Entre lo inverosímil y la involución

👁️ Visitas: ...

Tres Sucesos Cotidianos NY 1Por: el Arq. Ricardo González Quiñones
Hoy la nostalgia me ha hecho desandar los pasos y me he trasladado a mi Sabaneta de los años setentas, esa, que vivimos un gran número de muchachos, que tuvimos que emigrar a todas partes del mundo, unos a estudiar, otros a trabajar y no pocos en busca de algún sueño.

Hoy mi Sabaneta, no tiene apariencia de veracidad, las cosas que vemos son increíbles, inauditas algunas, inimaginables otras, por esto es inverosímil. Teníamos un acueducto, agua en las llaves, cosas que hoy no tenemos. Teníamos tranquilidad en las calles, no había bullicio, ni guaguas anunciadoras, ni colmadones. Hoy tenemos guaguas anunciadoras en todo el casco urbano, colmadones y como resultado, no podemos dormir en las noches.

Hoy mi Sabaneta, ha sufrido una modificación retrógrada, un paso heterogéneo y muchas veces complejo, por esto ha involucionado. Teníamos grupos de Poesía Coreada, hoy tenemos reggaetoneros. Teníamos orquestas afinadas (La Constelación es un ejemplo), hoy tenemos bachateros y Dembow. Antes podíamos sentarnos en el Parque y en el Monumento, ahí leíamos, hacíamos Peñas Literarias, ahora el Parque es un lugar de bullicio e inmundicia y El Monumento una zona Apache.

El Yaguajai que vivimos, con sus charcos, sus crecientes en verano, murieron como rosas muertas y hortensias marchitas. Debajo del puente de Cambelén, está lleno de guarderías cuyas letrinas son precisamente nuestro río, una vez cristalino y limpio, hoy moribundo y sus riberas depredadas. «Creo que nuestras autoridades no se han dado cuenta».

Éramos el pueblo con mayor cantidad de profesionales en todo el país, con todo y que la Universidad más cerca de Sabaneta estaba en Santiago. Hoy tenemos la Universidad en el patio de nuestras casas y no existe ese porcentaje elevado de estudiantes. Ahora existe un número elevado de «Políticos», engañando a los más necesitados, comprándolos como reses.

Hoy, por hoy, abundan las bancas de apuestas, imagínense que hay mas bancas de apuestas que aulas en las escuelas. Me imagino que es más fácil aprender a jugar un palé que despejar la ecuación de segundo grado con dos incógnitas.

Hasta pronto, Dios querrá.

Ricardo González Quiñones
Sabanetero

Publicaciones Similares

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *