Casa Consistorial se cae a pedazos

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Por: Marcelo Peralta & Juan Pablo Bourdierd.
Santiago Rodríguez, R.D. En Santiago Rodríguez al igual que otras de la República Dominicana hay casas antiguas que ameritan ser preservadas, restaurarlas, modernizarlas, pero conservando su diseño y materiales antiguos.

Si nos remontamos a tiempos muy lejanos nos daremos cuenta que observando que desde la cabaña Laugier que ilustraba la primera arquitectura, hasta las casas de los arquitectos Ábalos y Herreros que se basan en el fenómeno del reloj Swatch, pasando por la Casa del Futuro; el estudio de las viviendas ha estado encadenado a la época en las que fueron construidas.

Se evidencia desde esa temática que más allá de los estilos y las modas, las historias de las casas tratan con sentimientos y pasiones que permiten establecer un análisis liberado del tiempo al que pertenecen. Son ejemplos de arquitecturas que siempre estarán de actualidad, ya que tratan de emociones personales con los que todos nos identificamos y que debemos valorar.

La elaboración del programa de la vivienda que realizan expertos en esa materia, constituye un proceso que se invierte después, cuando la casa moldea la vida de sus habitantes.

Hablaremos de la Casa Consistorial ubicada en la esquina que forman las calles doctor Darío Gómez, antigua San Ignacio y Las Mercedes en el centro de la ciudad.
Esta infraestructura única en su género en la República Dominicana acogió a importantes figuras en los aspectos de la política, la economía, las artes, lo social, cultural, deportivo y de otras áreas.
Allí era donde funcionaban las oficinas municipales que llamaban consistorio.
Otras dependencias permanecieron allí por décadas, sin embargo, hoy yace en un franco deterioro sin que el Ministerio de Cultura y mucho menos la Alcaldía pongan voluntad para restaurarla y preservarla.

Este edificio de innumerables recuerdos, ya los objetos heredados y las colecciones que allí existieron, un símbolos de lo que fuimos, de lo que somos en la actualidad, de lo que deseamos ser y de lo que seremos en el porvenir.

Depredadores sin cuartel se han dispuestos a destruido lo que nos legaron recuerdos y la generación porvenir no sabrá lo que fueron nuestros antepasados.
Se podría decir que, si las fachadas de las casas son el interior de la ciudad, los espacios interiores de esta edificación exterioriza a sus habitantes.

Las autoridades nacionales y locales tienen fuertes retos y desafíos de restaurar este edificio donde aún, en elecciones municipales, congresuales y presidenciales sirve de cobija para que cientos de parroquianos vayan a depositar sus votos por el candidato de su preferencia.

Hay que restaurar esta hermosa y única obra de su género y se convierte en una especialidad casi floreciente, y que es difícil poner fechas de su construcción, pero es a partir de este momento que la misma debe ser reconvertida a fin de que los jóvenes del mañana puedan tener nociones de sus procesos y de la importancia que ha sido para esta provincia.

Las fuentes de información e instancias que hay en la provincia deben hacer una investigación que permita determinar la fecha exacta en que fue levantada esta hermosa obra, ya que la misma abarca muchos años, temas éticos y humanos.

Además de los materiales con que fue construida, completamente distintos al arte antiguo.
Y es por que a través de este medio quienes son más viejos de edad que yo deben aportar dados, donde se pueda afirmar que tanto en el concepto como en la forma, los materiales, la técnica y su realización, porque es diferente a las demás edificaciones de los últimos años.

El arte contemporáneo es un arte nuevo en el que todo vale, por lo tanto su conservación y restauración, urge se haga una realidad palpable por parte de las autoridades, donde también se debe ser nueva.

Hablar de restauración de esta casa, sería el de englobar a los constructores, las técnicas, materiales, conceptos e ideologías con que se edificio.
Además, en todo proceso de restauración habrá que plantear y discernir entre la «identidad de la obra» y la «autenticidad de la materia».
En la actualidad, esta estructura abarca un gran cajón y un desastre en continuo cambio que de no prestarse atención se desplomará y la historia de esta obra va rumbo al abismo.
Uno de los temas principales dentro del marco de la reparación y conservación será la información cuando fue construida, que se alojaba allí desde su principio, entre otros componentes.
Todo ello es necesario para la catalogación y documentación para que los jóvenes de hoy y del mañana puedan hablar con propiedad a los habitantes y a los visitantes.
Las autoridades responsables de restaurar y conservar esta edificación deben entender lo primordial e histórica que significa para la provincia Santiago Rodríguez y el país.
Las historias de casas son ejemplos de las que todos y todas podemos aprender y a la vez, darles informaciones precisas a los visitantes.
A nuestro humilde entender, las historias de las casas son informaciones sin las cuales uno no llega a comprender el resultado final.
La historia de la vivienda deriva de la pluralidad de la sociedad en la se que construye, de la educación e imaginación del arquitecto y de la vida del usuario. Se trata aquí, de reivindicar una relación más intensa entre la sociedad, las autoridades y el arquitecto.
Su restauración tendrá el rigor de estar corregido y aprobado por los arquitectos autores de las casas y el monto a invertir en ello por parte de las autoridades. Hay que recordar que los grupos humanos paleolíticos eran nómadas, donde buena parte de los neolíticos también, lo eran semisedentarios, pero los habitantes de ahora tienen consciencia de que significa estos tipos de patrimonio.
Ya no viven personas en cuevas, como era antes formas de protección contra la intemperie y la acción de los depredadores.
Es posible, que en aquellos tiempos las cuevas fueran construcciones efímeras de las que no han quedado vestigios.

Antes para construir edificaciones se disponían, con sabio desorden que evidenciaba un singular talento, hermosos biombos de juncos trenzados, de seda, papel pintado; se conseguían, pequeños rincones íntimos, reservados a la conversación y al reposo, pero hoy en el siglo XX1 las edificaciones tienen avances tecnológicos y una infraestructura resistentes, a incluso hasta a fenómenos naturales.

Es necesario recordar que los aqueos, a quienes según Homero debe atribuirse la guerra de Troya, llevaron desde la época de la invasión dórica, que habría de absorberlos, una existencia bucólica, y sus moradas reflejaban la simplicidad de sus costumbres.
Mientras los muros de los palacios estaban constituidos por grandes piedras superpuestas, para las viviendas comunes se emplearon piedras pequeñas cementadas con arcilla.
Y las más modestas estaban hechas de juncos y cañas.
Hay que rememorizar que con la invasión de los dorios, y sobre todo a partir del año 776 antes de Cristo en que fueron instituidos los juegos olímpicos de ese año, un nuevo período se inicia para Grecia.
Según nos narra la historia, en la ciudad de Atenas y en las colonias que recibieron su influencia había diferentes tipos de construcción.
Se dice que las casas de los ricos atenienses, aunque expresión de un gusto refinado, nunca podrá igualar en armonía y belleza a los monumentos que adornaban la ciudad, ya que los griegos dieron mayor importancia a la vida pública que a la privada.
Las moradas urbanas estaban construidas según un plan uniforme dotado de un vestíbulo, a menudo decorado con estatuas, que daba acceso, por una segunda puerta y un pasillo, a un patio bordeado de columnas, en el que se levantaba un altar consagrado a Júpiter; a ambos lados de este altar existían otros dos, consagrados a los dioses de la propiedad y de la familia.
En torno al patio se encontraban las piezas destinadas a los huéspedes, los baños, las cocinas, en las que se disponían las muelas para el trigo y los hornos, y las numerosas habitaciones para la servidumbre.
Mientras que frente a la puerta de entrada se hallaba el departamento de los hombres; el gineceo mejor llamada la habitación de las mujeres estaba situado en el piso superior.
En las casas suburbanas, el gineceo se encontraba a continuación del departamento del señor y se abría sobre un jardín cercado.
Algunas veces se destinaba el primer piso a los depósitos y al alojamiento de los esclavos.
Más tarde, los atenienses levantaron casas de dos o tres pisos, que podían ser alquilados separadamente.
Sin embargo, los habitantes de la ciudad no desdeñaron las enseñanzas de los aqueos y se limitaron a reemplazar el megarón por un patio descubierto, contrario en los tiempos de hoy que hay que tener bien seguro las verjas y las casas para evitar que los ladrones dejen a sus dueños hasta sin ropas interiores.

Nota: Si alguien tiene datos históricos de la construcción de esta casa consistorial puede aportarlos.

¿Y tú, que opinas?

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