38 AÑOS DESPUES MI COMANDANTE DE ABRIL

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intervention 18Por: Marcelo Peralta

SANTIAGO, R.D. Ocurrió el día 16 de febrero del año 1973.
Mañana miércoels hace 38 años.

 

 

 

38 años hace que lo fusilaron en San José de Ocoa.

38 años hace que moriste Comandante de Abril.
38 años hace que te mataron Francisco Alberto Caamaño Deñó.
38 años hace que te fuiste de tu tierra COMANDANTE
38 años hace que viniste a defender a tu pueblo.
38 años hace que te internaste en las lomas.
38 años hace que llegaste a la tierra de Quisqueya.
38 no fueron tus compañeros de armas. Sino un puñado.
38 años hace que tiñeron las lomas de Nizaíto con tu sangre
38 años hace desapareciste físicamente.
38 años de tristeza para algunos.
38 millones de regocijos para los verdugos.
38 millones de lágrimas bañaron las tierras de Quisqueya.
38 millones de gotas de sangre tiñeron la patria de Duarte.
38 millones de dolor han sufrido las hermanas Mirabal.
38 millones de han dejado de latir los corazones de las heroínas.
38 millones de dolor paralizados los huesos de Rufino de la Cruz.
38 millones de dolor para los dominicanos sensatos.
38 millones de miseria han pasado los dominicanos.
38 millones de pisadas nos han dado los haitianos.
38 millones de sed han vivido los dominicanos.
38 millones de recuerdos para ti mi Comandante
38 años transcurre de su vil y cobarde asesinato mi Comandante de Abril.
38 años hacen que tus verdugos no viven en paz.
38 años hace que tus asesinos están libres.
38 años hace que viven en incertidumbre.
38 años hace que ellos están en zozobra.
38 años hace que ellos están intranquilos
38 años hace que ellos no tienen sosiego.
38 años hace que te fuiste para siempre.
38 años hace que te dieron el tiro de gracias.
38 años hace que te cegaron la vida.
38 años hace que quemaron tu cuerpo.
38 años hace que temían verte vivo.
Quien te dio el tiro de gracias irá rumbo al purgatorio.
Su camino es el infierno.
Quien lo ordenó debe morir con la conciencia rota.
Quien lo ordenó debe estar amargado y solo.
Aún está en aire ¿Quien lo traicionó a Caamaño?.
La pregunta sigue en interrogante.
La interrogante también esté entre comillas.
1973 se acabó tu vida para siempre.
Comandante Francisco Alberto Caamaño Deñó.
De nada valieron tus atributos en la guerra civil del año 1965.
De nada sirvió el ametrallamiento del Hotel Matúm en Santiago.
De nada valió tu luchar y sacrificio por el bien del país.
De nada valió tus esfuerzos en otros escenarios.
Quienes hoy viven parte de lo que fue tu época, ni te recuerdan.
Algunos te honran.
Otros, en cambio, te critican, los mínimos errores que cometiste como ser humano.
Te fuiste y dejaste a un pueblo huérfano
Abandonado y sin timonero.
Fidel Castro invitó a Francisco Alberto Caamaño a irse a Cuba, interesado en conocer de viva voz la experiencia del comandante de la resistencia armada a la intervención militar de los Estados Unidos a la República Dominicana en 1965.
Castro copió de tu experiencia y la puso en práctica para instruir a sus subalternos.
Cuando ter capturaron herido, mi Comandante de Abril, pasaron por las mentes de los militares millares de ideas.
Ilusiones y avatares de quien se llevaría los lauros.
Intentaron secuestrarte después de estar prisionero.
Detenido, humillado, vejado, maltratado y calumniado, la decisión política fue de asesinar a Román.
Román era tu nombre de guerrilla.
La orden de los jefes militares fue transmitida al coronel Héctor García Tejada quien ordenó al teniente Almonte Castro para que junto al cabo Martínez, chofer del pelotón de reconocimiento del Sexto Batallón de Cazadores, lo acompañaran.
Era el medio día del 16 de febrero de 1973 cuando se atraparon.
A lo lejos y el silencio del bosque se podía escuchar en la frecuencia de radio usada por los militares los intercambios de ideas en torno a tu captura
Una de las voces que más retumbada, a través de las comunicaciones por la era: A todas las águilas, a todas las águilas, aquí el capitán Mejía.
Tengo al coco mayor y dos heridos.
Francisco Alberto Caamaño Deñó, el legendario coronel de Abril, había sido hecho preso.
Junto a él estaban heridos Eugenio y Armando.
Después que el Presidente Joaquín Balaguer es enterado del apresamiento de Caamaño Deñó, los helicópteros hacían crujir los árboles en Nizaíto en San José de Ocaoa.
Llegaba al lugar el l contralmirante Ramón Emilio Jiménez Reyes, secretario de las Fuerzas Armadas, el general Enrique Pérez y Pérez, jefe de Estado Mayor del Ejército, y el comodoro Francisco Amiama Castillo, sub-secretario de las Fuerzas Armadas y asistente del ministro.
El general Jiménez Reyes conversó con Román, a quien conocía desde los tiempos de la academia naval donde ambos fueron cadetes del mismo curso.
Amarrado y sentado sobre un piso de tierra, necesitado de atención médica, ya que tenía heridas leves, Román se recostaba contra un seto de madera cortada rústicamente.
Sus custodios lo observaban con expresión de asombro en sus rostros.
Parecían no creer lo que veían sus propios ojos.
Desde ese fatídico momento, desapareciste para siempre mi comandante.
Se esfumaron las esperanzas de ver a un pueblo con mejores condiciones para sus habitantes.
Te fuiste mi Comandante de Abril, dejando a un pueblo con sed y esperanza de ver mejorar sus condiciones de vida.
Te fuiste y tu pueblo llora hoy lágrimas de sangre.
Te fuiste y tu pueblo sufre la invasión pacífica de los haitianos.
Te fuiste y tu pueblo está arropado por el narcotráfico.
Sí, sí, mi Comandante de abril: Te fuiste y tus hijos no tienen educación.
Te fuiste y hoy día los maestros están marchando por todo el país exigiendo mejores niveles de educación.
Sí, mi Comandante, realmente su pueblo está sangrando por las heridas que les hacen los políticos.
Sí, mi Comandante de Abril, tus huesos, los poquitos huesos que te dejaron los verdugos deben estar temblando.
Sí, así es mi Comandante, tus huesos, los poquitos huesos que te dejaron, porque no pudieron quemarte entero por la humedad de los árboles.
Sí, mi Comandante de Abril, sí, aún estando muerto, uno de tus verdugos y compañeros en la academia militar, no conforme te destrozó el pecho con ráfaga de metralleta.
¿A qué le temía ese oficial militar?
Un cuerpo inerte ya no respira porque está inmóvil.
Tu pueblo aún te recuerda 38 años después.
Un día nos juntaremos mi Comandante.
Adiós mi Comandante de Abril.

 

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