Victor Manuel Sandoval escritor
Vladimir Tatis Pérez - Escritor.
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Vladimir Tatis Pérez en Ecos de Personajes Poéticos

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POR: SANDRA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ – escritora. Reside en Santiago Rodríguez.

Saludos amigos queridos, nos complace compartir con ustedes nuestro segmento Ecos de Personajes Poéticos, un segmento que disfruta conocer de todo lo que está ligado a la cultura, al saber y a la sensibilidad del arte, nada despierta más la sensibilidad que la poesía, la pintura, las artes en todas sus manifestaciones, por eso cada quince días les traemos un nuevo o una nueva poeta o artista, en este hermoso sábado nos complace presentarles a un gran escritor y profesor, hablamos de VLADIMIR TATIS PÉREZ.

Tiene un Máster en Proyecto e Investigación en Arte, una licenciatura en Publicidad, mención Creatividad y Gerencia. Tiene formación en narrativa en Fuentetaja y en la Escuela de Escritores, Madrid, España y de artes escénicas. Es gestor cultural. Maestro universitario. Profesor de Teatro. Coordinador del Taller Literario Narradores de Santo Domingo. Ha impartido talleres de técnicas narrativas y motivación a la lectura en ferias del libro, encuentros y eventos literarios. Además, ha dictado conferencias en universidades en diversas partes del país.

Ha publicado los libros De castigo en la azotea, (2018), La herida de Eva, (2019) y Mátalo (2022). Sus cuentos y artículos han sido publicados en diferentes medios y antologías.
Premiado en los concursos de cuentos Juan Bosch, Funglode, Radio Santa María, Proyecto cultural “De la idea al objeto, Alianza Cibaeña y en el concurso Relatos de Jazz convocado por el Centro Cultural Banreservas.

El escritor y crítico literario José Rafael Lantigua considera que Vladimir Tatis es un caso peculiar. Nacido en Santo Domingo, se domicilió desde hace unos veinte años en la capital española, Madrid, donde ambientó –hasta con su aire castizo– “Con la misma moneda”, logrando que se convirtiese en un cuento de atractiva historia, de sencilla trama, pero con un encanto especial en medio de la fuerza que imprime a su prosa narrativa.

El también escritor de animador cultural Valentín Amaro estima que, dentro de la más reciente promoción de narradores dominicanos, Vladimir Tatis, emerge como una voz singular, única. Es un contador de historias nato. No hace rodeos a la hora de presentarnos una historia visceral, violenta, sexual y contundente. El escritor chileno Roberto Bolaño dice que el cuentista debe ser valiente y él lo es; sabe que al lector de hoy no se le anda con mareos, pirotécnicas verbales, florituras y demás yerbas aromáticas. Él es un escritor consciente de su papel como cronista y vidente de un tiempo terrible, nefasto y cruel.

El escritor y periodista Rafael Peralta Romero asegura que la cuentística de Vladimir Tatis tiene un timbre de originalidad que la distingue de lo común y hace que el lector esté atento a lo que lee. Es disruptiva. De castigo en la azotea ha permitido a este autor demostrar su adecuado manejo del absurdo para construir historias que pueden ser disfrutadas con fruición. La rareza de sus argumentos y personajes no le niegan al texto su entronque con la realidad social y su propio entorno particular. Lo que no es posible en sus cuentos es una reproducción objetiva de los hechos. No hace retratos de los conflictos sociales, sino que traza caricaturas. En fin, mis queridos lectores luego de encontrar en las redes algunas de estas informaciones sobre nuestro dilecto escritor y amigo, les invito a leer en seguida sus maravillosas, singulares y acertadas respuestas a nuestras quince preguntas de costumbre:

Sandra Fernandez Ecos
Sandra Fernández – Escritora

EPP- ¿Cuál es tu nombre y dónde naciste?
VTP- Pude haberme llamado Víctor Manuel Sandoval Javier, pero Dios o la vida quiso que mi nombre fuera Vladimir Tatis Pérez. Una madre que impuso el Vladimir. Un hombre maravilloso que apareció en mi vida y me donó el Tatis. Una abuela, Mora, que dio la fuerza de los Pérez. Mi hermano Manolín, varios de mis primos y amigos del barrio me decían Cabeza. Algunas personas que me quieren o me querían me dicen Tatis y les queda o quedaba lindo. Muchas me dicen Vladi. Otros Vlatape y me da orgullo. También me dicen profe o hermano. Me llamaron el joven o el muchacho de Tatis y el muchachito de Milagros, aunque Mami me dicen que le decían la mujer del muchachito. Ahora, en estos tiempos estoy aprendiendo y asumiendo que muchas personas me digan usted, señor o el que peor llevo: don.
Pude nacer en otra época, en otro planeta, qué sé yo, ser de esos habitantes del fondo del océano. Pude nacer en una gota de agua, en cualquier olor, en cualquier fuego. Pero Luz Milagros Pérez Javier me parió en Villa Agrícola. Me crio en Villa Juana, Villa Consuelo y en Los Mameyes… me tocó.
Según me cuentan, nací un domingo de marzo a las cuatro de la tarde, en una CIUDAD ABAJO que luego se llamó Santo Domingo. En un momento en que los jóvenes, mi madre entre ellos, luchaban para que Balaguer no los matara.

EPP- ¿Cuál es tu oficio, a qué te dedicas?
VTP- Soy contador de historias de oficio. Me dedico a recorrerme. A transformarme. A sufrirme y a gozarme. A exagerar. A la intensidad. Y para ganarme el pan me dedico, con el sudor de mi frente y el dolor de mi garganta, a compartir lo que sé, y lo que no también, como profesor en escuelas y universidades.

EPP- Desde tu punto de vista ¿Qué debe tener un poema para que se considere un buen poema?
VTP- El poema es que allá, en CIUDAD ABAJO, la poesía no coge veinte pesos, ahora hay que darle más cualto pa´que te dejen liar tranquilo. El poema es que ya en el barrio la gente no coge esa. El poema es que hay una cantidad inmensa; mueves un techo y te salen unos mil poetas y siete de ñapas. El poema es que muchos escriben una adivinanza y se creen poetas. El poema es que muchos escriben una reflexión en versos y se creen que eso es un poema. El poema es que este país, con su gente, con sus playas, con su cielo, con sus gaviotas o con sus cayenas facilita mucho sentirse o creerse poeta. El poema es lo fácil que uno escribe una adivinanza, una reflexión en versos o cualquier vaina rara… y decir soy poeta.
Ahora en serio, soy un tipo tranquilo que no le gusta meterse en poemas…
Mi punto de vista en cuanto a eso no es relevante. Soy narrador. Con eso basta. Ya hay demasiado y demasiadas poetas.

EPP- ¿Cuál es la esencia del trabajo de un escritor, poeta o literato?
VTP- Para mí es esencial contarse. Busco sentir vergüenza cuando me cuento. Es esencial que la gente vea a quien escribe en las historias. Como buen narcisista escribo para mostrar lo mucho o lo poco que soy, que creo que fui o el que quiero ser y no he sido. Quiero incomodar, remover desde lo extracotidiano, lo intenso y lo extraño. Amenazar con pullas y alfileres las burbujas que nos fabricamos para escondernos de lo jodido que a veces es la vida. Para mí la esencia de un artista es joder realidades con exageración, intensidad. Es usar el sí mágico y la circunstancia dada para crear verdades ficticias y orgánica. Es escribir para liberarte de esas historias que se repiten en tus cabezas.

EPP- ¿Cuál de tus libros consideras el mejor y por qué?
VTP- Qué gancho. Es como elegir al hijo o hija preferido. Se tiene, pero no es bueno decirlo. Ahora bien, en este momento quiero recomendar a CIUDAD ABAJO porque es el libro de cuento más intenso que he contado. El último parto es el que se cría con más libertad, con más sabiduría, quizás con más ilusión y con energía renovada. CIUDAD ABAJO es el libro donde más he trabajado lo incierto y lo intenso. Disfruté el proceso con una madurez diferente y creo que es un libro donde los cuentos nacieron criados, casi adultos. Incluso premiados. Son los cuentos que cuentan al Vladimir de ahora. Al del viaje, al del regreso. Cómpralo en Amazon y verás por qué digo lo de que CIUDAD ABAJO es el libro más intenso que he contado.

EPP- ¿Consideras que el erotismo es un arte?
VTP- ¿Qué es el erotismo? ¿Y qué es el arte? Pregunto yo.
El Dios de la Biblia se inventó el árbol y vio que el fruto era bueno y lo prohibió. Luego acusó y condenó, a la mujer al dolor por desobedecerlo. A partir de ahí comenzaron a inventarse una serie de vainas para quedarse, ellos, con el placer de lo sexual, de lo erótico.
Igual hicieron con la palabra arte. Que en sus inicios era la capacidad o habilidad para hacer con las manos algo bien hecho. El carpintero, el zapatero… eran hacedores de arte. El mismo poder, ese que condenó a la mujer al dolor; el de siempre, se apropió del término, le metió lo de la estética y lo de la belleza y dijeron que los que hacían los de abajo se llamaba técnica, oficio o artesanía. Todavía hay profesores universitarios que plantean que, si usted no pinta cuadros o esculpe hierro o barro, usted no hace arte.
Prohíben y separan para apropiarse. Y para mí todo lo que es prohibido o crea roncha es arte.

EPP- ¿De dónde surgió tu vocación para escribir?
VTP- No lo sé. Es posible que venga de mi abuelo Tello. O de haber llegado al mundo en un marzo caribeño. O de haber nacido y vivido allá abajo. Es posible que surgiera de lo dramática, intensa y extraordinaria que es la mujer que me parió. Es posible que sea por ella elegir Vladimir como mi nombre. Puede ser que la vocación llegara por el ser masculino que me engendró o el padre que me crio. Puede ser la década que nací, años de revoluciones, cambios, sueños, utopías. Puede ser que surgiera de las voces, los fantasmas, los ángeles y demonios que habitan en mi cabeza desde los siglos de los siglos. Es posible que esa vocación surgiera de los dolores y de las insatisfacciones, los propios y los ajenos; de las nostalgias, de las angustias y de las añoranzas ancestrales; del ganar y perder gente en el camino. De amar y desamar. Puede ser de siempre querer más y mejor para los demás. Puede que venga de la necesidad de abrazar.
No sé dónde ni cuándo surgió esa vocación, pero sí estoy seguro de que tiene que ver con Dios. Él decidió donarme ese don. Imagino que para que no me convirtiera en uno de esos tipos que recogen basura en la calle o historias y cartones en los basureros de ciudades arribas.

EPP- ¿Puedes decirnos para ti, qué es lo más difícil de ser escritor/a?
VTP- Si escribir se te hace difícil cómprate un serrucho o martillo, una bata de médico…
Disfruto contar.
Escribo por placer, es como comer o besar. Dios me puso ese don, lo disfruto. Hasta para respirar hay que mover montones de músculos y huesos.
¿Entonces?
Mi padre repetía que nada es fácil en esta vida y que lo fácil se va fácil. Creo que es un privilegio escribir. Escribo agradeciendo.
Cuando se pone difícil me digo: Vladimir, vas bien. Ese el camino.

EPP- ¿A cuál escritor o escritora famoso/a, admiras?
VTP- No sé si exista la fama en la literatura, pero entraré a la provocación haciendo un poco de trampa.
Admiro a mucha gente que escribe y cuenta. Es difícil elegir uno. Vuelvo a eso de elegir al hijo o hija preferido, un lío. Haré mención y luego estaré recordando lecturas y escritores que no dije y me gustaban más que las que dije.
No puedo elegir uno solo. Permíteme pluralizar esta respuesta y pluralizar los recursos que han influido en mis maneras de contar: música, cine, literatura, plástica y arte escénica: como Michael Jackson, Ramón Oviedo y Salvador Dalí, La Fura del Baus, el grupo de teatro experimental Jaqueca… pero centrémonos en literatura.
Hay escritores que admiro, no por fama ni por su vida, sino por sus obras. Gente que leo y disfruto, que imito y robo, de los que aprendo. Del país leo, admiro, disfruto y aprendo de Aida Cartagena Portalatín y de Virgilio Díaz Grullón. Admiro, aprendo y respeto a Pedro Antonio Valdez. A pesar de ser aguilucho, el tipo escribió las dos mejores novelas dominicanas de las que he leído: Bachata del Ángel Caído y El carnaval de Sodoma. En algunos momentos me descubrí releyéndolo para ver cómo él resolvía vainas que yo no podía resolver. He disfrutado releyendo Amoricidio de Ray Andújar, Bestezuela de Kianny Antigua, Así es como las pierdes de Junot Díaz, Parlabelito de Belié Beltrán, Tibieza de Nan Chevalier. De Francia a Víctor Hugo con Nuestra señora de París y Los miserables, todo lo que pueda encontrar de Boris Vian y la novela Rojo y negro Henri Beyle es una delicia que me hubiera gustado escribir hasta sin seudónimo. Pienso, además, que las novelas Drácula y Frankenstein deben estar en la lista de las cinco mejores novelas de la historia.
Un poeta que amo es Ángel González. A Silvio Rodríguez lo elijo para lo que sea.
Descubrí a los americanos en España y estoy casi seguro de que la narrativa surgió allí: William Faulkner, Carson McCullers, Truman Capote, Raymond Carver, Donald Ray Pollock y otros tantos. Hay que leer todo de J. M. Coetzee.
Como dije, se me van a quedar muchos.
Del Boom, Márquez con su Eréndira y Vargas Llosa con su Conversación en la Catedral, La casa verde y La ciudad y los perros, Todo Onetti. Todo Cortázar, los dos Rulfos, El perfume de Patrick Süskind, Kafka… Fui lector de Isabel Ayende, de Rosa Montero y de Almudena Grande, creí que sus libros de cuentos era lo mejor que había leído, hasta que en las escuelas de escritura me dijeron que si quería ser escritor debía leer cosas más profundas.
Mira, caí en el gancho. Son tantos los escritores, las escritoras que admiro, libros que he disfrutado y los libros que me han conmovido. Elegir uno es imposible.

EPP- ¿Cuál es la temática que más utilizas en tus escritos o poemas?
VTP- Para mí escribir es encontrarse. Ese debe ser el fin: el encuentro entre el ser y no ser. Es robar vidas para dar sentido a la tuya, para denunciar los dolores y realidades, y sí, también es abrir amores y esperanzas.
Siempre me surgen historias de ciudades, pero no cualquier ciudad, ni cualquier lugar de cualquier ciudad, si no, historias de esos lugares y esos personajes que están abajo de todo. De esas historias oscuras que suceden en los barrios. Surrealistas donde el tiempo te crece y los relojes te roban. Donde las cruces, los muertos y la esperanza les pertenecen a las mujeres. Historias con atmosferas de los barrios gitanos y migrantes. De edificios que rechazan a los diferentes, a los de fuera. Historias de maltratos, de biblias y cruces. Historias de redenciones que te empujan a la mierda. Llenas de extrañamientos. De seres ficticios convertirlos en casi reales, para ensuciar un poco tu conciencia, para negar tus soledades, para denunciar lo que no quieres ser… cuento de cuidad, cuento del dolor que se siente cuando nos maltratan hasta los que nos tienen que amar. Cuando nos discriminan, cuando nos empujan, cuando nos matan, cuando no puedes ser, cuando no puedes estar. Cuento de mujeres y sus amores sucios con venganzas sin buscarlas, de hombres machos siendo lo peor de la masculinidad.
Cuento de realismo de lugares y personajes que incomodan y ensucian, realidades; esas que no queremos ver, pero que están ahí, en todas las ciudades y biblias del mundo. De lugares con personajes, de personajes aplastados sin piedad, con tradición y religiosidad, por esas zonas. Esos personajes que levanta —aunque sean enfermas y atrofiadas—, a esas ciudades. Donde se lucha por no ser maltratadas, por no ser discriminados, para que no te expulsen de tu casa o trabajo, del amor, de tu ser, de tu entidad.

EPP- ¿Cómo influye el arte en tu vida?
VTP- Me muevo por el arte. Es mi motor. A algunos los mueve el dinero o la fama, a mí también, pero más me mueve el arte. Entiendo que no estoy recogiendo basura en las calles porque tengo el arte como salvación.

EPP- ¿Entiendes que hay diferencias entre un poeta y un escritor?
VTP- Aunque entiendo que hay demasiado y que hay muchos que creen que es fácil serlo, creo que la gente poeta también es escritora. Y los ensayistas y las novelistas y los cuenteros… la diferencia está en lo subjetivo. En la libertad del gusto y del placer. En el asigún. En eso que añade tanto valor al arte. En el a mí sí, a ti no y viceversa.

EPP- ¿Qué puedes decirnos de ti, de tus obras, cuantos libros has publicado?
VTP- El 13 es uno de mis números preferidos. Mi hijo Migsael nació un 13. Ya en esta pregunta, la 13, he dicho mucho de mí. Quizás me falte decir que, desde marzo, si Dios quiere, podrás tener el tercer libro de cuentos CIUDAD ABAJO en tus manos. Y, además, que tengo tres libros publicados. Dos de cuentos: La herida de Eva y De castigo en la azotea. Una novela: Mátalo. Que me han premiado en los concursos literarios de Funglode, Radios Santa María, De la idea al objeto del Ministerio de Cultura, Alianza Cibaeña y en Relatos de jazz del Centro Cultural Banreservas. Puedo decir que varios de mis cuentos aparecen en varias antologías. Que publico en diarios Acento y El Día. De mí puedo decir que aprendí el oficio de escribidor en los talleres y escuelas de Madrid. Que me he formado y me he dedicado al teatro como actor, profesor, director y escenógrafo. Que he trabajado de albañil y cocinero. Y que ahora aprendo y enseño.

EPP- ¿Cuál es tu mayor deseo en la vida?
VTP- Que la muerte no me duela.

EPP- ¿Para qué crees que sirve la literatura?
VTP– Para disfrutarse.

Luego de leer estas respuestas únicas, y tan llenas de sentido, no nos queda la menor duda de que naciste para contar, para narrar lo que te dé la gana, además me han parecido incluso divertidas tus respuestas, lo que me hace ver que eres una persona con muy buen sentido del humor, y que realmente vale la pena leerte, así que mis queridos lectores a solicitar en Amazon el mas reciente libro de este gran narrador nuestro, dominicano de pura cepa. Antes de dejarle algunos fragmentos escritos por Vladimir Tatis, quiero dejarles esta frase de Karl G. Jung: “Las grandes renovaciones nunca vienen de arriba, sino siempre de abajo, al igual que los arboles nunca crecen desde el cielo hacia abajo, sino desde la tierra, a pesar de que su semilla cayó un día de arriba” esta frase por supuesto a propósito del mas reciente cuento de nuestro querido invitado “Ciudad Abajo”, búscalo en Amazon, no te pierdas su lectura querido lector, estoy segura que nos cautivara como nos ha cautivado con esta entrevista que me ha dejado realmente maravillada, como les prometí aquí les dejo unos pequeños fragmentos de la autoría de nuestro invitado de hoy:

EL OTRO JESÚS
(Fragmento)
Hay miles de espejos en el alma de una persona. Espejos grandes, pequeños, oscuros, claros. Espejos para llorar, para reír, para preguntar y para reclamar. Jesús no lloraba, tampoco reía, era más bien de preguntar y protestar. Sí, durante las 12 horas del día y las 12 de la noche, Jesús buscaba razones para maldecir frente a los espejos al reflejo otoñal de su existencia.

RELOJES DE EN SUEÑOS
(fragmento)
Los goterones fueron agrandándose hasta convertirse en una lluvia de relojes. Busqué dónde guarecerme, porque si un reloj de esos te da en la cabeza seguro que te mata. Indagué la forma de empujar, de pedir permiso, de ponerme de lado, de ir por un lado y luego por el otro y uno ahí, en el mismo sitio. La gente caminaba con lentitud, paraguas en mano, con ojos de reloj, siempre en dirección contraria a la mía. En una de esas vueltas me vi frente al hombre, ya se había lanzado y el reloj de la estación daba las campanadas como si fuera el fin de año.

PRÓXIMA ESTACIÓN
(fragmento)
Empezó a rasgar el arco. Su cuerpo estaba abierto y el instrumento penetrado en sus brazos, acariciando las cuerdas con tal adhesión que sin darme cuenta deseé quedarme en sus manos. Sus zapatos se torcían con ritmo, el derecho parecía que iba a perder el tacón con el acento. Melodías llenas de disonancias extrañas en un chelo. Nadie había improvisado así. Ni siquiera en Buenos Aires y mirá que tenemos a los mejores chelistas del mundo. Los pasajeros sonreían Cómplices. La Tristeza del chelo los liberaba.

Piel de mariposa
(Fragmento)
Su declive empezó al cumplir los cincuenta. Una resequedad se adueñaba de su ser convirtiendo poco a poco un cuerpo robusto en una pequeña pasa. A esa edad todo empezó a salir mal. Punto medio entre ir o estar, entre venir o quedarse, subir o bajar. Su cuerpo dejó de ser el mismo y la relación con su mujer no volvió a ser normal. Ya casi olvidaban esas promesas de ardor porque no eran capaces ni de encender en un pajar. Cada vez que se abrazaban trozos de piel se quedaban en las manos; en los besos los labios punzaban, las miradas cegaban y las palabras ni se escuchaban. Encima ella decidió encerrarse. Cada amanecer y cada anochecer él notaba que el culo se le asemejaba a un mundo poblado de montañas.

Gracias del alma querido escritor, Vladimir Tatis Pérez, por haber aceptado ser parte de nuestro segmento Ecos de Personajes Poéticos, sin duda alguna puedo decir, que esta ha sido una entrevista, que me he disfrutado de principio a fin, a ustedes queridos lectores les deseamos un feliz resto de fin de semana y nos vemos dentro de 15 días, en un nuevo segmento.

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Un comentario

  1. Vladímir Tatis Pérez, en cada fragmento deja tatuado alma, corazón y mente, su manera de escribir, agradeciendo, se disfruta por su escritura exquisita.

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