Ozempic y los fármacos GLP-1 podrían abrir una nueva era en el tratamiento de las adicciones
Estudios recientes sugieren que medicamentos usados para la diabetes y la obesidad también podrían reducir el consumo de alcohol, tabaco y otras sustancias.
Por: Juan Pablo Bourdierd.
Durante los últimos años, los fármacos conocidos como agonistas del receptor GLP-1 se han convertido en una de las herramientas médicas más influyentes para tratar la diabetes tipo 2 y la obesidad. Medicamentos como Ozempic, cuya popularidad se disparó por su efecto en la pérdida de peso, están mostrando ahora un impacto inesperado: podrían ayudar también a combatir diversas adicciones.
Lo que inicialmente parecía un simple efecto secundario reportado por pacientes y médicos —menos deseo de fumar o beber alcohol— está comenzando a respaldarse con evidencia científica. Nuevos estudios clínicos y análisis de datos sugieren que estos medicamentos podrían alterar los mecanismos cerebrales relacionados con la dependencia a sustancias.
Ozempic: de observaciones clínicas a investigación científica
Las primeras señales surgieron en consultas médicas. Pacientes que utilizaban estos fármacos para controlar la glucosa o reducir su peso comentaban que su interés por el alcohol o el tabaco había disminuido notablemente.
Con el tiempo, estas observaciones despertaron el interés de investigadores que comenzaron a estudiar el fenómeno de forma sistemática.
Un estudio de cohorte publicado en 2026 analizó los datos de más de 600.000 veteranos estadounidenses con diabetes tipo 2. Los investigadores compararon a quienes recibieron tratamientos basados en agonistas del receptor GLP-1 con aquellos tratados con inhibidores de SGLT2, otro grupo común de medicamentos para la diabetes avanzada.
Los resultados mostraron diferencias llamativas.
Menos hospitalizaciones, menos sobredosis y menor riesgo suicida

Entre los pacientes que ya tenían antecedentes de trastornos por consumo de sustancias, quienes recibían medicamentos GLP-1 presentaron:
- Menor número de hospitalizaciones relacionadas con adicciones
- Reducción en las sobredosis registradas
- Menor mortalidad asociada al consumo de drogas
- Disminución en la ideación e intentos de suicidio
Los datos sugieren que estos fármacos podrían tener un impacto significativo no solo en el control metabólico, sino también en la estabilidad mental y conductual de los pacientes.
Evidencia experimental en laboratorio
Los estudios observacionales han sido acompañados por investigaciones controladas. Un ensayo clínico aleatorizado realizado en 2025 mostró que la administración de semaglutida —el principio activo de Ozempic— redujo de forma significativa la autoadministración de alcohol en entornos experimentales.
Los participantes informaron de:
- Menos ansiedad por consumir alcohol
- Reducción de los episodios de consumo intensivo
- Menor número de cigarrillos fumados al día
Investigaciones previas también habían apuntado en la misma dirección. En 2022, un estudio con exenatida, otro fármaco de la misma familia, no logró reducir globalmente el número de días de consumo, pero sí evidenció cambios en regiones cerebrales vinculadas al sistema de recompensa.
La clave podría estar en el cerebro
Aunque estos medicamentos fueron diseñados originalmente para actuar sobre el metabolismo y el páncreas, los científicos han descubierto que los receptores GLP-1 también están presentes en varias áreas del cerebro.
Estas zonas están relacionadas con los circuitos de recompensa mediados por la dopamina, el neurotransmisor que juega un papel central en las adicciones.
Cuando estos receptores se activan, parece producirse una disminución de la sensación de recompensa asociada al consumo de sustancias. Experimentos con animales han mostrado que estos fármacos pueden reducir el refuerzo generado por drogas como la nicotina, los opioides o la cocaína.
En términos simples, el cerebro deja de percibir esas sustancias como tan gratificantes.
Un posible cambio de paradigma en el tratamiento de las adicciones
Los trastornos por consumo de sustancias siguen siendo uno de los mayores retos de la medicina moderna. Existen pocos tratamientos farmacológicos eficaces y muchos pacientes dependen principalmente de terapias psicológicas y programas de rehabilitación.
Si futuros estudios confirman estos hallazgos, los agonistas del receptor GLP-1 podrían convertirse en una nueva herramienta terapéutica para abordar las adicciones desde un enfoque biológico.
Por ahora, los investigadores subrayan que aún se necesitan ensayos clínicos de gran escala y estudios de fase III antes de que las agencias reguladoras aprueben oficialmente su uso en el ámbito psiquiátrico.
Aun así, los datos preliminares apuntan a una posibilidad intrigante: que los mismos medicamentos capaces de reducir el hambre física también puedan ayudar a disminuir lo que algunos científicos describen como “hambre química” del cerebro, el impulso que alimenta muchas dependencias.
Fuente: Xataka — artículo de José A. Lizana.