INSISTIMOS EN LA EDUCACION DOMINICANA
Por: Arq. Ricardo González Quiñones
De un total de 226 países consultados a nivel del mundo, el nuestro,
Un pírrico 1.6 del PIB, nos coloca en una desventaja abismal con relación a cientos veinte y cinco países de los consultados.
En cifras claras, nuestro país está invirtiendo aproximadamente unos US$ 290.00 por estudiante al año, entretanto, los otros países, invierten mas de US$ 1,000.00, léase cuatro veces más que lo que invertimos nosotros. Así no podemos competir.
La formación de maestros, el mejoramiento en los sistemas de enseñanzas y la responsabilidad del estado dominicano, en que estos sistemas sean eficientes, es una de las tareas que cualquier gobierno que piense en el futuro como nación, debe asumir de manera inmediata y responsable.
- ¿Por qué la educación pública no está funcionando como lo hacía veinte y tantos años atrás?.
- ¿Por qué obligarnos a tener nuestros hijos en colegios privados, pagando una educación igual y a veces mayor que lo que cobran las universidades?.
- ¿Dónde es que ha fallado el sistema educativo nacional?, ¿En los maestros?,
- ¿En la parte administrativa, léase Secretaría de Estado de Educación?, ¿En la poca inversión?.
- ¿ Por qué la deserción en las escuelas y las universidades sobrepasa el 50% de la matrícula estudiantil?.
Mientras le buscamos respuestas a todas esas interrogantes, el país se va sumergiendo en desorden y un caos total. Drogas, apuestas, reguetón, bachatas, colmadones, merengues con mambo, etc., son las “luces” que están viendo nuestros jóvenes al final del túnel.
- ¿ Dónde están los reconocimientos a los padres responsables que educaron sus hijos bajo extremo sacrificio, en el amor al prójimo, la fe, el respeto y la honestidad?.
- ¿ Dónde están las voces de enaltecimiento para esos maestros que se consagraron en el magisterio por más de seis lustros, con la bandera de la enseñanza y los principios básicos levantadas como teas en busca del camino hacia la luz?.
Un país educado, siempre será un país libre.
Hasta pronto, Dios querrá
Ricardo González Quiñones
Sabanetero



