Juan Pablo Duarte. «El Cristo de la libertad»

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Casos y cosas del mundo

Por Víctor M. Peralta

A 202 años de su nacimiento, se hace inaplazable que redoblemos el compromiso sagrado de seguir su ejemplo y su denodado afán de hacer de nuestra nación un lugar donde podamos gritar a los cuatro vientos que somos «libres de toda injerencia extranjera o se hunde la isla«

Juan Pablo Duarte nació en la ciudad de Santo Domingo el 26 de Enero de 1813. No obstante estar rodeado de comodidades y de afectos en su hogar, desde muy temprana edad se interponía en su camino una única sombra: el terror haitiano que mancillaba el sagrado suelo patrio, que desde la caída de la Independencia Efímera de José Núñez de Cáceres, se había adueñado despóticamente de la antigua colonia española.

Juan José Duarte, el padre del patricio soportaría, durante veintidós largos años, los horrores de la ocupación haitiana, retrayéndose de todo contacto con el invasor y tratando de levantar su familia al margen de la atmosfera impura con que Boyer y sus seguidores se empeñaban en corromper a la sociedad dominicana.

«El Cristo de la Libertad», como lo bautizara el extinto expresidente Joaquín Balaguer, se propuso rescatar a su patria de la dictadura cruel e intolerable del dominio haitiano. El patricio insigne, fue un decoroso ejemplo de una ilustre familia que jamás se doblegó ni bajo el peso del infortunio ni bajo el rigor de las persecuciones. Heredó de sus padres; el valor, el espíritu de sacrificio y una alta moral, garantías indispensables y de gran importancia para su admirable tarea que estaría acoplada con sus dotes intelectuales, su esmerada educación y con una tenacidad inquebrantable, labor que culminaría con la liberación de la patria y la fundación de la Republica Dominicana.

El Padre de la Patria ejerció su ministerio con absoluta responsabilidad y supo, antes que cualquier otro, que de su compromiso, se derivaban atribuciones firmes en su esencia que no reconocían más límite que el cumplimiento ferviente al ideal de la independencia sin lazos de unión a ningún poder extranjero.

Con su firmeza de carácter, su elevado espíritu de sacrificio y su serenidad ante el peligro, Juan Pablo Duarte concibió, dedicó, preparó y dirigió los trabajos y las operaciones que culminaron con la libertad de su pueblo sostenido en el Juramento Trinitario hecho «en el nombre de la Santísima, Augustísima en Indivisible Trinidad de Dios Omnipotente», e identificado con las palabras sacrosantas de: Dios, Patria y Libertad.

A 202 años del nacimiento del más noble, grande y perseverante hijo de esta media isla, el eco de su monumental esfuerzo de liberarnos de la venenosa y perniciosa injerencia extranjera, persistirá por siempre en la mente y los corazones de los hombres y mujeres de buena voluntad:
¡Que viva la República Dominicana!

¿Y tú, que opinas?

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