¡El camino de la salvación!

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Doctor William Lora

¡Enfoque bíblico!

POR: DOCTOR WILLIAM LORA – Medicina Interna Reside en Santiago Rodríguez.

Respondió Jesús y le dijo: de cierto te digo que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. » Porque de tal manera amo Dios al mundo, que ha dado a su hijo unigénito, para que todo aquel que en el cree no se pierda, más tenga vida eterna. «

Que, si confesare con tu boca que Jesús es el Señor, y creyere en tu corazón que Dios te levantó de los muertos será salvo. Porque corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.

¡Paz en tiempo de ansiedad!

Respóndeme cuando clamó oh, Dios de mi justicia, cuando estaba en angustia, tú me hiciste ensanchar, ten misericordia de mí y oye mi oración.

Hijos de los hombres, hasta cuando volveréis mi Honra en infamia, ¿amareis la vanidad y buscaréis la mentira? Sabe pues que Jehová ha escogido al piadoso para sí, Jehová oirá cuando yo a él clamare.

Temblad y no peques, meditad en vuestro corazón estando en vuestra cama y callad.

Ofreced sacrificios de justicia, y confía en Jehová.

Muchos son los que dicen: ¿Quién nos mostraras el bien? Alza sobre nuestro cuerpo la luz de tu rostro.

Tu diste alegría a mi corazón mayor que la de ellos cuando abundaba su grano y su mosto.

En Paz me acostare y así mismo dormiré porque solo tu Jehová, me haces vivir confiado.

Por nada estéis afano sos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias.

Y la Paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús.

¡Valor en tiempo de miedo!

Dios en nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones. Por tanto, no temeré os, aunque la tierra sea removida y se traspasen los montes al corazón del mar. Aunque bramen y se turben sus aguas y tiemblen los montes a causa de su braveza.

Del río sus corrientes alegran la ciudad de Dios, el santuario de las moradas del altísimo.

Dios está en medio de ellas, no será conmovida, Dios la ayudará al clarear la mañana. Bramaron las naciones, titubearon los reinos, dio la su voz, se derritió la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros, nuestro refugio es el Dios de Jacob. Venid, ved las obras de Jehová, que ha puesto asolamientos en la tierra.

Que hace cesar las guerras hasta los fines de la tierra. Que quiebra el arco, corta la lanza y quema los carros en el fuego.

Estad quietos y conoce que yo soy Dios, seré exaltados entre las naciones, enaltecido seré en la tierra.

Jehová de los ejércitos está con nosotros, nuestro refugio es el Dios de Jacob.

Sean vuestra costumbre sin avaricia, contentos con lo que tenés ahora porque él dijo: No desamparare ni te dejaré, de manera que podemos decir confiadamente: «El Señor es mi ayudado no temeré lo que pueda hacer el hombre»

Que estamos a tribulados en todo, mas no Angustiados, en apuros más no desesperados. Perseguidos más no desamparados, derribados más no destruidos.

No mirando nosotros las cosas que se ven, sino las que no se ven: Pues las cosas que se ven son temporales, pero las que no se ven son eternas.

¡Socorro en tiempos de sufrimientos!

Bienaventurado el que piensa en el pobre en el día malo le librará Jehová.

Jehová lo guardará lo guardará y le dará vida, será bienaventurado en la tierra y no la entregará a la voluntad de sus enemigos.

Jehová lo sustentará en el lecho del dolor, mullirlas toda su cama en su enfermedad.

Yo dije: Jehová ten misericordia de mí, sana mi alma, porque contra ti he pecado.

Mis enemigos dicen mal de mí, preguntando: ¿Cuándo morirá y perecer su nombre?

Y si vienen a verme hablan mentira, su corazón recoge iniquidad, y al salir la divulga.

Reunidos murmuran contra mi todos los que me aborrecen: contra mi piensan mal diciendo de mí: Cosa pestilencial se ha apoderado de él y el que cayó en cama no volverá a levantarse.

Aun el hombre de mi paz, en quien yo confiaba, el que de pan comía, alzó contra mí el calcañal.

Más tu Jehová ten misericordia de mí y hazme levantar y les daré el pago. En esto conocerá que te he guardado que mi enemigo no se huelgue de mí.

En cuanto a mí en mi integridad me ha sustentado y me has hecho estar delante de ti para siempre.

¡Bendito sea Jehová el Dios de Israel por los siglos de los siglos, amen y amen!

¡Salmo 91!

El que habita al abrigo del altísimo morara bajo la sombra del omnipotente.

Diré yo a Jehová: esperanza mía y castillo mío en quien confío y confiaré.

El té librará del cazador del cazador de la peste destructora. Con sus plumas te cubrirá y debajo de sus alas estará seguro, escudo y adarga es su verdad. No te eras el terror nocturno, ni saeta que vuele de día ni pestilencia que ande en oscuridad ni mortandad que en medio del día destruya. Caerán a tu lado mil y diez mil a tu diestra más a ti no llegará. Ciertamente con tus ojos miraras y verás la recompensa de lo impíos.

Porque has puesto a Jehová que es mi esperanza al altísimo por tu habitación.

No te sobrevendrá mal ni plaga tocará tu morada, pues a sus ángeles mandará acerca de ti te guarden en todos tus caminos.

Sobre el león pisaras hoyaras al cachorro del león y al dragón.

Por cuanto en mi ha puesto su amor yo también lo librare y le glorificare, lo saciare de larga vida y le mostraré mi salvación. ¡Amen!

2- Corintios 12-8-10

Respecto a lo cual tres veces he rogado al señor que lo quite de mí.

Y me has dicho: Basta mi gracia, porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Porque mi poder se perfecciona en la debilidad. Por tanto, de buena gana me gloriare, más bien en mis debilidades, para que repose sobre mí el poder de Cristo.

Por lo cual por amor a Cristo me gozo en las debilidades, en afrentas, en necesidades, en persecuciones, en angustias, porque cuando soy débil entonces soy fuerte.

Hebreos 12-3-13

Honroso sea en todo el matrimonio y el lecho sin mancilla, pero a los fornicarios y a los adúlteros los juzgará Dios.

Sean vuestra costumbre sin avaricia, contentos con lo que tenéis ahora, porque él dijo no te desamparare ni te dejaré.

De manera que podemos decir confiadamente: ¡El Señor es mi ayudado no temeré lo que me pueda hacer el hombre!

¿Y tú, que opinas?

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