Por: Euclides Gutierrez Félix
El periódico El Nacional de fecha 28 de diciembre del año que acaba de transcurrir, en su primera página, trajo un titular que dice “Cinco Países echan haitianos hacia RD”. Y agrega: los extranjeros habían salido de territorio dominicano, hacia Brasil, Chile, Ecuador, Perú y Bolivia donde fueron devueltos por no tener visado”.

Más adelante, en la página cuatro, explica la información que “cientos de haitianos han sido devueltos a RD, por las autoridades de migración de cinco naciones sudamericanas, por viajar sin los permisos correspondientes desde aeropuertos dominicanos. Según revelaron autoridades de la Dirección General de Migración y de los organismos de seguridad e inteligencia de servicio en el Aeropuerto Internacional José Francisco Peña Gómez, en los últimos dos meses más de trescientos viajeros haitianos han sido devueltos desde Brasil, Chile, Perú, Bolivia y Ecuador países a los cuales llegaron sin las visas correspondientes en vuelos procedentes de nuestro país, nación que utilizan como puente”.

Esta información, de mal gusto, podrá acarrear la risa de algunas personas alejadas de la realidad, de lo que sucede realmente en este problema que tiene el pueblo dominicano con los ciudadanos del conglomerado humano que todavía recibe el nombre de República de Haití y que tiene en su territorio hace ya muchos años, cientos de soldados de algunos de esos países, bajo la supervisión y dirección de organismos internacionales, entre los cuales se destaca la tristemente célebre y mal llamada Organización de Estados Americanos (OEA).

El autor de esta columna, que tiene más de treinta años denunciando esta situación dolorosa, trágica y al parecer sin solución inmediata, espera escuchar ahora al llamado representante diplomático del Presidente de los Estados Unidos de América, que ha intervenido irrespetuosamente en este problema, que lo ha llevado a visitar funcionarios de la más alta jerarquía del gobierno de nuestro país, acompañado del representante de la Unión Europea, tratando de imponerle a la nación dominicana que asumamos la responsabilidad de convertir al conglomerado haitiano, como lo llamó Juan Bosch, en parte del Estado dominicano, fundado el 27 de febrero de 1844.

Ahora preguntamos también: qué tienen que decir a esta decisión, los llamados Organismos Internacionales que han organizado una cadena de unión para aplastar a éste pueblo nuestro “Legendario Veterano de la Historia y David del Caribe” ?.

No guardamos respeto ni por las Naciones Unidas, ni por la Corte Internacional de los Derechos Humanos, o como se llame y mucho menos por la Organización de Estados Americanos y nos sentimos con la autoridad de calificar como traidores y enemigos de la patria a las ONGS, Participación Ciudadana, Veletas sin Rumbo ó Caballería Implacable de difamación y calumnias, auspiciadas y financiadas por ese organismo internacional de intrigas, que pertenece a la estructura organizativa de los Estados Unidos que se identifica con las siglas USAID.

La Constitución Haitiana vigente todavía, establece de manera clara y precisa que son haitianos no solamente los nacidos en el territorio de la parte occidental de la isla de Santo Domingo, sino también todas las personas, sea hombre o mujer, hijos de haitianos nacidos en cualquier parte del mundo.

Que devuelvan a los haitianos a su territorio y advertimos al pueblo dominicano que este año que ya va en su sexto día, año de elecciones nacionales, ha comenzado muy mal, porque lo que hemos denunciado en el día de hoy tiene en términos estratégicos objetivos más perjudiciales y dañinos contra nuestro pueblo.

Jpm

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