Luis Pie
Por Gerardo Castillo Javier Recuerdo con sorprendente diafanidad que cuando era un niño me obligaban a obedecer o a comer diciéndome «Ahí viene el haitiano, ahí viene el cuco». En consecuencia, mis hermanos y yo crecimos mirando con temor a la gente de piel más oscura que la nuestra.