CHIARA LUBICH, A DOS AÑOS DE SU PARTIDA
El 14 de marzo del 2008 partió hacia el Cielo, Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, que en nuestro país, y en particular, en nuestro pueblo, tiene a grupos de jóvenes, niños/as, adolescentes, familias… organizados en seguir el Ideal que Dios puso en sus manos, Construir
Sus grandes aportes al mundo, son recordados en todo el planeta con diversos actos, en Santiago Rodríguez se celebrara una eucaristía el domingo
Chiara Lubich
Fundadora del Movimiento de los Focolares Un sí, marca un nuevo inicio Chiara nace en Trento el 22 de Enero de 1920. Durante el fascismo vive años de pobreza: el padre socialista pierde el trabajo debido a sus ideas. Para mantener sus estudios, desde muy joven da clases privadas.
Su nombre de bautismo es Silvia. Asume el de Chiara (Clara), fascinada por la radicalidad evangélica de Clara de Asís.
El 7 de diciembre de 1943 Chiara pronuncia su sí a Dios para siempre, en la iglesita de los Capuchinos de Trento. Está sola. Tiene 23 años. No existe todavía ningún presagio de lo que habría nacido. Los inicios del Movimiento se ven marcados por esta fecha.
Búsqueda de la verdad, búsqueda de Dios – Esta elección radical marca la primera etapa de un camino en apasionada búsqueda de
La chispa inspiradora: Dios Amor.
Es precisamente el redescubrimiento de Dios Amor que abre un nuevo horizonte y expresa una dirección decisiva no sólo a la vida de Chiara Lubich, sino de millones de personas. Durante la segunda guerra mundial, en Trento, bajo los bombardeos que destruyen todo, Chiara, quien tiene en ese entonces un poco más de 20 años, en ese clima de odio y de violencia, experimenta el encuentro con Dios Amor, el Único que no cae, el que la hace decir: «Y nosotros hemos creído en el amor».
Este descubrimiento abre el horizonte que se ha convertido en la finalidad de sus vidas: colaborar a actuar el testamento de Jesús «que todos sean uno». Su proyecto de unidad sobre la familia humana.
El Evangelio vivido en todas las dimensiones de la vida A partir de ese momento Chiara tiene la intuición de que está por nacer algo que alcanzaría hasta los confines del mundo, iluminando y renovando la sociedad.
De hecho, Chiara no ve en este redescubrimiento del Evangelio sólo un hecho espiritual, sino que se siente animada por la certeza de que el Evangelio vivido contiene la más potente revolución social: el primer lugar de entrenamiento, en los años ’40, lo encuentran entre los pobres de los barrios menos favorecidos de Trento, con quienes, junto con sus compañeras, comparte sus pocos bienes. Experimentan la actuación de las promesas evangélicas: «Den y se les dará», «pidan y obtendrán». En plena guerra, víveres, vestidos y medicinas llegan con inesperada abundancia para las muchas necesidades.
En
La primera audiencia con el Papa – En 1964 Chiara es recibida por primera vez en audiencia por el Papa de entonces, Pablo VI, quien reconoce en el Movimiento una «Obra de Dios». A partir de ese momento, se multiplican -con Pablo VI primero y con Juan Pablo II después- las audiencias privadas y públicas, y sus intervenciones con ocasión de las manifestaciones internacionales.
En 1984 Juan Pablo II visita el Centro Internacional de Rocca di Papa. Reconoce en el Movimiento los lineamientos de
A partir de Pentecostés ’98, el inicio de un camino de comunión entre Movimientos y Nuevas Comunidades – En el primer gran encuentro de los Movimientos y las Nuevas Comunidades, la vigilia de Pentecostés ’98 en
A los Sínodos y a las Asambleas de las Conferencias Episcopales – Participa, en el Vaticano, en varios Sínodos de Obispos: por el XX aniversario del Concilio Vaticano II (1985); sobre la vocación y misión del laicado (1987), y sobre Europa (1990 y 1999). Chiara es nominada Consultora del Consejo Pontificio para los Laicos (1985).
En 1997 es invitada a presentar el Movimiento a
Ecumenismo
La página ecuménica del Movimiento se abre en 1961, en el tiempo en el que el Papa Juan XXIII pone la unidad de los cristianos entre las primeras finalidades del Concilio, por él anunciado en 1959: Chiara comunica la experiencia del Evangelio vivido en el Movimiento en un encuentro con un grupo evangélico-luterano, en Darmstadt, en Alemania. Marcará el inicio de la difusión de la espiritualidad de la unidad en las diversas Iglesias.
Pocos años después inician relaciones personales:
• En el mundo ortodoxo, con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I, y después con sus sucesores;
• En
• En el mundo evangélico, con el entonces presidente de
Todos respaldan la difusión de la espiritualidad de la unidad en las diversas Iglesias.
Diálogo interreligioso
Ante los retos de una sociedad cada vez más multicultural y multireligiosa, se evidencian los frutos de paz del diálogo con seguidores de las diversas religiones encaminado desde los años ’70.
Chiara y el Movimiento instauran no sólo contactos con personalidades o seguidores de las diversas religiones, sino con enteros Movimientos.
• Budistas – Primera mujer cristiana, Chiara Lubich expone su experiencia espiritual, en 1981 en un templo, en Tokio, ante 10.000 budistas, y en 1997 en Tailandia a monjes y monjas budistas.
• Musulmanes – algunos meses después, en la histórica Mezquita de «Malcom X» de Harlem en Nueva York, ante 3.000 musulmanes afro-americanos.
• Hebreos – En el mismo año, en Buenos Aires, es huésped de organizaciones hebreas.
• Hindúes – En el 2001 va a India: se abre una nueva página en el diálogo del Movimiento con el mundo hindú.
En 1994 es nominada entre los presidentes honorarios de
En el campo civil
Desde un inicio, la pacífica revolución evangélica que empieza en Trento suscita el interés de personas sin un credo religioso. Con el mundo laico se desarrolla un diálogo sobre la base de los grandes valores humanos como la solidaridad, la fraternidad, la justicia, la paz y la unidad entre individuos, grupos y pueblos.
• Chiara es invitada a hablar de la unidad de los pueblos en un simposio en el Palacio de Cristal de
• Interviene en Berna en la celebración del 150° aniversario de
• En Estrasburgo presenta el compromiso social y político del Movimiento a un grupo de diputados del Parlamento Europeo (Septiembre ’98).
• Siempre en Estrasburgo en
• En Innsbruck, en el congreso «1000 ciudades para Europa». Habla del «Espíritu de fraternidad en la política, como llave para la unidad de Europa y del mundo» ante la presencia de numerosos alcaldes, de altos exponentes de la política europea y de las máximas autoridades austriacas (Noviembre 2001).
La obra de unidad, de paz y diálogo entre los pueblos, religiones y culturas prometida por Chiara Lubich es reconocida públicamente por parte de organismos internacionales, culturales y religiosos: por el Premio Templeton por el progreso de la religión (1977), por el Premio Unesco ’96 por
