Aproximación al pensamiento antropológico-social del escritor Eduardo García Michel (3-3)
Por: Esteban A. Torres Marte – Escritor. Reside en Santiago Rodríguez.
La naturaleza del hacer educativo se nutre de interconexiones que se integran al plano de la lectura. Este signo determina lo que denominamos la conciencia histórica individual y como tal colectiva y social. De inmediato se precipita una crítica del lenguaje que conduce al sujeto como un ente de la manifestación nacional. Ínterim donde las cualidades humanas se nutren de las instituciones actantes que inducen a un planteamiento de la sociología de las mentalidades y al juicio de la criticidad histórica (8).
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El sujeto de la “nueva república” se inscribirá en la dinámica evolutiva desde un argumento-significado, una idea del signo, y una protoforma del espectro creativo y científico hasta afianzar un consciente colectivo:
“(…)
-Afortunadamente no, querido alumno. Hay todo un país que vibra, estudia, crece, trabaja, aprende, adquiere disciplina laboral, lucha por progresar. No todo está perdido, siempre que cambiaran las políticas.
-¿Cambiar qué? ¿Las políticas o los políticos, filósofo?
-Ojalá pudiera aplicarse aquella estrofa de la canción infantil que dice “ambos a dos, matarile rile rile, ambos a dosmatarile rile ron”, o sea, cambiar las políticas y también a los políticos.
-Carajo, profesor, yo sabía que usted no me iba a defraudar. Al paredón con ellos, carajo, al paredón.
-Un momento, no te embales. Frena tus ansias.
-No coja miedo, profesor.
-Es cierto que la clase política, con las excepciones de rigor, no ha estado a la altura de las circunstancias y ha aprovechado el alto grado de ignorancia de la población para medrar en río revuelto.
-Paredon para ellos, profesor, físico y también moral.
-Joven alumno, Abimbaíto, no agites el avispero que las colmenas son muchas y las avispas están irritadas en extremo.
Hay que ser sensatos y prudentes. Ten en cuenta que la inestabilidad que surgiría no convendría a nadie. La paz social es absolutamente necesaria para el progreso de los pueblos.
(…)
-A veces, lo que parece imposible se encuentra a la escasa distancia de estirar la mano. De ahí, de las grandes incertidumbres, suelen nacer los grandes cambios.”
(“De la incertidumbre nacen los grandes cambios” 10 de marzo, 2017, págs.251-254)
El autor descubre los efectos paradigmáticos de la nueva modernidad que han causado el estupor y devienen en tremendismo insolente en la llamada democracia de corte greco-occidental. El texto en sí es un argumento-sospecha cuyos efectos incongruentes advienen en otra paradoja: El mal es estructural y sistémico. Todo el corpus social está atravesado por la columna de la máscara trágica (9).
Los andamiajes creados por las élites de poder resaltan una discursiva de movilidad visual y de esperanzas fallidas vinculadas a un testigo impasible y crédulo. Es en el lenguaje narcisista que este nuevo agente de la ignominia y tecnócrata político ha logrado crear un tropo de la realidad, cuyo visor es la agonía histórica. Este esclavo moderno que nació con individualidad desarraigada en el siglo XIX y creció en el XX no conoce su exégesis:
“(…)
Sus ojos, penetrantes. El pelo ensortijado. Su cara hace intuir la presencia de inquietudes que lo atormentan minuto a minuto, y contrasta con el oficio que desempeña. Su conversación fluye al ritmo que lustra los zapatos, y adquiere de repente ribetes intelectuales.
Y es que en cualquier rincón se encuentra un pequeño filósofo, hasta en el filo de un zapato al que saca brillo reluciente.
De pronto dice, mientras aplica pasta y se apresta a darle al zapato golpes de paños de tela convertidos en caricias: los ricos se creen que son felices y no saben que la felicidad no está en el dinero, sino en la forma en que se vive la vida.”
(“Zapatos que escuchan a un filósofo” 20 de julio, 2017, pág.255)
Las historias epocales nacionales se hibridan con el ser nacional “el ser en situación” cuya manifestación es un distintivo ideológico encubierto, que convierte en bruma la nostalgia de la pobreza en sueño de autoafirmación de riqueza. El ethos no ha podido ser reivindicado. Ese cuerpo descalabrado del ente oprimido es la mirada de la página que se piensa desde el “afuera” de la inconsciencia hacia un teatro temático (10).
La Modernidad se plasma en la tradición que colapsa frente a la crisis del sujeto que se apropia del yo aparente de la opulencia en un marco transhumanista y neoliberal. El sujeto se identifica del “sentido” idealizado de la vida como continuador del acto acumulativo de una plusvalía que le despoja de las ilusiones y la fiesta (11).
“(…)
La mariposita Melina y la pérdida de sus colores es la historia de una mariposa amigable, que gustaba de mirarse en el espejo y comprobar cada día el bello arcoiris de colores de sus alas. Aun así, por coquetería, soñaba con cambiar su traje.
Un día la mariposita se contempló en el espejo del río y se percató de que el arcoíris de sus alas se había desvanecido, dejando grises deslucidos en su contorno.
La mariposita pareció enloquecer, pero en vez de deprimirse y divagar sin brújula, emprendió la búsqueda pertinaz de explicaciones y se trazó la ilusión de buscar remedio para recuperar los colores de sus alas.”
(“La mariposita Melina y don Oso” 2 de abril, 2019, pág. 330)
Esta insalvable búsqueda tiene un remitente lejano en sumeria, caldea, babilonia, asiria y todo el imperio cultural de Grecia, Egipto y Roma. El esclavismo fue la norma oficial de separar y socializar la vida bajo la ironía idealizada de “Ser” (12). La utopía moderna del “tener” ha nacido de una caída disfrazada de razón. En su germen se gesta un disfraz metonímico que elabora valores derruidos de soberbia y de cinismo prometeico. El saqueo y la continuidad de la representación contagia y acusa un rasgo o signo epocal. La mercancía ha superado el cuerpo del deseo. El significante es el deterioro de los impulsos de la apropiación del valor abstracto de dicha mercancía y su acumulación irracional, y del todo administrativo bancario y financiero (préstamos al Fondo Monetario Internacional y sus adláteres, recursos mineralógicos nacionales (metálicos y no metálicos) vendidos a precio de pluma, Tasas de ganancias, reservas federales internacionales, vaivén de la no-paridad de monedas, y mercados nacionales cautivos de sus productos como parte de la geopolítica, etc.). En fin, un ordenamiento administrativo que se oculta del signo del lenguaje y lo social. Este agente semiótico de la servidumbre es el político moderno y orgánico, polilla, envilecido de un pensamiento decadente que intenta desdoblar la objetividad por medio de un programa vil y fraudulento que trasplanta el sueño del subconsciente en pesadilla histórica (13).
En la obra, Vitrólico y sus personajes/Diálogos y relatos, (2020), el autor (Eduardo García Michel) presenta a través de subgéneros escriturales el dilema de la modernidad y el sentido que se oculta en el entramado de la impronta social. Audaz y no complaciente cruza el sendero de la desventura y el abigarramiento de los discursos justificativos de una modernidad negativa. Desvela el escenario de clase que aupa una crisis del signo, y dirige su argumento a complementar la connotación de la marginalidad y lo depauperado del sujeto o corpus nacional.
El subdesarrollo se presenta en la pantalla de su escritura como envilecimiento de acciones y discursos en el entramado ético, agiotista y cínico de los agentes-personajes del administrativo nacional (14). Su temática se inscribe en el ensayo (a pesar de su esencia narratológica). Su discursiva obedece a una denuncia-respuesta que se expresa como práctica ideológica-social en los grandes temas: político-institucional, jurídico-fiscal, medioambiental y la problemática histórica de la inmigración haitiana.
Su pensamiento crítico reflexiona e interpreta acerca de los modelos de acción productivos que excluyen radicalmente la realización del ideario de los Estados nacionales que irrumpieron al final de los procesos colonizadores. El ideario humanista (interpretado en las narraciones por los personajes-arquetípicos: Vitriólico, Abimbao, Cucharita y Abimbaíto) han sido desacralizados en la medida que la división del trabajo se fue acentuando en función de un mercado trasnacional, que en gran medida acrecentó su poder de acumulación originaria de capital. Este trasiego se induce en colaboración con los testaferros de un ente político heredero del viejo feudalismo europeo, y que deviene con nombradía como clase oligárquica nacional. En el origen mismo de nuestro nacimiento como República independiente dicha clase intervino contra el programa de los Trinitarios y contra el mismo fundador de la nación, Juan Pablo Duarte. El escenario planteado en el argumento del texto cuestiona las estrategias purulentas de la ignominia y la desvergüenza de una modernidad fallida.
Notas
1.- El autor Eduardo García Michel es oriundo de Moca. Posee una trayectoria académica de primer orden. Estudió en la Universidad Complutense de Madrid donde obtuvo dos especialidades: en Estudios Hispánicos (Facultad de Filosofía y Letras), y en Ciencias Económicas y Comerciales. Se graduó de una Maestría en Administración de la Integración Económica (en el Instituto de Estudios Superiores de Administración -IESA- de Caracas, Venezuela). Es cofundador de la Fundación Siglo 21 (institución corresponsable de la reforma constitucional de 1994, la reforma de la seguridad social -en el fundamento de salud ciudadana-, y de la reforma municipal). Es autor de los libros: 30 de Mayo, Trujillo ajusticiado, Al amanecer, la niebla, Una experiencia de política monetaria (crisis bancaria del 2003), y Moca, el pueblo de antes. En el contexto de su productividad intelectual su vigencia se encuentra en diversos artículos repartidos entre el Listín Diario y Diario Libre. El texto comentado es una compilación de sus artículos-narrativos: Vitrólico y sus personajes/ Diálogos y relatos (Archivo General de la Nación: Volumen CCCLXXXVIII, Santo Domingo, 2020).
2.- Jean Braudillard: La ilusión y la desilusión estética, (Ed. Monte Ávila Editores Latinoamericana, Caracas, 1998, pág. 19).
3.- Eugenio María de Hostos, “Forjando el Porvenir americano”, (Obras Completas, vol. XII, tomo I, 1939, pág. 128).
4.- Para Locke no existen ideas innatas. Todo proviene de la experiencia de los sentidos. Por lo tanto, el desarrollo social nace en la transformación de la naturaleza y en grado acumulativo su valor deviene en conocimiento (libertad, igualdad, el derecho a la propiedad y la justicia del estamento civil gubernamental). De su autoría: An Essay concerning Human Understanding, 1667. (Second Treatise of Civil Government, 1690).
5.- Miguel Collado: Apuntes bibliográficos sobre la literatura dominicana, (Ed. Biblioteca Nacional, Col. Orfeo, Santo Domingo, 1993).
6.- Reinhart Koselleck: Futuro Pasado. Para una semántica de los tiempos históricos, (Ed. Paidós, Barcelona, 1993).
7.- E.H. Carr: ¿Qué es la historia? (Editorial Seix Barral, Barcelona, 1967).
8.- AAVV: Niveles de cultura y grupos sociales, (Ed. Siglo XXI, México, 1977), y Roberto Cassá: Historia social y económica de la República Dominicana, (Ed. Alfa y Omega, Santo Domingo, Vols. 1 y 2).
El Escolasticismo en su origen se manifestó en la materialidad del Hato Ganadero en la República Dominicana (de donde provino el origen del criollo), y su prolongación en el tiempo como cultura se definió en función de la religión y estructuras pre-capitalistas. Roberto Cassá: Historia social y económica de la República Dominicana, (Ed. Alfa y Omega, Santo Domingo, Vols. 1 y 2).
9.- Friederich Nietzsche: El origen de la tragedia, (Siglo XXI, Buenos Aires, 1985).
10.- Franz Fanon: Los Condenados de la tierra, (Ed. Fondo de Cultura Económica, México, 1963).
11.- Sigmund Freud: El chiste y su relación con el inconsciente, (Alianza Editorial, Madrid, 1983).
12.- Henri Lefebvre: Introducción a la Modernidad, (Editorial Tecnos, Madrid, 1971).
13.- Jürgen Habermas: Facticidad y Validez. Sobre el derecho y el Estado democrático de derecho en términos de teoría del discurso, (Editorial Trotta, Madrid,1998).
14.- Juan Isidro Jimenes-Grullón: Sociología política dominicana, (1844-1966), 3vols., Santo Domingo, 1974-1980, y Rosalba Campra: América Latina: La identidad y la máscara, (Ed. Siglo XXI, México,
NOTAS
1.- La referencia a su pensamiento proviene del texto de su autoría: Vitrólico y sus personajes/Diálogos y relatos (Archivo General de la Nación, Volumen CCCLXXXVIII, Santo Domingo, 2020).