Jonathan Álvarez en Ecos de Personajes Poéticos
POR: SANDRA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ – Escritora. Reside en Santiago Rodríguez.
Saludos queridos, bienvenidos y bienvenidas a Ecos de Personajes Poéticos, un espacio donde las voces de quienes escriben con el alma se hacen eco más allá del papel. Aquí no solo descubriremos versos, sino también las historias, silencios, pasiones y pensamientos que laten detrás de cada pluma.
En este rincón íntimo de palabras y memorias, nos hemos acercado a poetas que, con su sensibilidad, dan forma a lo invisible, nombran lo indecible y tiñen de emoción los rincones del mundo. A través de nuestras preguntas, iremos deshilando el alma de sus obras y, quizás, la esencia misma de quienes son.
Así que afinen el oído del corazón, porque lo que escucharán no solo son respuestas… son ecos que nos hablan desde lo más profundo de la poesía.
Hoy tenemos como invitado a Jonathan Paul Álvarez Torres (Quito, 1991). Docente universitario por elección en instituciones de Colombia, México y Ecuador. Adicto a los libros en todas sus presentaciones. Literato. Abogado en libre ejercicio del derecho al ocio. Máster en Literatura Española e Hispanoamericana. Magíster en Filosofía. Autor del libro de crónicas Esquiziudades (2018), de la novela El postpunk de aquellos a quienes nadie nos enterrará (2024), El letargo de los barbitúricos (2025) y del poemario Lupus (2025). Ha escrito varios textos académicos y capítulos de libros en donde usa la literatura como materia prima del pensamiento filosófico. Sus intereses investigativos rondan las fronteras porosas de la Literatura, la Filosofía y el Derecho. Forma parte de la antología Nunca se sabe: nuevos narradores ecuatorianos (2017). Adepto a la No-poesía: busca lo poético en todo aquello que para la tradición quizá nada tiene que ver con la poesía. Cocinero amateur. Ha sido traducido al inglés y al esloveno.
Leamos sus interesantes respuestas a nuestras preguntas:
EPP- ¿Cuál es tu nombre y dónde naciste?
JAT- Mi nombre es Jonathan Álvarez Torres. Nací en Ecuador, pero vivo en Colombia.
EPP- ¿Cuál es tu oficio, a qué te dedicas?
JAT- Soy docente universitario en universidades de Colombia, México y Ecuador.
EPP- ¿Desde tu punto de vista que debe tener un poema para que se considere un buen poema?
JAT- Considero que un buen poema es aquel que traduce a través de figuras literarias cuestiones que no son traducibles de otra manera. Un buen poema nos acerca a la experiencia del mundo de otras personas y, por ende, nos acerca al horror de utilizar los zapatos del prójimo durante los escasos segundos que dura un verso. Digo “horror” porque hay más acuerdo en lo bello, mientras que lo realmente doloroso tiene una diversidad de matices que quizá solo la poesía puede intentar engullir.
EPP- ¿Cuál es la esencia del trabajo de un escritor, poeta o literato?
JAT- No creo que haya como tal una esencia que defina el trabajo de un escritor. No hay un algo ontológico que pueda definir de manera total y definitiva el quehacer de los literatos. Quizá lo que más se le parece es a la fe religiosa. Quien escribe lo hace aun a sabiendas de que aquello que escribirá tal vez sea humo después de unas décadas. Es una apuesta que algunas personas la hacen con los bolsillos llenos de certezas. Prefiero a los escritores que hacen esa apuesta con los bolsillos vacíos y conscientes de que la esperanza es una puñalada en la espalda.
EPP- ¿Cuál de tus trabajos poéticos consideras el mejor y por qué?
JAT- Como todo artesano de las letras, consciente del eterno aprendizaje que es escribir, he de decir que mi mejor trabajo poético aún no está escrito.
EPP- ¿Consideras que el erotismo es un arte?
JAT- Se puede poner la etiqueta de “arte” a cualquier acto humano que rompe la norma de lo real y cotidiano. Por ejemplo, el porno definitivamente no es arte. Sin embargo, el erotismo, al romper la norma de lo real –que es lo biológico- y al romper la norma de lo hiperreal –que es el porno- sí podría ser considerado como un arte.
EPP- ¿De dónde surgió tu vocación para escribir?
JAT- De mi inconformidad con la realidad. Debí empezar a inventarme historias para hacer de la vida un hecho continuo más interesante.
EPP- ¿Puedes decirnos para ti, qué es lo más difícil de ser escritor/a?
JAT- Encontrar lectores que conecten con mi literatura. Seguramente los hay, lo difícil ha sido encontrarlos más allá de mis allegados, amigos y colegas cercanos.
EPP- ¿A cuál escritor o escritora famoso/a, admiras?
JAT- La lista es gigantesca. No creo que pueda reducirla a uno, dos o tres. Cada vez que descubro algún texto que contiene algo que jamás había leído antes desde lo narratológico, mi química cerebral se modifica y la persona que escribió ese texto entra a formar parte de ese grupo de literatos a los que admiro.
EPP- ¿Cuál es la temática que más utilizas en tus escritos o poemas?
JAT- En mi poesía me gusta tocar lo problemático que es la relación entre cultura y naturaleza dentro del ser humano. La cultura abrió toda una hilera de posibilidades; por ello, cada nacimiento, cada ser, es un milagro. Cuando digo “milagro” me refiero a que la condición humana provoca que cada nuevo ser humano traiga bajo el brazo un Aleph de posibles novedades que antes no estaban en el mundo.
En mi narrativa intento indagar lo complejas que son las relaciones personales de toda estirpe: familiares, laborales, románticas, indistintas.
EPP- ¿Cómo influye el arte en tu vida?
JAT- Es lo que más influye en mi vida y obra. El arte es el elíxir del que deben alimentarse todos los artistas. No importa si eres escritor, director de cine, dramaturgo, pintor o lo que fuere, tu alimento debe ser el arte en general. Y tu pan diario debe ser aquel arte al que has decidido consagrar tu existencia.
EPP- ¿Entiendes que hay diferencias entre un poeta y un escritor?
JAT- Hay poetas-narradores, narradores-poetas, poetas-dramaturgos, poetas-críticos, poetas-periodistas y viceversa. Todos escriben, indudablemente. Desde una perspectiva reduccionista, el “poeta” está dentro de la especia y el “escritor” sería el género. Desde una perspectiva literaria, el poeta-poeta es una especia rara y en vías de extinción. Cada cierto tiempo nace un poeta, tiene una vida breve y trágica, anda a cargar la muerte sobre sus hombros a donde va.
EPP- ¿Puedes decirnos de ti, de tus obras, has publicado algún libro?
JAT- He publicado varios libros, algunos como autor y otros como coautor. También he formado parte de antologías de cuentos. En 2018 publiqué el libro Esquiziudades, un compendio de varias crónicas literarias que fueron escritas la mitad por José Luis Barrera y la mitad por mí. En 2024 publiqué mi primera novela El postpunk de aquellos a quienes nadie nos enterrará, un libro que fue ganador de la convocatoria abierta de publicaciones del Núcleo del Azuay de la Casa de la Cultura Ecuatoriana. En el año en curso, 2025, acabo de publicar mi segunda novela El letargo de los barbitúricos, un libro que ganó una convocatoria de estímulos artísticos en Colombia y eso me permitió lanzar el tiraje. También he sido parte de libros académicos como autor de capítulos y como coautor del libro como tal y de revistas académicas interdisciplinares que mezclan Literatura, Filosofía y Derecho.
EPP- ¿Cuál es tu mayor deseo en la vida?
JAT- Quisiera que alguna frase de alguno de mis libros se vuelva moneda corriente en el idioma español. Que la usen en todas las esferas con la misma grácil cadencia. Y, que en algún punto todo el mundo olvide que esa frase fue mi invento. Quiero desvanecerme en la lengua española.
EPP- ¿Para qué crees que sirve la literatura?
La función utilitaria de la Literatura va a depender siempre del receptor más que del emisor. Yo puedo escribir un libro para evitar responder preguntas incómodas, por ejemplo, y así volver esas preguntas aún más incontestables. En ese caso, la finalidad de la literatura sería paradójica o aporética. Pero qué tal si alguien lee ese libro y encuentra respuestas a preguntas que andaba a cargar con anterioridad. Mi intención se va a ver absorbida por la intención lectora del receptor. Por ello, no creo en las listas que dicen que la Literatura sirve para hacernos mejores personas. Conozco lectores que mientras más leen, más infumables se vuelven. Así como conozco gente que no lee un solo libro en el año, pero son personas geniales. Como ven, intento responder a través de evasivas porque huyo de cualquier afán de convertir la Literatura en instrumento de lo que fuere.
Despues de leer tus repuestas, espero que los asiduos lectores de Ecos de Personajes poéticos, coincidan conmigo, en que han sido brillantes cada una de tus respuestas, ahora vamos a dejar que tus poemas sean disfrutados por cada uno de nuestros lectores, y podamos conocer tu poesía a través de tres de tus creaciones, o poemas:
I
Cuando mi madre me parió
En medio de la naturaleza
A la que por fin podía nombrar
Su placenta no era solo mía
No nací sol_ – yo
Conmigo nació el mundo
Los entes que lo habitan
Y las otras
Y los otros
Y les otres
O l_s otr_s
Mi madre es Incluso
Su propia madre
Madre de todas las madres
Madre de mi padre
Su ombligo y su boca
Forman un uróboro
Nosotr_s habitábamos el medio.
Nací ajen_ a la primera persona del singular
El portentoso seno materno
Era uno conmigo
Y Con l_s otr_s.
El “yo” no existía
El “yo” no existe
Mi madre fue la loba
Que alimentó con sus tetas
A mis herman_s
A mí
A quienes nacieron
Antes
Después
Durante
Después
Antes
Durante
Eltiempoeselpresentesiendoelfuturoqueenunsegundoseráelpasado
No conozco a quienes como ¿yo?
Se alimentaron de mi madre
Pero en cada quien
Veo aún la leche tibia
Goteando en su mentón
Mi madre nuestra madre
Me legó nos legó
La esterilidad.
IV
A la par conmigo nacieron el mal y el bien
También bebieron del roído seno
De mi loba madre
Tengo la remembranza de sollozos maternos
Provocados por ellos antes de mi nacimiento
Tal vez a su vez parieron a madre
O solo he caído en la trampa
Pre-tendida
Por mi memoria.
VI
Recordar iguala poesía y etimología
Re-cordar
Volver a cordar
A-cordar-se
A-cordar-te
Re-cordar-te
Re-cordar-los
Re-cor-dar-l_s
A-cordar-me
A-cordar-nos
En la negatividad
La poesía supera cualquier etimología.
No-poesía no es aquello que no es poesía
Sino la antípoda natural
De lo inasible.
VIII
En los tiempos en que la loba nos amamantaba
Desde su curul en lo ignoto
El ave innombrada observaba
Cómo a cada ente nombramos
Ella nos puso nombre a nosotr_s
Después de regurgitar en los picos de sus crías
Ella les re-cordó
Que no dejaran que las nombráramos.
El nombre es el comienzo de la muerte.
Despues de leerte me ha quedado la sensación de que eres un poeta con estilo propio y muy peculiar, espero que los lectores no piensen que hemos cometido algún error en tus poemas jajajaj, pues su estructura y forma me parecen experimental, y bueno de eso se trata de conocer a nuestros autores contemporáneos y las diferentes formas de expresión de cada creador. Me parece que eso de que el nombre es el comienzo de la muerte, es muy sugerente y bastante filosófico, y de cierta forma tiene mucha razón en el sentido de que nombrar algo es limitarlo, dicen que el lenguaje es un arma de doble filo, crea, pero también destruye, a mí en lo particular, me parece que tus versos están cargados de grandes ecos.
Gracias del alma querido escritor Jonathan Álvarez Torrespor haber aceptado ser parte de nuestro segmento Ecos de Personajes Poéticos, esta entrevista ha sido muy especial, gracias por abrirnos las puertas de tus palabras; que la poesía te siga siendo faro, fuerza, fuego y espejo.
A ustedes queridos lectores les deseamos un feliz resto de fin de semana y nos vemos dentro de 15 días, en un nuevo segmento.