ANTONIA SOSA Y BRIGIDA GONELL:
DOS MAESTRAS.
DOS LEYENDAS.
Por: Marcelo Peralta y Juan Pablo Bourdierd (JPB).
SANTIAGO RODRIGUEZ, R.D. María Antonia Sosa Abreu nació el 12 enero de 1928 y Brígida Thomas Gonell, nació 19 de agosto de 1925: dos maestras, dos leyendas, dos claves sin espinas, dos rosas que enorgullecen la tierra del General Santiago Rodríguez y adornan el nombre y la honra de José Cabrera y Pedro Thómas.
Ellas encarnan y llevan inyectadas en la sangre la vocación de ser maestras.
Son legionarias de Cristo, autoridades del magisterio y damas transparentes, quienes confortan todo lo que tocan con sus dedos y dan luz a lo que con sus ojos miran.
Fueron profetas en sus tierras. Antonia Sosa-Nena- es nativa de Guayubín, provincia Montecristi y Brígida Gonell de Santiago Rodríguez.
Nena Sosa, trajo el néctar de la flor y Brigidita la cautivó, para juntas hacer de ella una sola voz, un solo pétalo, una sola ceniza y un solo destino: La enseñanza a los demás.
En los últimos años la ciencia se ha convertido en un factor importante, que determina la vida cotidiana de todos los habitantes del planeta.
Ese breve lapso ha generado cambios que los ocurridos desde la época del antiguo Egipto.
Cuando el avance de la ciencia coadyuva a determinar el progreso de la sociedad, no sólo en los cambios económicos provocados por la aplicación de los descubrimientos científicos, sino también por los efectos que produce el impacto y la divulgación de las nuevas teorías científicas en el dominio general del pensamiento, el nivel y calidad de vida.
Hoy, los conocimientos surgidos de la ciencia y sus aplicaciones tecnológicas determinan el rumbo, impactan e inducen cambios en la vida social y en las instituciones, resultantes de las nuevas formas de organización global.
NESA SOSA Y BRIGIDA GONELL Llevaron una vida consagrada a la formación magisterial y la vocación abnegada.
Parece que ambas optaron por la carrera más linda: Ser maestras.
Se unieron para impulsar el fortalecimiento de la educación de un pueblo humilde y trabajador como es Santiago Rodríguez.
Fueron maestras consagradas, en las que los padres y las madres podían confiar y hoy día este pueblo tiene un compromiso ineludible con ellas.
Ellas son maestras de la Patria, ya que despertaban el interés de los alumnos.
Pese a los pocos avances tecnológicos de la época hacían lo más didáctica posible la enseñanza.
Seguramente detrás de estas dos mujeres, hay mucho más para conocer de la historia de los municipios de Guayubín, provincia Montecristi y de San Ignacio de Sabaneta, Santiago Rodríguez.
Los registros abundan en detalle acerca de las profesoras Antonia Sosa-Nena- y Brígida Gonell.
Las dos damas saben que eran dos maestras de prestigio.
Maestras de diálogo y de vida fraterna.
El equipo de Sabanetasr.com siente una intensa ternura por estas dos hermanas, que con tanta humildad hablan sus compueblanos de la eficacia en su labor.
Sus labores como educadoras eran tan importantes, que niños que estudiaron bajo sus directrices que hoy son grandes profesionales, las recuerdan ya que actuaban de forma perfectas.
Los conocimientos adquiridos por estos jóvenes y que los han llevado a convertirse en estrellas en sus carreras universitarias se lo agradecen a ambas educadoras.
Los hechos lo demuestran ya que cada uno de sus alumnos así lo describen.
Hoy día estas pléyades jóvenes revive ese pasado, reconocen la calidad de maestras, poniendo en alto el esfuerzo para que hoy sean profesionales y hacer honor a la Patria de Juan Pablo Duarte y los demás prohombres.
Es una lástima y muy lamentable que hoy día muchos estudiantes no muestren empeño por avanzar más en sus estudios e investigaciones, ya que sólo van a los centros de internet a imprimir y sin leer entregan a sus maestros los trabajos marcados sobre distintos personajes de la historia.
Ellas hicieron mucho para que los estudiantes bajo su control no desfallecieran en el intento de seguir adelante en sus estudios.
Acceder al territorio creativo de Nena Sosa y Brígida Gonell es una experiencia iniciática.
Consagradas por la forma en que impartían cada una en sus áreas las clases.
Cultivaban a sus alumnos un perfil sincero, a flor de piel y con elegancia.
Lo cual no hace sino potenciar la sensación de recogimiento espiritual que inspira, paradójicamente, un reducto consagrado.
Sin embargo, esa forma de educar en los actuales momentos languidece.
Quizás, pronto muy pronto, esa forma de educar e instruir se convierta apenas en una excusa para repasar una historia de vida desconocida e inspiradora.
De acuerdo a mucho de los estudiantes que salieron de la tutela de Nena Sosa y Brígida Gonell denota que era muy impactante, fortificante, gratificante, con estilo y con respeto estar en las aulas a la hora cuando impartían sus enseñanzas por el equilibrio imperante.
El lujo, el estilo, elegancia, vocación de ellas era su máxima expresión de autenticidad.
No importa si se trata de la primera vez que uno traspone el umbral de Tomo I.
Nena Sosa y Brígida Gonell se convirtieron en las maestras con amplios conocimientos del magisterio y lo demostraron en su pueblo San Ignacio de Sabaneta por cuyas manos pasaron miles de estudiantes.
Aunque nunca se casaron, tienen una historia de vida que el pueblo de San Ignacio de Sabaneta le debe compromisos por la formación que dieron a sus hijos.
Conjugaron sus experiencias y capacidades en un solo bloque.
Por eso ellas:
Son una pausa.
Un paréntesis.
Un intervalo.
Un espacio sin tiempo.
El tiempo como un lujo.
La provincia del bravío general Santiago Rodríguez, bautizada como «Cuna de la Restauración de la República Dominicana» siente orgullo de tener a mujeres lumbreras como NENA SOSA Y BRIGIDA GONELL.
¡Qué vida más hermosa, cuando no existían temas que empañaran nuestra felicidad!.
Las profesoras y profesores transforman y sufren como los demás seres humanos, porque son de carne y hueso.
La generación actual y porvenir tiene grandes retos y desafíos.
¡Hasta la próxima entrega!



