El brócoli está lleno de nutrientes, vitaminas y antioxidantes, pero aprende a cocinarlo sin arruinarlo

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El brócoli es rico y sano si lo cocinamos bien, o sea, poco.FLICKR/S.LILLEY

Por: 20minutos.es/

El brócoli es una verdura estupenda. Bonito por fuera y por dentro (y sin los aromas que deja su prima la coliflor), el brócoli o brécol tiene un gran valor nutricional por su alto contenido en fibra, vitaminas y minerales. Apenas tiene calorías (38 kcal por cada 100 gramos) y posee un alto nivel de proteínas.

Estos días hemos sabido que el brócoli, además, es bueno para el bronceado. Contiene propiedades naturales que contribuyen a que el bronceado del verano se mantenga durante más tiempo y, a la vez, actúa como protección contra los radicales libres de la radiación ultravioleta (UV).

Además de nutrientes y vitaminas, el brécol presenta otras propiedades complementarias, como carotenoides y tocoferoles, que actúan como antioxidantes que neutralizan los radicales libres como los que origina el daño por la radiación UV.

No deja de ser una razón más para incluir el brócoli en nuestra dieta. Pero hay que tratarlo bien; cocinarlo como se merece para no llevarnos por delante todas estas propiedades. Básicamente, lo que hay que evitar es ahogar en agua tantos beneficios.

Cómo debemos cocinar el brócoli

El brécol tiene una asociación sin ánimo de lucro dedicada a versar sus virtudes. Se llama +Brócoli y reúne a agricultores, comercializadores, investigadores, nutricionistas, restauradores y a todas aquellas entidades afines y personas interesadas en difundir las bondades de esta crucífera.

Parte de esos compuestos pasan al agua del cocinado y se desperdician

«Las elaboraciones más tradicionales, hirviéndolo durante mucho tiempo, por ejemplo, son menos recomendables, porque degradan más los fitoquímicos del brócoli y otras hortalizas y, aunque parte de esos compuestos pasan al agua del cocinado, luego no se aprovechan en la elaboración del plato y se desperdician», cuentan en +Brócoli.

Propiedades del brócoli: beneficios para tu salud

Cuanto más fresco o mínimamente procesado más garantizamos una mayor densidad de nutrientes y compuestos beneficiosos. De modo que para aprovechar mejor todas sus propiedades lo mejor es consumirlo en fresco (ensaladas), o cocinado salteado o al vapor, pero siempre durante pocos minutos y a temperaturas que no sean altas.

Lo último es hervirlo con mucha agua, a alta temperatura y durante muchos minutos. Si lo hacemos así, tendremos algo así como un puré deforme y sin propiedades. No habrá rastro de sus nutrientes (minerales y vitaminas) y antioxidantes (carotenoides, glucosinolatos y polifenoles).

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