incorrecta, inventar datos y representar riesgos cuando se introduce información privada o confidencial.

El problema no es únicamente copiar tareas

Las restricciones sobre inteligencia artificial tienen una dimensión educativa que va más allá del plagio.

Una de las mayores preocupaciones consiste en determinar qué habilidades puede dejar de desarrollar un estudiante cuando una máquina realiza por él procesos como redactar, resumir, analizar, resolver problemas o producir ideas.

También existen interrogantes relacionados con la privacidad de los datos, los errores producidos por los modelos, los sesgos de sus respuestas y la posibilidad de que el estudiante acepte información generada por una máquina sin verificarla.

Por esta razón, el debate educativo estadounidense se está desplazando desde una pregunta sencilla —“¿permitimos o prohibimos la IA?”— hacia otra mucho más importante: “¿cuándo ayuda realmente al aprendizaje y cuándo sustituye el esfuerzo intelectual que debe realizar el estudiante?”

Las decisiones adoptadas durante 2026 muestran que Estados Unidos no está eliminando la inteligencia artificial de la educación. Está comenzando a definir con mayor precisión sus límites, especialmente entre los estudiantes más jóvenes, mientras busca preparar a los alumnos mayores para desenvolverse de manera crítica y responsable en un mundo donde esta tecnología tendrá cada vez mayor presencia.

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