Hugo Tolentino Dipp y la nueva vía: PRA-PRP

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Por Arismendy Rodríguez, abogado y profesor de Derecho Político y Constitucional.
El hastío provocado por la crisis del PRD a la sociedad dominicana también ha hecho mella en su clase dirigencial. La última víctima del desencanto lo es nada más y nada menos que el avezado dirigente e intelectual Hugo Tolentino Dipp.

En un intento desesperado por encontrar una salida urgente a la pugna Hipólito-Miguel, que mantiene acaparada la atención de la opinión pública, Tolentino Dipp ha propuesto construir una nueva vía al margen de lo que él llama Partido Revolucionario Dominicano -compañía por acciones propiedad de Miguel Vargas-, buscando con esto, según el vetusto dirigente, hacer verdadera oposición y aperturar un porvenir prometedor en 2016.

 

Esta nueva vía apenas decantada se llamaría Partido Revolucionario Auténtico (PRA) o Partido Revolucionario Peñagomista (PRP). Según el argumento de Tolentino Dipp, constituiría la continuación auténtica del Partido Revolucionario Dominicano de 1939 y de José Francisco Peña Gómez, la única vía democrática para catapultar las aspiraciones de la casi totalidad de la dirigencia y la base perredeísta que según él hace causa común en contra de Miguel Vargas Maldonado.

 

Haciendo esto, según la disparatada propuesta tolentinesca, se dejaría a MVM sin vigencia política, desguazado y desenmascarado ante la opinión pública nacional que vería cómo éste se alinearía abiertamente con el oficialismo.

Con una propuesta tan descabellada y carente de toda lógica política, el viejo roble deja al descubierto de una manera olímpica su gran carencia en el manejo de la historia política del PRD.

 

No hay que ser un perredeólogo para advertir el desacierto de la propuesta del intelectual Tolentino Dipp, si echamos una mirada retrospectiva veremos que las posibilidades de que un PRA o un PRP se convierta una fuerza aglutinadora capaz de ser opción real de poder son mínimas cuando no inexistentes. Todo el que ha abandonado al PRD, desde que se fundó hace más de 70 años, se ha ido solo o patéticamente acompañado. Cuando Bosch se marchó en 1973 para crear otro partido, no pudo desbaratar esa extraordinaria maquinaria política.

 

Ni siquiera Peña Gómez, fundó el BIS en 1990 como alternativa al PRD, pero fracasó en ese propósito y tuvo que volver a su partido. El PRD también vio marchar a Majluta y todos conocemos la historia, por ahí anda un PRI desmembrado sin ninguna posibilidad. Se fue Hatuey, con toda la razón del mundo, ahora anda merodeando los predios perredeístas consciente de sus nulas posibilidades de arribar al poder. Más atrás se habían ido figuras emblemáticas de aquel PRD del «buey que más jala», sin hacer mella a la estructura de la organización.

 

Podría argumentarse que el PLD es la excepción a la historia de dislates políticos salidos del PRD, pero no todos los días aparecerá un Joaquín Balaguer que levante las manos del «ungido» hasta casi llevarlo y sentarlo en la anhelada Silla.

 

La filosofía popular dice que «siempre hay una primera vez», pero es claro que la historia no está a favor de la propuesta tolentinesca. Mientras tanto, veremos si dicha propuesta supone un dislate más dentro del fastidioso momento que vive el PRD y su dirigencia, o si aparecerán algunas cabezas calenturientas que quieran aventurarse a una especie de suicidio político.

1 Comentario

  1. Muy buen escrito y análisis, que pena que ese partido no quiera dar una oposición como lo hacia ante , esperamos que si ellos no pueden, con el tiempo pueda aparecer uno, leonel tienes razón PLD por mucho tiempo…..

¿Y tú, que opinas?

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