CHIARA LUBICH, A DOS AÑOS DE SU PARTIDA

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Por: Astacio Castro

El 14 de marzo del 2008 partió hacia el Cielo,  Chiara Lubich, fundadora del Movimiento de los Focolares, que en nuestro  país, y en particular, en nuestro pueblo, tiene a grupos de jóvenes, niños/as, adolescentes, familias… organizados en seguir el Ideal que Dios puso en sus manos, Construir la Unidad.

Sus grandes aportes al mundo, son recordados en todo el planeta con diversos actos, en Santiago Rodríguez se celebrara una eucaristía el domingo 14 a las 7:30 a.m. y el lunes 15 a las 9 de la noche, en el Canal 10 del Telecable Sabaneta, en el Programa “Esta Noche” de Raymundo Infante, se realizará un programa especial sobre su vida y obra, con intervenciones de Monseñor Tomas Abreu, Rev. Ricardo Santos Then, entre otras intervenciones importantes. A continuación compartimos con nuestros lectores algunas de las informaciones más importantes sobre la vida y obra de esta extraordinaria mujer, que se reseñan en las diferentes páginas de internet del Movimiento de los Focolares.

Chiara Lubich

Fundadora del Movimiento de los Focolares  Un sí, marca un nuevo inicio Chiara nace en Trento el 22 de Enero de 1920. Durante el fascismo vive años de pobreza: el padre socialista pierde el trabajo debido a sus ideas. Para mantener sus estudios, desde muy joven da clases privadas.

Su nombre de bautismo es Silvia. Asume el de Chiara (Clara), fascinada por la radicalidad evangélica de Clara de Asís.

El 7 de diciembre de 1943 Chiara pronuncia su sí a Dios para siempre, en la iglesita de los Capuchinos de Trento. Está sola. Tiene 23 años. No existe todavía ningún presagio de lo que habría nacido. Los inicios del Movimiento se ven marcados por esta fecha.

Búsqueda de la verdad, búsqueda de Dios – Esta elección radical marca la primera etapa de un camino en apasionada búsqueda de la Verdad, de un conocimiento más profundo de Dios. Para encontrar una respuesta, después de haberse graduado como maestra de escuela elemental, se inscribe en la Facultad de Filosofía de la Universidad de Venecia. Pero no puede proseguir los estudios, debido a la guerra y por tener que sostener el desarrollo del Movimiento naciente. Intuye que encontrará una respuesta en Jesús quien había dicho de sí: «Yo soy el camino, la verdad y la vida». Será Él su Maestro.

La chispa inspiradora: Dios Amor.

Es precisamente el redescubrimiento de Dios Amor que abre un nuevo horizonte y expresa una dirección decisiva no sólo a la vida de Chiara Lubich, sino de millones de personas. Durante la segunda guerra mundial, en Trento, bajo los bombardeos que destruyen todo, Chiara, quien tiene en ese entonces un poco más de 20 años, en ese clima de odio y de violencia, experimenta el encuentro con Dios Amor, el Único que no cae, el que la hace decir:  «Y nosotros hemos creído en el amor».

Este descubrimiento abre el horizonte que se ha convertido en la finalidad de sus vidas: colaborar a actuar el testamento de Jesús «que todos sean uno». Su proyecto de unidad sobre la familia humana.

El Evangelio vivido en todas las dimensiones de la vida A partir de ese momento Chiara tiene la intuición de que está por nacer algo que alcanzaría hasta los confines del mundo, iluminando y renovando la sociedad.

De hecho, Chiara no ve en este redescubrimiento del Evangelio sólo un hecho espiritual, sino que se siente animada por la certeza de que el Evangelio vivido contiene la más potente revolución social: el primer lugar de entrenamiento, en los años ’40, lo encuentran entre los pobres de los barrios menos favorecidos de Trento, con quienes, junto con sus compañeras, comparte sus pocos bienes. Experimentan la actuación de las promesas evangélicas: «Den y se les dará», «pidan y obtendrán». En plena guerra, víveres, vestidos y medicinas llegan con inesperada abundancia para las muchas necesidades.

En la Iglesia católica

La primera audiencia con el Papa – En 1964 Chiara es recibida por primera vez en audiencia por el Papa de entonces, Pablo VI, quien reconoce en el Movimiento una «Obra de Dios». A partir de ese momento, se multiplican -con Pablo VI primero y con Juan Pablo II después- las audiencias privadas y públicas, y sus intervenciones con ocasión de las manifestaciones internacionales.

En 1984 Juan Pablo II visita el Centro Internacional de Rocca di Papa. Reconoce en el Movimiento los lineamientos de la Iglesia del Concilio, y en su carisma una expresión del «radicalismo del amor» que caracteriza los dones del Espíritu en la historia de la Iglesia.

A partir de Pentecostés ’98, el inicio de un camino de comunión entre Movimientos y Nuevas Comunidades – En el primer gran encuentro de los Movimientos y las Nuevas Comunidades, la vigilia de Pentecostés ’98 en la Plaza San Pedro, Juan Pablo II reconoce operante en estas nuevas realidades eclesiales la respuesta del Espíritu al proceso de descristianización en acto y les pide «frutos maduros de comunión y compromiso». Interviniendo, junto con otros 3 fundadores, Chiara Lubich le asegura su compromiso de contribuir a realizar esta comunión «con todas nuestras fuerzas». A partir de entonces inicia un camino de fraternidad y comunión entre muchos Movimientos y Nuevas Comunidades en el mundo.

A los Sínodos y a las Asambleas de las Conferencias Episcopales – Participa, en el Vaticano, en varios Sínodos de Obispos: por el XX aniversario del Concilio Vaticano II (1985); sobre la vocación y misión del laicado (1987), y sobre Europa (1990 y 1999). Chiara es nominada Consultora del Consejo Pontificio para los Laicos (1985). 
En 1997 es invitada a presentar el Movimiento a la Asamblea General de la Conferencia Episcopal de Manila, en Filipinas. En los años siguientes es invitada por las Conferencias Episcopales de: Taiwán, Suiza, Argentina, Brasil, Croacia, Polonia, India, Chequia, Eslovaquia, Austria.

Ecumenismo

La página ecuménica del Movimiento se abre en 1961, en el tiempo en el que el Papa Juan XXIII pone la unidad de los cristianos entre las primeras finalidades del Concilio, por él anunciado en 1959: Chiara comunica la experiencia del Evangelio vivido en el Movimiento en un encuentro con un grupo evangélico-luterano, en Darmstadt, en Alemania. Marcará el inicio de la difusión de la espiritualidad de la unidad en las diversas Iglesias.

Pocos años después inician relaciones personales:

• En el mundo ortodoxo, con el Patriarca Ecuménico de Constantinopla, Atenágoras I, y después con sus sucesores;

• En la Comunión anglicana, primero con el arzobispo anglicano de Canterbury, Ramsey, hasta el actual, Rowan Williams;

• En el mundo evangélico, con el entonces presidente de la Federación luterana mundial, el obispo Christian Krause, y con los Secretarios Generales que se sucedieron en el Consejo Ecuménico de las Iglesias, de Ginebra.

Todos respaldan la difusión de la espiritualidad de la unidad en las diversas Iglesias.

Diálogo interreligioso

Ante los retos de una sociedad cada vez más multicultural y multireligiosa, se evidencian los frutos de paz del diálogo con seguidores de las diversas religiones encaminado desde los años ’70.

Chiara y el Movimiento instauran no sólo contactos con personalidades o seguidores de las diversas religiones, sino con enteros Movimientos.

• Budistas – Primera mujer cristiana, Chiara Lubich expone su experiencia espiritual, en 1981 en un templo, en Tokio, ante 10.000 budistas, y en 1997 en Tailandia a monjes y monjas budistas.

• Musulmanes – algunos meses después, en la histórica Mezquita de «Malcom X» de Harlem en Nueva York, ante 3.000 musulmanes afro-americanos.

• Hebreos – En el mismo año, en Buenos Aires, es huésped de organizaciones hebreas.

• Hindúes – En el 2001 va a India: se abre una nueva página en el diálogo del Movimiento con el mundo hindú.

En 1994 es nominada entre los presidentes honorarios de la Conferencia Mundial de las Religiones por la Paz (WCRP).

En el campo civil

Desde un inicio, la pacífica revolución evangélica que empieza en Trento suscita el interés de personas sin un credo religioso. Con el mundo laico se desarrolla un diálogo sobre la base de los grandes valores humanos como la solidaridad, la fraternidad, la justicia, la paz y la unidad entre individuos, grupos y pueblos.

• Chiara es invitada a hablar de la unidad de los pueblos en un simposio en el Palacio de Cristal de la ONU en Mayo del ’97.

• Interviene en Berna en la celebración del 150° aniversario de la Constitución Suiza (Marzo ’98).

• En Estrasburgo presenta el compromiso social y político del Movimiento a un grupo de diputados del Parlamento Europeo (Septiembre ’98).

• Siempre en Estrasburgo en la Conferencia por el 50° del Consejo de Europa sobre el tema «Sociedad de mercado, democracia, ciudadanía y solidaridad», presentando la experiencia de la Economía de comunión (Junio 1999).

• En Innsbruck, en el congreso «1000 ciudades para Europa». Habla del «Espíritu de fraternidad en la política, como llave para la unidad de Europa y del mundo» ante la presencia de numerosos alcaldes, de altos exponentes de la política europea y de las máximas autoridades austriacas (Noviembre 2001).

La obra de unidad, de paz y diálogo entre los pueblos, religiones y culturas prometida por Chiara Lubich es reconocida públicamente por parte de organismos internacionales, culturales y religiosos: por el Premio Templeton por el progreso de la religión (1977), por el Premio Unesco ’96 por la Educación a la Paz, por el de los Derechos Humanos del Consejo de Europa (1998), por doctorados honoris causa, otorgados por Universidades de distintos países, y por ciudadanías honorarias. Y todavía reconocimientos por parte de las grandes religiones y de los jefes de diversas Iglesias.

¿Y tú, que opinas?

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