Ricardo González - Escritor.

Por: el Arq. Ricardo González Quiñones
Cuando Yaguajay, no le permitía entrada a Sabana Larga, para luego desbordarse con sus aguas chocolate por encima del puente de Cambelén, y bajaban troncos, árboles sacados de raíz, chivos, becerros y puercos ahogados aguas abajo.

Cuando Darío vociferaba, “llevo los chicharrones, calientes y tostados“, por todo el pueblo, Suco le enrostraba al Capataz del Ayuntamiento, que él no trabajaba y John Louis en un saco blanco que venía la harina, vendía esas galletas de huevos y el pan de agua.

Cuando el concierto era una sinfonía sólo para los sentidos, desde “La bella Cubana“, “Salón Méjico“, o “Teléfono a larga distancia“, eso sí todos los instrumentos eran o de vientos, cuerdas o cueros, entre ellos La Tuba o Bajo (Piringo Sosa), El Saxofón (Víctor Ramos), Tambora (Musiquita), Director (Vinicio Lora), Trombón (Orlando) y muchos más de igual importancia que los antes mencionados.

Cuando el equipo nuestro de béisbol, se enfrentaba a Villa Vásquez, y Neco vociferaba desde las gradas “quiero ver sangre“, Mimilo el Culebro con un tubo de aluminio como trompeta, Don Adolfo Báez el Anotador y copilador y el equipo, aquí le diré algunos:
Julio Durán CF, Ignacio Milía RF, Nuno 3B, Daniel Toribio SS, Juan Félix Canaán 2B, Enni 1B, Felipe Rodríguez P, Héctor come azúcar C, y otros de igual importancia que los antes mencionados. Esos eran domingos de verdad.

Cuando llovía en esos solsticios de verano y nuestra primera parada era el caño del Centro Bar, para sentir esa agua de lluvia tibia en nuestros cuerpos adolescentes.

Cuando los martes, eran días de moliendas en el Guanal, donde Crucito o donde Espinal y llevábamos unos jarros con hielo para saborear aquel guarapo de caña que salía de aquel trapiche halado por bueyes.

Esa Sabaneta que ya quedó en el pasado, es que yo añoro, pero como dijo el gran científico Albert Einstein, que lo “único estático en la vida es que todo va a cambiar“, y fue así mis amigos lectores sabaneteros, ya nada en Sabaneta es igual a aquellos años dorados de nuestra niñez.

Yo tendré una como tú, lo añoro, y que al hablarle yo de amor se entregue a mí
Trozo de la Canción de Vicentico Valdés Lo añoro.

Hasta pronto Dios querrá.

Arq. Ricardo González Quiñones
Sabanetero

4 Comentarios

  1. Ricardo, acabas de describir La Sabaneta de mis amores, la Sabaneta de mi adolescencia. Entre otras cosas que no olvido eran “los asaltos en Diciembre”, el muchacherio en la Casa de Dona Brigida Gonzalez esperando que Don Elias nos diera un pedazo de panal de abeja; el mes de Junio e ir a manguear a la finca de don Rodolfo; el mes de las flores y sobretodo, lo que mas anoro: la estrelladas noches de octubre.

  2. Lo que mas me gustaba eran las navidades en Sabaneta, la velada de la misa del gallo en La Iglesia con aquellas canciones de navidad cantadas por las ninas de la epoca vestidas de pastoras y angeles, cuanta inocencia!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!!! y luego al otro dia esas muchachitas iban casa por casa tempranito a pedir limosnas para La Iglesia y nadie osaba hacerle una maldad ni decir una frase descompuesta, todo lo contrario, todos cooperaban con reverencia. Me gustaba ir al matinee, por las peliculas, pero mas por los helados de leche con pasa que hacia dona Celita.
    Hace un par de anos volvi a un funeral y senti pena, pues nada era igual, solo percibi el bullicio de los motoconchos, las bocinas imprudentes de los carros y la escandalosa musica de los colmadones. Eso que vivi, me hizo recordar la famosa cancion de Luisito Rey, uno de cuyos parrafos dice: “Mi pueblo ya no es mi pueblo, es una ciudad cualquiera……..”.

  3. Ricardo: todos esos recuerdos viven en cada uno de nosotros y cuando alguien como tú los saca a flote hace que todas esas partes de nuestras vidas regrese a nuestros pensamientos. Esa vida sana que nos tocó vivír en nuestra Sabaneta, nos acompañará por siempre y estaremos agredecidos eternamente de haber nacido en la ciudad de lo que fué el Gran Yaguajal. Gracias, Ricardo, por esa pluma fértil y por dedicar parte de tu tiempo a mantener ese amor por nuestro pueblo encendido.

  4. Saludos hermano Ricardo González, muy bien. Permíteme aclarar algo. Eugenio Cabrera no recuerdo haberlo visto jugar primera base, sino Osvaldo Villalona el hermano de Calín, si defendía esa posición.

    De Daniel Suazo, no jugaba campocorto, porque era muy lento corriendo. Jugaba tercera y primera. Recuerdo un juego que perdimos para eliminatorias corredor en tercera última entrada y Daniel en tercera se le fue la bola entre las piernas.
    Cabrera jugaba en el jardín derecho.
    Julio Durán en el central, Carlos Rodríguez en el jardíin izquierdo.

    Belete era catcher sustituto de Héctor Gómez.

    Ramón Rodríguez jugaba en el campocorto.
    Gerardo Rosario el hijo de Pelo de caña lo hacía en la segunda y después apareció Chiqui Sosa de Dajabón como refuerzo del equipo de Santiago Rodriguez.
    Nuestro amigo, hermano, bolsillero, el ingeniero Luis Amilkar Gómez era un buen campocorto.
    Tu reseña está excelente y ojalá que nuestros sabaneteros, especialmente los jóvenes lean la misma.
    Exitos hermano Ricardo anhelamos volver a ver estos tiempos tan maravillosos.

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