LAS CABAÑUELAS, EXPRESION DE LA SABIDURIA POPULAR

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OrlandoReyesPor: J.R. Orlando Reyes

Desde tiempos remotos la gente ha acudido a los conocimientos empíricos que se transmiten de generación en generación para explicar el porqué de ciertas manifestaciones de la naturaleza.

Nuestros antepasados aborígenes ya usaban el conocimiento que los abuelos les transmitían; lo empleaban en la cosecha, en la pesca y en la cura de enfermedades.  Así se convirtieron en notables médicos, ingenieros, astrónomos y filósofos en su entorno.

La trascendencia del saber popular como categoría de conocimiento no puede ser ignorada.  Por el contrario, la importancia que ha tomado le permite insertarse como un elemento de mucho valor en el progreso del conocimiento científico.

Las cabañuelas en la Republica Dominicana han permitido a nuestros campesinos un manejo exitoso de la política de siembra.  Ellas les representan una forma eficaz para pronosticar las condiciones climáticas y así planificar mejor la cosecha.

Cuando todavía no se había desarrollado avances tecnológicos en Meteorología, las manifestaciones de las cabañuelas jugaban un rol aún más notario que en la actualidad, en la zona rural.  Pero a pesar de los adelantos en la Meteorología este método natural de observación y predicción conserva su vigencia.

El pronóstico por medio de las cabañuelas consiste en observar el comportamiento atmosférico de los primeros 18 días del primer mes del año; de igual modo, la ultima noche de diciembre.

Los campesinos clasifican las cabañuelas en “grandes y chiquitas”.  Las grandes se manifiestan los primeros doces (12) días de enero, equivalente a los 12 meses del año; las chiquitas se manifiestan del 13 al 18 de enero, también equivalente a los 12 meses del año, sólo que a cada día de las ultimas se les asigna dos meses. Por ejemplo el día 13 “rezan” enero y febrero y así sucesivamente: desde el inicio del día hasta las 12:00 M., reza enero y por la tarde reza febrero.

El comportamiento que manifieste cada periodo del día: viento, lluvia, nublado, caluroso, frío, será el resultado del mes que representa.

Hay otra cabañuela que es la de “la sal” como la denomina Porfirio Espinal, nativo de El Guanal.  Esta consiste en poner 12 granos de sal sobre una tabla enumerada o con los nombres de los meses; los granos de sal que se derritan dan la certeza de que el mes correspondiente será lluvioso.  Este experimento se realiza la noche del 31 de diciembre.

Don Abelardo Rodríguez, un anciano que vivió más de 100 años de edad, nativo del municipio Sabaneta, afirmaba que “las cabañuelas chiquitas son mas seguras”.

Recordaba con mucha lucidez el centenario anciano, oriundo de Mata del Jobo, que “las cabañuelas, chiquitas del año 1912 decían que llovería mucho y así fue.

Mire, mi papá decía: ¡Dios mío, se va a acabar el mundo!  Este fue un año de mucha lluvia, viento, rayos y centellas.

Más de 20 campesinos y/o agricultores de diversas comunidades entrevistados coinciden en pronosticar que este será un año lluvioso.

Sería interesante que también las autoridades de la Secretaria de Agricultura hayan leído las cabañuelas de este año y planifiquen científicamente el aprovechamiento de las aguas y consigan dinamizar ese renglón de la producción nacional que no anda muy bien, por lo menos por aquí.

El autor es gestor cultural

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