De tecnología y algo más
Por: Miguel Tapia Gil
El delito de por sí, siempre ha existido en la humanidad. De forma llama podemos calificar como delito toda acción realizada que va en contra de las normas y leyes establecidas.
En estos tiempos de Coronavirus, y más aún en la época en la que vivimos donde todos somos usuarios de las redes y en gran frecuencia dependientes de ellas, se presenta una nueva modalidad de delito o forma de violentar los derechos de los demás. A este se le conoce el “Delito de Alta Tecnología” o “Delito Informático”. El mismo puede presentarse en diferentes maneras, en las que podemos mencionar a través de llamadas telefónicas, correos electrónicos o mensajes de textos; estos son comúnmente llamados phishing, proveniente del inglés pescar.
Por lo regular, estas tres modalidades de phishing se manifiestan en la suplantación de identidad, es hacerse pasar por otra persona, institución u organización con el objetivo de obtener información personal y sensible de las personas para luego hacer mal uso de ella o simplemente estafar o robar.
Para evitar ser víctima de un ciberdelincuente, todos debemos entender que las instituciones bancarias no solicitan información de sus clientes por correo o por teléfono, así como no caer en la trampa de creer en premios ficticios a través de llamadas si usted no está participando en nada. Esas son las técnicas más frecuentes de estos delincuentes actuar.
El uso de la tecnología, las redes sociales, el correo electrónico y otras plataformas tecnológicas han crecido de forma vertiginosa, donde todos estamos dando un uso masivo por múltiples dependiendo nuestra actividad diaria, y también porque la tecnología y sus variantes son los medios más usados para mantenernos informados, comunicados y en muchos casos, como herramienta de trabajo hoy que el distanciamiento de las personas es recomendado.
Aunque las autoridades trabajan y persiguen este crimen, lo más recomendable es protegernos y no creer ni acceder toda la información que nos llega a través de las redes ya que no todo es fiable, tampoco acceder a vínculos o link en internet de procedencia dudosa, debido a la posibilidad que seamos redireccionado a otro sitio distinto al que intentamos o creemos estamos entrando, y suministremos información personal y sensible a delincuentes cibernéticos, los cuales de seguro darán mal uso a esas informaciones para beneficio de ellos en perjuicio del usuario.
Así como el distanciamiento nos protege del Covid-19, el cuidado de nuestras informaciones nos libra de delincuentes de la red.





