El color de la hormiga

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Doctor Bienvendo Segura Leonel Se QuedaPor: Dr. Bienvenido Segura.
La grave crisis que actualmente afecta al Partido Revolucionario Dominicano es una réplica de otras tantas que se han sucedido en procesos convencionales anteriores donde las denuncias de fraudes, trampas y engaños son constantes, convirtiendo a esa organización política en un antro de diatribas, insultos y cuestionamientos personales que provocan heridas que muchas veces no curan, profundizan sus debilidades institucionales y deterioran mas su ya socavada imagen pública.

Lo que está ocurriendo en el PRD es una lucha de intereses de todo tipo donde se reflejan las apetencias personales de Hipólito y Miguel. Esa es la historia de ese partido a todo lo largo y ancho de su existencia. Solo hay que recordar los pleitos entre Antonio Guzmán y Jorge Blanco; Jorge Blanco y Jacobo Majluta; Jacobo Majluta y Peña Gómez, donde los muertos se cuentan por docenas, las enemistades priman, las familias se dividen y los compadrazgos se rompen. Las consecuencias de las guerras internas más recientes son conocidas por todo el mundo.

Lo malo de todo es que los dirigentes enquistados en la cúpula junto a los grupos o tendencias que interactúan a lo interno del partido blanco, consuetudinariamente irrespetan sus propias normas, violan sus estatutos y reglamentos, desconocen los acuerdos firmados entre ellos mismos y vulneran los derechos de su militancia, por esa razón es que nadie discute que en la República Dominicana el máximo exponente del caos y el desorden es el Partido Revolucionario Dominicano.

La realidad es que a pesar del acercamiento de las partes en conflicto por la mediación del ex-presidente panameño Martin Torrijos, en lo inmediato no se vislumbra un acuerdo que ponga fin a la crisis post-convencional que afecta al PRD. No obstante, estoy seguro que si alguna solución se plantea ésta será sobre la base de la repartición del pastel de un eventual gobierno cuyas posibilidades de lograr son cada vez más remotas.

Hipólito Mejía es el potencial candidato presidencial para las elecciones del año 2012 y Miguel Vargas tiene el control institucional del PRD. Ninguno de los dos cede en sus posiciones e importantes sectores del partido blanco torpedean la materialización de posibles arreglos provocando con esto la radicalización de las partes enfrentadas. Planteadas así las cosas la unidad es una utopía. En última instancia se proponen poner en receso al PRD para repetir la misma hazaña del año 1990 e irse ambos de candidatos: uno por el PDI y el otro por el MCR. Por más que la traten de ocultar o minimizar en la grave, compleja y profunda crisis del Partido Revolucionario Dominicano yo estoy viendo «el color de la hormiga».

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