Fallece a los 101 años la educadora Brígida Thomas Gonell, cofundadora del Colegio Loyola
Por: Juan Pablo Bourdierd / Marcelo Peralta
Sabaneta, Santiago Rodríguez, RD. – La comunidad educativa y religiosa de este municipio despidió con respeto y reconocimiento a la veterana maestra Brígida Thomas Gonell, fallecida el miércoles 9 de septiembre de 2026 a los 101 años, luego de dedicar gran parte de su vida a la enseñanza, la formación cristiana y el servicio comunitario.
Los restos de Brígida Thomas Gonell fueron velados en la Casa Curial, situada en la intersección de la calle General Pedro Thomas, donde familiares, allegados, antiguos alumnos y miembros de la comunidad acudieron para rendirle homenaje.
Brígida Thomas Gonell dejó una vida dedicada a la educación
Uno de los momentos más emotivos de la jornada estuvo protagonizado por estudiantes del Colegio Parroquial San Ignacio de Loyola. Los jóvenes realizaron una guardia de honor junto al féretro como muestra de respeto hacia quien fue una de las figuras fundamentales en la creación y desarrollo de esa institución educativa.
De pie y en actitud solemne, los estudiantes permanecieron a ambos lados del ataúd. La escena llamó la atención de quienes asistieron al velatorio y se convirtió en un reconocimiento simbólico a la trayectoria de Brígida Thomas Gonell, cuyo trabajo dejó huellas en varias generaciones de Sabaneta.
Brígida Thomas Gonell dejó una vida dedicada a la educación
Nacida el 19 de agosto de 1925, la educadora comenzó desde temprana edad un camino estrechamente vinculado al estudio, la enseñanza y la fe. Parte de su formación intermedia la realizó en 1942 en una escuela que funcionaba en una antigua vivienda ubicada en la esquina de Don Adolfo Báez, bajo la orientación de la reconocida maestra Matilde Joaquín.
Su compromiso con la Iglesia también ocupó un lugar importante en su vida. En agosto de 1955 ingresó a la congregación Hijas de María, de la que llegó a ser presidenta durante el período en que el presbítero Juan Horrach ejercía como párroco.
En 1958 se trasladó a Dajabón para continuar su labor de apostolado y catequesis. Allí trabajó con niños de familias de escasos recursos en el Colegio La Altagracia, participando tanto en su formación religiosa como en acciones destinadas a brindarles alimentación y asistencia.
Años después regresó a Sabaneta, donde Brígida Thomas Gonell emprendió una de las obras más importantes de su trayectoria. Junto al sacerdote Jaime Amengual Real participó en la fundación del Colegio Parroquial San Ignacio de Loyola, institución creada el 18 de noviembre de 1963.
Durante aproximadamente 25 años permaneció vinculada al plantel como maestra y directora, convirtiéndose en una referencia para estudiantes, padres y compañeros de trabajo. Su vocación educativa estuvo acompañada de una visión de servicio que trascendió las aulas.
También mantuvo una estrecha relación con el movimiento scout. Fue fundadora de la primera manada de lobatos de Sabaneta, experiencia desde la cual contribuyó a la formación y orientación de niños de la comunidad.
La preparación académica continuó siendo parte de su vida adulta. Brígida Thomas Gonell cursó estudios en Santiago de los Caballeros y obtuvo el título de Maestra Normal en el Emilio Prud’Homme el 7 de febrero de 1977.
En 1989 concluyó formalmente su etapa en el Colegio Loyola y se retiró del magisterio. Sin embargo, su disposición para servir permaneció intacta. Continuó colaborando con la Iglesia como sacristana y desarrollando actividades relacionadas con su fe.
Además, junto a la señorita Nena Sosa, formó parte del Instituto Secular Alianza en Jesús por María, manteniendo durante años su compromiso con la vida cristiana y las labores de carácter religioso.
La muerte de Brígida Thomas Gonell cierra una trayectoria de más de un siglo marcada por la educación, la espiritualidad y el servicio. La guardia de honor realizada por los estudiantes del Colegio Loyola resumió, mediante un gesto sencillo y solemne, el reconocimiento de una comunidad hacia una mujer que dedicó décadas a formar y acompañar a los demás.
Su legado permanece especialmente ligado al Colegio San Ignacio de Loyola y a generaciones de estudiantes que encontraron en ella a una maestra, orientadora y servidora de su comunidad.



