CANTANDO POR NO LLORAR

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Doctor Milton JimenezPor: Doctor Milto Jiménez (Caímito)

La vida pasa cantando y las  penas diluyen sus mejores momentos.  Llevarse el mundo por delante sin darle prioridad a lo que tiene razón de ser, no es una manera inteligente de vivir. Hay que tener siempre presente que aquellas cosas que no tienen precio son las que tienen mayor valor.

 

¿Alguna vez te has preguntado por que tanta infelicidad en nuestra vida? ¿Por qué no nos arrancamos la sensación de desgracia y de ruina de nuestro corazón? ¿Por qué siempre te lastiman si eres un ser humano que no merece el menor de los castigos? Te aseguro que nuestra felicidad esta en nosotros. Pero existe un gran problema  para encontrarla… nosotros mismos.

Quisiera encontrar las palabras más apropiadas para explicarte que se he feliz cuando uno aprende a quererse. Para ser feliz necesitas amarte mucho y entender que lo de afuera no importa. Nadie te conoce como te conoces tú. Tú conoces de tus debilidades, tus secretos más íntimos, tus sensaciones. Tu eres la única persona que sabe que te hizo llorar la ultima vez, pero tú eres la única persona que sabes cuándo fue la última vez que reíste hasta más no poder. Por lo tanto nadie te entiende como te entiendes tú, quien quiera ayudarte a encontrar tu felicidad está haciendo una de las mejores obras del mundo, pero te aseguro que si no pones de tu parte, esa majestuosa obra no tendrá el efecto deseado.

Quiero compartir contigo una reflexión que escuche hace algún tiempo y que siempre he tenido presente.

El camino del éxito nadie lo sabe, unos dicen que se llega por la suerte,  otros aseguran que se necesita de extrema preparación, yo tampoco se como llegar.

Cuenta una leyenda que por un pequeño trillo caminaba cierto anciano y un niño, quien con sus lentos pasos llevaban un burro amarrado a una soga. Al pasar por una aldea se encontraron con algunos hombres sabios que expresaron: pero no sean tan tímidos y ya que llevan un burro, por lo menos que el anciano suba a él y  se alivie de sus pesares. Así lo hicieron y caminaron unos hectómetros más y al pasar por una iglesia algunos se indignaron al ver el niño caminando y al anciano descansado en el burro. Entonces replicaron: que no le da vergüenza viejo abusador  lo que está haciendo con ese pobre niño. Mientras él sufre los altercados de su caminar, usted decrepito anciano, lleno de sabiduría mal sana, transcurre serenamente en el lomo del animal. El anciano no pudo explicar nada y accedió a las efervescentes críticas cediendo su puesto al niño, mientras prosiguieron por el camino. Al pasar por una plaza, algunos lugareños vieron el niño sobre el burro y el anciano caminar, entonces enaltecidos contra el niño le reclamaron: pero que clase de persona serás tú niño indolente cuando crezca. No ves ese pobre anciano como camina, desvalido por sus años y las amarguras de su vida, y no eres capaz de poner a descansar sus dolores. El niño sintió dolor en su corazón, quiso explicar pero no lo dejaron expresar. Entonces ambos decidieron subir al burro y así continuar su sendero sobre el manso transporte. Luego pasando por un terreno que labraban algunos campesinos trataron de saludarlos, pero estos en lugar de atender la señal de cortesía; Admirados y lleno de repugnancia le respondieron diciéndoles: ¡es que no tienen sentimientos dentro de su pecho, criminales cobardes! ¿Porqué le hacen eso a ese pobre animal? no sienten que lo explotan con sus cuerpos ¡Holgazanes! Sucedió lo mismo y tomaron una actitud reflexiva ante esas críticas, decidieron tomar la última opción que tenían. Empeñaron todas sus fuerzas y aun con la resistencia del animal lograron cargarlo. Y lleno de felicidad llevaban el burro  en sus espaldas, pero al pasar por una reunión de vagos, quienes apostaban y tomaban cervezas, llamaron toda su atención. Aquellos se llenaron de burla y empezaron a reír. Uno exclamó: vengan a ver- jajaja que par de estúpido, jajaja que tontos, como acomodan al que debe acomodarlos a ellos. Que bobada, que clase de pendejos, jajajaja.

Desde entonces he comprendido que el camino del éxito nadie lo sabe, pero uno de los caminos que te lleva directo al fracaso es querer complacer a todo el mundo.  Mientras llega mi éxito sigo cantando, trabajando, escribiendo y amando a todos aquellos que se deje amar. ¡Se feliz y que Dios te bendiga!

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