Un Pensamiento Reflexivo
POR: TONY CEDEÑO. Escritor Reside en Ecuador
El pensamiento reflexivo como la poesía atraen el imán de la aventura mas sutil, un enlace compuesto de fuego y pétalo, de amaneceres, de noches y de silencio.
¿Cuál será la gramática similar a las cosas, las palabras mas explícitas y sutiles, para elaborar el cuerpo, la forma, el símbolo que recrea lo eterno, aquello que aún no se descubre?
Entonces los días son unánimes, lo diferencian las estaciones con su lluvia o su nieve o su verano el otoño y la primavera, pero son iguales al amanecer mas brumoso o mas soleado. Nosotros, como las estaciones, también lo somos, de alguna manera la vida nos incita al sueño, al vapor que exhala el deseo mas próximo de volar, de seguir en pie aunque cueste y aunque duela.
Escribir es historia compuesta por sus sucesos, como los pasos que la arena sepulta en su manto
o la arena húmeda de la playa o la noche y su vestido, no obstante, ¿qué nos diferencia del uno y del otro ser humano?
Bregamos sobre la misma monotonía, sobre la misma amplitud del amor, del desamor, de aquellas cosas que se atesoran en el alma.
Todo quedará escrito en nuestra memoria parental, primigenia e imborrable, y será el recuerdo el puente hilado de oro y rosa lo que nos una en aquello que llamamos eternidad.



