DEVOTOS CIBAEÑOS INICIAN PEREGRINAJE A HIGUEY Y LOMA DE CABRERA

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Basilica HigueyPor: Marcelo Peralta

SANTIAGO, R.D.- A pocas horas del día 21 de enero dedicado a la patrona de la República Dominicana la virgen de Nuestra Señora de La Altagracia, a donde acuden todos los años miles de fieles y devotos desde pueblos del Cibao, Línea Noroeste, el Norte, La Frontera, Nordeste y otras poblaciones del país.

Feligreses y devotos de barrios, urbanizaciones y campos, asistirán este viernes a la misa que celebra la Iglesia Católica en la Basílica de Higuey provincia La Altagracia en el Este del país, al igual que al santuario de la ciudad de Santiago y la parroquia del municipio de Loma de Cabrera provincia Dajabón.

Seguidores de la Virgen de La Altagracia, acuden a las misas descalzos, de rodilla para cumplir promesas y a llevar velas, velones y objetos para ser bendecidos.

Desde pueblos del Cibao y la tarde de este miércoles inició el peregrinaje con autobuses llenos de personas hacia Higuey a fin de ocupar los primeros lugares y escuchar la misa del obispo Nicanor Peña.

En tanto que en Santiago, asisten cientos de personas, y en su mayoría desde el jueves al viernes duermen en el Santuario de la Virgen de La Altagracia, ubicado en la esquina que forman las calles Del Sol y general Gregorio Luperón, frente al Parque Cristóbal Colón.

En Santiago muchas de las misas son oficiada por su Eminencia Reverendísima monseñor Arzobispo Metropolitano de de la Arquidiócesis de Santiago, monseñor Ramón Benito de la Rosa y Carpio.
Otras, están a cargo del obispo auxiliar monseñor Plinio Reynoso.
Personas que están acostumbradas a ir cada 21 de enero a la misa, dijeron que este año la cantidad de feligreses será menor al pasado año debido a las alzas en los pasajes.
En las periferias del Santuario de la Virgen de La Altagracia, se colocan decenas de personas que venden productos alimenticios y efigies de la Virgen de Nuestra Señora de La Altagracia.

Historia
Cuenta la historia que La Virgen de la Altagracia es la Protectora del Pueblo Dominicano y que la creencia e inició en el país durante el período colonial, de donde pasó a otras regiones de América.

Cada 21 del mes de enero van miles de devotos a la Basílica de Higuey procedentes de los distintos pueblos del interior del país a cumplir promesas por milagros que han pedido a la Virgen de La Altagracia

Dice la historia que el día 12 de mayo del año 1512 es erigida la parroquia la villa de Salvaleón de Higüey por el obispo de Santo Domingo, García Padilla.

Para esa época, se instalaron en Higüey los hermanos Alonso y Antonio de Trejo, naturales de Placencia, en Extremadura de España quienes fundaron un trapiche para producir azúcar.

Al mudarse estos hermanos a la villa de Higüey, trajeron consigo la imagen de la Virgen de la Altagracia y, más tarde, la ofrecieron a la parroquia para que todos pudieran venerarla.

En su relación del año de 1650, el canónigo Luis Gerónimo de Alcócer dice que la imagen de Nuestra Señora de Alta Gracia está en la Villa de Higüey, como treinta leguas de la Ciudad de Santo Domingo. Y dice que son innumerables las misericordias que Dios Nuestro Señor ha obrado y cada día obra con los que se encomiendan a su Santa imagen: consta que la trajeron a esta isla dos hidalgos naturales de Placencia en
Extremadura, nombrados Alonso y Antonio de Trexo que fueron de los primeros pobladores esta isla.

Se consideraba a personas nobles como consta de una cédula del Rey Don Felipe Primero, año de 1506, en que encomienda al Gobernador de la isla que los acomode y aproveche en ella, y habiendo experimentado algunos milagros que había hecho con ellos la pusieron para mayor veneración en la iglesia parroquial de Higüey, adonde eran vecinos y tenían haciendas.

Asimismo que en 1690, los españoles encabezados por Antonio Miniel invadieron el territorio del Oeste y el 21 de enero derrotaron a los franceses en la histórica batalla de la Sabana Real de la Limonade, pereciendo el gobernador francés Cussy en la acción y retirándose luego los españoles a Santiago.

Como las tropas procedentes del Este de la isla elevaron sus plegarias a Nuestra Señora de la Altagracia la víspera del combate, al verse triunfantes iniciaron la celebración de su fiesta religiosa en ese día (21 de enero), en vez del 15 de agosto, costumbre que se ha mantenido a través de las generaciones hasta nuestros días.

En 1692 el arzobispo Isidoro Rodríguez Lorenzo escribió una carta dirigida a todos los fieles cristianos, estantes y habitantes, vecinos y moradores de este nuestro arzobispado en donde por primera vez aparece una autoridad eclesiástica aprobando como buena y válida la fiesta de los 21 de enero.

Al pasar el tiempo, se perdió el conocimiento del origen de la imagen. Y fue el padre Gabriel Benito Moreno del Christo quien años después inventaría la leyenda del «Viejo, los Dos Ríos y del Sueño Misterioso», que el poeta y escritor Rafael Deligne recogió en su obra Encargo Difícil y por igual el escritor y también poeta Juan Elías Moscoso en su obra Chiquitica de Higüey.

Pero la leyenda surge debido a vacíos en la historia y, unida a los datos históricos, nos dan una percepción de lo que fue la realidad. La leyenda y la historia se complementan.
A principio del siglo 20, Monseñor Arturo de Meriño, Arzobispo de Santo Domingo, pidió a la Santa Sede la concesión de Oficio Divino y Misa Propia para el día de la Virgen de la Altagracia suplicando, que fuese como festividad de precepto los 21 de enero, ya que los 15 de agosto no se podía pues la Iglesia Católica celebraba en esa fecha el Misterio de la Asunción de la Virgen a los Cielos.
El pedimento fue aprobado y la concesión es efectiva para toda la Arquidiócesis de Santo Domingo.

El 21 de enero fue declarado oficialmente día no laborable y de fiesta nacional en todo el territorio nacional durante el gobierno de Horacio Vásquez.

La imagen de Nuestra Señora de Altagracia tuvo el privilegio especial de haber sido coronada dos veces.

El 15 de agosto de 1922, en el pontificado de Pío Xl, sobre el Baluarte 27 de Febrero o Puerta del Conde fue canónicamente coronada Nuestra Señora de la Altagracia, traída desde su Santuario de la Villa de Higüey, hasta la Capital de la República-

El Papa Juan Pablo II, durante su visita al país, coronó personalmente el 25 de enero de 1979 a la imagen con una diadema de plata sobredorada, regalo personal suyo a la virgen.

La advocación de la Virgen de Altagracia es muy popular, concurriendo a su Santuario todos los años numerosas romerías que van desde los más apartados confines de la isla a ofrendarle los votos y promesas hechas en momentos de tribulación.

Su santuario se encuentra en la ciudad oriental de Salvaleón de Higüey y cada 21 de enero se celebran misas en Santiago de Los Caballeros, el municipio de Loma de Cabrera, provincia Dajabón en la frontera con Haití y otras poblaciones para venerar a la Virgen de La Altagracia.

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