Integridad y Dignidad humana
“Profecía” – 3
POR: TONY CEDEÑO – Escritor / Poeta. Reside en Ecuador.
No es extraño que en este punto de la historia lo virtual tenga atadas las conciencias y que nefasta es tanta degradación de los valores morales. Tanta debacle terminará por aniquilarnos y duele saberlo y será inevitable. No exagero cuando opino que la violencia como la corrupción hacen del individuo un servidor fiel esclavo de satanás. Allí vagara la angustia huérfana como el hambre que nos azote, mientras tanto las piedras no se podrán comer.
Se habrá abolido toda clase de violencia cuando las armas y los brazos bajen su calor con que su ego rompe en dos la vida. ¿Pero por qué no existe la conversión, y con qué eventos podemos cambiar de actitud, dónde o cuándo sucederá que el ser humano recapacite sobre sus actos, en que se perfila su tenaz e irrenunciable orgullo, porqué se aleja del creador supremo cuando hay tanta audiencia en las redes virtuales mostrándose en trajes menores y desnudos los cuerpos son la fascinación de los que les faltan pantalones, de aquellos súper machos cobardes que carecen de amor propio?. ¿Qué ejemplos pueden adquirir los hijos y demás afectos? Si por el suelo si pisotea la verdad mientras lo corrupto campea y la muerte sigue indeclinable separando familias viviendo en medio de una total locura.
Con el principio irrenunciable de construir una sociedad ecuánime y democrática que no se amaine en el columpio de la mentira ni le quite el brillo la sangre, la corrupción y la guerra se deben abrir no sólo nuevas perspectivas si no el pensamiento para poder distinguir qué presente vivimos y hacia dónde nos proyectamos. Siendo el ser humano manipulado por artesanos que infunden el colapso no solo financiero, si no político y económico donde priman más los intereses de un grupo y no el mancomunado en el cual conviven 8.000 millones de personas mismas que por injusta severidad sufren un hondo desamparo cuando hablamos de los más pobres.
La máquina desplazará al ser humano y los alimentos como los minerales un día dejarán de existir. Se secará el flujo de las vertientes con sus manantiales y el valor de la vida no tendrá contemplativa ni consideración ante los corruptos que continúan con sus proyectos de exterminio. Es cuando me pregunto: de la prisa se obtiene cansancio, ¿y del cansancio qué más se obtiene?
Ya no conocemos la lentitud de la marcha del día a día llevado con esfuerzo, cuando, a través de los años, el ser humano adquiere una vivienda, un vehículo para transportarse, educarse y educar a sus retoños y demás necesidades básicas que facilitan y engrandecen su autoestima sabiendo que cada comodidad y cada logro le ha costado miles de horas de ardua labor y sacrificios, pero rápidamente caemos en las garras de negocios ilícitos, una vez que se entra en este terreno es muy difícil salir de él. Entonces no sólo queda expuesto la cabeza del hogar sino su familia como seres vulnerables.
Desconocemos el valor de la integridad humana porque hemos dejado de creer en un creador porque nuestro orgullo es más grande que todo lo que por medio de Dios hemos recibido puesto que todo está cosificado, todo viaja de manera ascendente y veloz pues para muchos el mayor propósito de sus vidas es la riqueza económica, mientras que el sueño lo vence a quien preponderante se pierde por propia negligencia sin conocer el placer del conocimiento con que se adquiere la sabiduría, la docilidad, la mansedumbre, la aceptación, la empatía para vestirse de nobleza.
Los factores como la falta de empleo, la falta de estudios, la falta de orientación familiar y la violencia no son ajenos en todas las clases sociales.
El ser humano no solo guarda rencor, sino que con el paso del tiempo lo genera de manera exhaustiva exponiendo un cuadro de verdadero terror en aquellos que conviven en su entorno.
Poco queda para una mente y corazón cegado, poco queda para quien desconoce la integridad y la esencia, poco queda para quien escribe en un talonario los números de sus proyectos económicos olvidando que el tiempo es la mayor fortuna. Así caminamos nosotros los transeúntes como un día que sin renuncia fenece y ante ello no podemos poner resistencia pues la ley natural sobrepasa a lo humano.
He visto salpicar las auroras de emoción, caer la lluvia bajo el lento espacio de mis ojos, mirar por la noche el cielo estrellado, vencerse un cometa así mismo cuando cae sobre la tierra y rodar junto a él en su rodaje de sueño. Todo esto sucedió no por orden mía, sino, por obra y ley natural que obedece a lo divino.
No puedo oponerme al tiempo con todas sus vicisitudes, aunque intente dominarlo ni puedo adquirir una estrella para llevarla en mi bolsillo, y, si así sucediera, no pasaría un momento sin que deje de titilar mi tesoro, más, poseo y poseemos dosis altas compuestas por una fuerza insuperable, así como la estrella que brilla incansablemente con luz propia.
El ser humano muchas veces vive vacío por dentro, cuando, por fuera, esta rodeado de bienes materiales. Cree ser rey o príncipe privilegiado, y, aunque lo sea, si no goza del flúor con que se aprecia en él la semblanza de la humildad y la sabiduría será solo un recuerdo que dure 24 horas, o un poco más, o un poco menos.
No olvidemos que somos constituidos por materia lo que conocemos como nuestro ADN, por una imperiosa forma en corporeidad, con un ilimitado poder de cambiar lo adverso, por una racionalidad que en muchas ocasiones nos queda grande cuando somos opuestos a las leyes y los valores y algo de bestia ingobernable nos habita cuando desconocemos los derechos del otro y vamos matando no sólo nuestra concepción de la vida si no que fusilamos al individuo cuando somos nosotros quienes por cobardía no reclamamos lo que por justicia nos corresponde.
Troya arde hoy más que nunca en el deshonor y el lamento de los débiles mientras, otros sinvergüenzas, se adueñan del control humano maniatando nuestra atención con innumerables dosis de virtualidad cuando, nosotros, cual robots llenos de virus no nos rebelamos ante el esclavismo al cual se nos somete.
El mundo gira con un yugo pesado en su espalda cargando la muerte y la miseria y sin provisiones porque lo inhumano estuvo y estará de moda.
Es un vetusto harapo sin color, un marasmo que ha perdido la integridad, de esto están vestidos los cómplices y socios de la élite. Los que hacen comercio con la industria porno, los que lavan dinero, los que incitan a otros a la desvalorización de los mercados allí aprovechan para comprar acciones a precio de huevo para luego amasar inmensas ganancias, los que instigan a la exposición musical que expone tanta palabra vacía que carece de forma y de sentido, los que a pulso de veneno siguen en su afán contra la vida induciendo al aborto, los que amasan acero y oro y otros metales porque con anticipo se reunieron para dirigir sus respectivas presiones sobre los estados donde oh magnánimos adquieren millones de hectáreas de terrenos y empresas a costo inaudito.
Son eruditos de la mala honra que hace tambalear los mercados bursátiles para extraer de ellos inmensas fortunas, juegan al niño bueno fundando proyectos de hermandad ofreciendo becas y apoyo a comunidades campesinas de países pobres y también de países del primer mundo para generar el afecto con que el diablo con prolijo hace gala de su arte. Y reciben honores y doctorados los descarados, pero detrás de esto su plan hace efecto sistemático sin que muchos se den cuenta.
Un ser con ambición vitalicia que solo persigue el dinero no solo persigue su propia ruina sino su propio destierro.
Pero el valor de la naturaleza y la dignidad humana será por siempre intocable, es aquí que por penurias y catástrofes que sucedan jamás, un grupo de manipuladores, podrá adquirir el universo entero, y ya que el proceso evolutivo es indeclinable este se mantendrá encendido a pesar de los cambios adversos a los cuales estemos sujetos.





