UN NUEVO TEXTO, POBRE EDUCACION DOMINICANA
Por: El Arq. Ricardo González Quiñones
Hola mis lectores sabaneteros y del mundo, después de unos largos días (17), buscando una Beca, en una Universidad en los Estados Unidos para que mi hijo mayor Ricardo pueda estudiar la carrera que le gusta (Ingeniería Espacial), aquí estoy de nuevo con ustedes mis entrañables lectores.
Siempre he escrito sobre la educación dominicana y las lagunas con las que llegan los muchachos a las universidades, pero hoy mi extrañeza es incalculable cuando leo que el Ministerio de Educación piensa ejecutar un plan que priva a los niños desde el grado de inicial al cuarto de básica de la enseñanza formal de la LENGUA ESPAÑOLA.
(La zapata de la educación).
No sé que están pensando los «DIOSES» de la politiquería dominicana, pero creo que el Ministerio de Educación junto a su Ministro y a sus asesores no sabe en realidad lo que está pasando en el país con respecto a la educación.
No es sólo el nivel de la lecto-escritura de los estudiantes, no son sólo las faltas de ortografía, sume a esto la prosodia, la sintaxis y el vocabulario de los estudiantes nos colocan en los peores países del mundo en educación.
El primer resultado negativo será la brecha entre las escuelas públicas y los colegios privados, pues se hará más grande e inalcanzable, sabemos que los colegios no acatarán este «nuevo texto integral», siempre los colegios han hecho lo que le ha dado la gana con la anuencia de los gobiernos de turno. Y las escuelas públicas dan menos de la mitad de las clases que dan los colegios privados.
Total, al fin y al cabo, el gobierno sólo necesita el voto los 16 de mayo de elecciones y para eso lo compran con tarjetas de solidaridad, bono gas, salchichones, mosquiteros y demás y para esto no se necesita leer ni escribir, mucho menos Lengua Española para recibirlo ni para votar.
¿Ese idioma con el que escriben los adolescentes, es el que nos merecemos?
Ay Cervantes, tú que cabalgaste tanto por las manchegas llanuras para ver al Quijote pasar. Aquí también estamos cansados de amarguras y aún no hemos empezado a cabalgar. Sólo te pido que me montes a la grupa contigo.
Diez millones de dominicanos, con cuatro millones de haitianos ilegales, somos un «Bojote» a expensas de estos borregos.
Hasta pronto, Dios querrá
Ricardo González Quiñones
Sabanetero



