¿HASTA CUANDO?

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Por: Robert Núñez.

“En la democracia representativa, el pueblo delega la soberanía en autoridades elegidas de forma periódica mediante elecciones libres. Estas autoridades, en teoría, deben actuar en representación de los intereses de la ciudadanía que los elige para representarlos.

En este sistema el poder legislativo, encargado de hacer o cambiar las leyes, es ejercido por una o varias asambleas o cámaras de representantes, los cuales reciben distintos nombres dependiendo de la tradición de cada país y de la cámara en que desarrollen su trabajo, ya sea el de parlamentarios, diputados, senadores o congresistas. Los representantes normalmente están organizados en partidos políticos, y son elegidos por la ciudadanía de forma directa mediante listas abiertas o bien mediante listas cerradas preparadas por las direcciones de cada partido, en lo que se conoce como elecciones legislativas», según Wikipedia.

El compromiso que se adquiere al ser elegido está claramente definido por la constitución entonces, como puede ser posible que la prensa y la ciudadanía tomen como si fuera normal las pretensiones del Senador escogido por la provincia La Altagracia, Amable Aristy Castro, de nuevamente intentar no asumir el cargo para el que fue electo y quedarse en la Liga Municipal Dominicana.

Esa es una burla a sus electores y a la nación, un irrespeto a la institucionalidad y a las autoridades, sean estas partidarias, ejecutivas o judiciales. No se puede permitir relajar el quehacer público nacional por el capricho o los intereses particulares de nadie, el daño que se le hace a la democracia con acciones como esa debería ser enfrentado por toda la sociedad y dejarse de ser complaciente y acabar de una vez por todas con esos comportamientos que le hacen tanto mal. Hay que terminar con los residuos de épocas que se creían superadas.

Esas son las acciones que producen frustraciones en un segmento de la población, que son aprovechadas por los que no comulgan con éste sistema y están acechando para pescar en río revuelto.

Que pena que ni siquiera vagabunderías como estas se hayan podido controlar, que después de tantas luchas que le costaron sacrificios y vidas a tantas generaciones, el silencio cómplice de los remanentes de esas cruzadas, sea la única respuesta a estas iniquidades.

¿Hasta cuándo tendremos que soportar? ¿Es que no hay dolientes? ¿Es que perdimos la capacidad de asombro?, que no hay nadie con la sensatez suficiente para enfrentar a los mismos que sin tener meritos han burlados los más bellos preceptos de nuestra sociedad.

Todos somos culpables, después no se quejen, parecería que estamos sumidos en el ostracismo y en la indiferencia.

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