Que buen ejemplo acaba de dar esta africana

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Por: Robert Núñez Cabrera.
Usted se imagina lo que paso por la mente del Presidente del Fondo Monetario Internacional FMI, Strauss-Kahn, un señor de sesenta y tantos años, cuando vio la mujer del servicio entrar en su suite de US$3,000.00 por noche a realizar sus labores, que de inmediato comenzó a acosarla, a correr desnudo tras ella, alcanzándola e intentando violarla, como si se le hubiese metido el mismísimo diablo, olvidándose de su posición, sin importarle nada, creyendo que todo se puede comprar, ignorando que hay mujeres con principios que no se amilanan ni se dejan seducir por posiciones ni dinero, mujeres con valores suficientes, para hacer lo que hizo esa africana, que llamó la policía y terminó acusándolo por intento de violación.

Un señor con una posición privilegiada, conocido en todo el mundo, francés, casado, con sus problemas económicos resueltos, potencial candidato para la presidencia del año 2012 por el Partido Socialista Francés, según las encuestas, con estas aberraciones sexuales que lo han desnudado, no como lo hizo en la habitación del Hotel neoyorquino, sino ante la sociedad como un enfermo sexual, degenerado, irrespetuoso y mordaz. Que para colmo, apresurado, intento salir en avión hacia su país, demostrando su cobardía y desfachatez. Quien, en su sano juicio, podría imaginar que un personaje de esa «importancia» adoleciera de los principios elementales de buenas costumbres y decencia.

Al otro lado de la moneda está el contraste, una camarera del hotel de 32 años y de origen africano, que entra a la habitación y cierra la puerta para hacer sus tareas, se dirige al baño sin percatarse de que él estaba dentro-, y éste enfermo sexual trató de obligarla a practicar sexo oral y anal usando la fuerza. El director del FMI, de acuerdo con la versión de los detectives que han elaborado el informe para la juez, sujetó a la fuerza a la denunciante, intentó bajarle las medias, le tocó la vagina y alcanzó con su pene la boca de la mujer hasta en dos ocasiones.

Tras varios minutos de forcejeo, la presunta víctima logró finalmente salir de la habitación y relató lo sucedido a sus compañeros, quienes inmediatamente llamaron a la policía.

Cuando los agentes llegaron a la habitación de Strauss-Kahn, este ya había abandonado el lugar, dejando signos de haber salido precipitadamente. Según la versión policial, dejó olvidado su teléfono móvil. Cuando los policías averiguaron que se había trasladado al aeropuerto John Kennedy, acudieron en su búsqueda y consiguieron detenerlo a bordo de la cabina de primera clase de un avión de Air France con destino a París 10 minutos antes de su despegue»

Esta mujer demostró entereza, vergüenza, no se dejó amilanar, no importó a que estrato social pertenezca ni la importancia del que intentaba abusar, se impuso el pudor y los valores, su seriedad y su vergüenza para impedir el atropello. Y luego, demostrando su responsabilidad, denunció y acusó a un señor del primer mundo que hoy está siendo juzgado en un tribunal de New York.

Que buen ejemplo acaba de dar esta africana.
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