Trece lustros y un solo pregonar
Por: Ricardo González y Quiñones Lo conocí, viéndolo salir de su casa en la calle San Ignacio, frente a Fello Romero, y una vez cruzaba el patio frontal, y ponía un pie en la acera vociferaba “ llevo los chicharrones, calientes y tostados”. Con justo asombro, aun al día de hoy, se puede distinguir esa…