Labores agrícolas de las mujeres
Por: Marcelo Peralta.
Nos alegra la noticia del Programa Hidrológico Internacional de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura-PHI-UNESCO- de que 46% de los productos agrícolas que forman parte de la seguridad alimentaria en Latinoamérica son producidos por mujeres.
Lo dicho por la señora Elisa Colom, representante de la PHI-UNESCO y asesora del Gabinete de Agua de la Presidencia de Guatemala, es muy alentador y las estadísticas dependen de los resultados de un estudio que llama poderosamente la atención porque es un aporte significativo al desarrollo productivo y humano.
El rol de la mujer en las labores agrícolas permite apreciar el papel del sexo opuesto en las actividades agrícolas.
En la producción agrícola mundial las mujeres son la mayoría y juegan un papel trascendental en la pesca, forestación, en la labranza de la tierra para la producción agrícola.
En todo el mundo, las mujeres producen más del 50% de bienes alimentarios.
La contribución de las mujeres a la producción agrícola varía de un país a otro, como por ejemplo en Africa Sub-Sahariana y en el Caribe, allí las mujeres producen entre el 60 y el 80% de productos alimentarios básicos.
En Asia, las mujeres realizan más del 50% de las labores relacionadas con los cultivos intensivos de arroz.
Mientras que en el sudeste de Asia, en la cuenca del Pacífico y en América Latina, sus huertos familiares representan complejos sistemas agro-silvi-pastorales.
Si nos vamos a Asia, datos oficiales reflejan que las mujeres constituyen el 47% de la fuerza de trabajo agrícola en Filipinas y 35% en Malasia; el 54% en Indonesia y el 60% en Tailandia.
De su lado en Nepal la recolección del forraje para los búfalos es un trabajo exclusivo de las mujeres.
Pero en Pakistán las mujeres realizan entre el 60 y el 80% de las labores de limpieza, alimentación y producción láctea.
Si pasamos a la región de América Latina, las mujeres son las principales responsables de la crianza de ganado en pequeña escala.
Las peruanas realizan el 25% de la labor agrícola en todos los rubros, en Guatemala las mujeres contribuyen con el 25% del trabajo tanto en la producción tradicional como en la producción de hortalizas para la exportación.
En Africa, las mujeres constituyen el 61% de los agricultores y proveen el 70% de labores agrícolas en Zimbawe.
Y en Namibia, llegan a ser el 50% de mano de obra especializada y agricultura de subsistencia.
El estudio indica que en Tanzania, las mujeres constituyen más del 54% de la población económicamente activa en la agricultura.
En Marruecos, las mujeres contribuyen con más del 50% del trabajo agrícola, en particular, 63% de la crianza de ganado y cerca del 42% en la producción de vegetales.
Se cita que en el Congo las mujeres representan el 73% de agricultores y producen el 80% de las cosechas para el consumo doméstico.
Y en Camerún, las mujeres producen alrededor del 90% de alimentos para la población local.
Es por que las mujeres juegan también un rol importante en la forestación, especialmente en la plantación de arbustos y recolección de productos forestales para el forraje, combustión y alimentación.
Además, la leña es la mayor fuente de combustión en la mayoría de áreas rurales en el mundo y las mujeres son casi siempre las únicas encargadas de la recolección de leña, que es usada para cocinar y otras necesidades básicas como calefacción, iluminación y para hervir el agua.
La pesca a pequeña escala, que provee más del 25% de productos marinos en el mundo, depende esencialmente de la contribución de las mujeres.
En muchos lugares, las mujeres pescan con redes, trampas, cebo, y otros; cultivan peces y crustáceos, hacen y reparan las redes y las trampas; asisten a los hombres en los operativos marinos y los alimentan; clasifican, transportan, procesan y venden los productos.
En el mundo entero, las mujeres, en las comunidades agrícolas, hacen más que procesar los productos agrícolas, y en muchos lugares son las responsables del planeamiento alimentario doméstico, del transporte y la venta, tanto como de la producción.
Raras excepciones, las mujeres son quienes preparan y cocinan los alimentos para sus familias.
Foto: FE