Más allá de la belleza física

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María Nicaury Ureña

Por: María Nicaury Ureña.

En la sociedad actual la belleza física ocupa un grado muy alto de importancia. Se observan mujeres, incluso hombres, recurrir a todo tipo de procedimientos por alcanzar la “Belleza ideal”.  No es para menos, cuando en los anuncios publicitarios, las revistas, películas, redes sociales y programas de televisión familiar, para adultos y niños, se promociona a la fémina que posee rasgos externos que se colocan dentro de lo que se considera “bello”.

Ser “Hermosos” puede significar una puerta abierta a diferentes ámbitos laborales y sociales tales como; trabajar en programas de televisión, participar en concursos de belleza, ocupar puestos en empresas, alcanzar popularidad, escalar posiciones, conseguir favores y demás. Es irónico que a pesar de que muchos centran sus esfuerzos en intentar ser físicamente atractivos, es la inteligencia, la seguridad y la dedicación en lo que hacen, que les permiten permanecer y crecer en cualquier ámbito de la vida.

Lo cierto es que la belleza física es hoy muy común, cualquier mujer con el maquillaje adecuado, con las intervenciones “necesarias”, con el pelo y uñas postizas, puede encajar dentro de ese estereotipo deseado, sin embargo, el atractivo interno como la bondad, sinceridad, humildad, el respeto, la honradez y la inteligencia están en decadencia.

En ese afán por encajar en una sociedad, que por encima se torna cada vez más superflua, muchas dejan de cultivar los valores que la convierten en una mejor persona, se dice por encima, porque lo que convierte a una mujer en buena esposa, no es como se arregla el pelo para su pareja, es el empeño y el amor que dedica a su familia, lo que le garantiza ganar un concurso de belleza no es únicamente su hermosa sonrisa, son las cualidades internas que proyecta, y lo que le permite ser una hermosa y valiosa mujer es la seguridad con la que sabe llevar orgullosamente todo lo que es y ha alcanzado.

Esto no quiere decir que las féminas deban descuidar su aspecto, deben aprender a cuidarse, vestir adecuadamente, alimentarse, hacer ejercicios y mantener saludable su piel, no para complacer a esa parte de la sociedad que les exige estar físicamente “perfectas” sino, como una forma de amarse a sí mismas, valorar su persona y respetar el cuerpo que Dios con tanto amor les ha otorgado.

Si van a seguirle los pasos a alguna mujer, procuren seguírselo a aquellas que saben dignamente luchar por lo que quieren, que solas tienen la valentía de sacar a sus hijos adelante, sigue a esas que reconocen no necesitar lucir un cuerpo deseable, o zapatos de diseñador para mostrarle al mundo las verdaderas cualidades que las hacen grandes, únicas y especiales.

Recuerda que tú eres bella no por tus formas exteriores, sino por tu riqueza interior, la que permanece en el tiempo. Tu hermosura no está en tu figura, se ve en tus ojos que son la ventana a la bondad de tu corazón, a la pureza de tus sentimientos, tu dedicación a servir y la inagotable capacidad que posees de brindar amor.

¿Y tú, que opinas?

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