Casos y cosas del mundo


Por: Víctor M. Peralta

Es propicia la ocasión para reflexionar sobre la pasión y muerte de Jesús de Nazaret. El tormento, el suplicio en la cruz del calvario; clavado de pies y manos. No sin antes ser flagelado, humillado y escupido. Oh, ironía de la vida, absurdo aciago del hombre malvado, deshonesto, mezquino, cobarde.

Y al igual que se nos hace imperioso recapacitar sobre la misericordia que tuvo Jesús de Nazaret, de ofrendar su vida para plantar la simiente de la salvación de nuestras almas, sintiendo a mayo caernos encima, también es apremiante la ocasión para incitar una paráfrasis de justiciera reflexión.

Reflexionar, por ejemplo: sobre la maravillosa oportunidad que tenemos los ciudadanos de este país, con derecho a elegir y ser elegido, de escoger, por un período de cuatro años, que empezará a correr desde el 16 de agosto de 2016, al 16 de agosto de 2020, a un Presidente de la República, a legisladores y autoridades municipales. Muchos de estos funcionarios, entre lo que se encuentra el Presidente Danilo Medina, serán reelectas en sus respectivas funciones, y otras entrarán por primera vez a ocupar el cargo por el cual han postulado.

Reflexionar sobre el deber que nos asiste de elegir, con la lupa de Aladino si es necesario, a candidatos, hombres y mujeres, de una rigurosa fortaleza moral. De conducta intachable. Sin escándalos de ninguna índole. Sin cola que le pisen. Sin rastros de que alguna vez lo hayan incriminado en actos dolosos, fuera de la Ley. Que dé una vuelta redonda y nadie le pise la cola. Eso así, para que más tarde no tengamos que darnos golpes en el pecho por el remordimiento y el desliz de la mala elección que hayamos hecho.

Reflexionar sobre la oportunidad que tenemos los dominicanos de elegir a personas de conducta transparente. Que si es poseedora de fortuna, que la pueda justificar. Que le pueda explicar al pueblo, cuándo, cómo y en qué circunstancias adquirió sus bienes. Que se conduzca ante la sociedad de manera humilde, sensible al dolor ajeno. Que no actué con cinismo; como la gatica de María Ramos, que tira la piedra y esconde la mano. Que se mire en el espejo de Jesús de Nazaret, no para que lo imite, sería imposible, más bien para que lo intuya. Es mucho pedir. Pero vale la pena el intento.

Al margen.
A propósito de la Semana Mayor.
La fecha de la Crucifixión de Jesús de Nazaret ha sido objeto de numerosos debates durante muchos años. No obstante, los investigadores todavía no se han podido poner de acuerdo: del año y el día del Martirio; la fecha que cambió el curso de la historia de la humanidad; en un antes y un después. Diligentes y apasionados investigadores de muchos países han estudiado cuidadosamente el capítulo 27 del Evangelio de San Mateo en el Nuevo Testamento que describe cómo un fuerte terremoto se sintió en Jerusalén el día de la Crucifixión.

Los científicos han buscado pistas en el sedimento del Mar Muerto para determinar si efectivamente la tierra se movió violentamente en la zona hace unos 2 mil años, a principio del primer siglo de nuestra era. Los datos geológicos, unidos a otros históricos astronómicos, apuntan a una fecha como la propicia para haber sido el día del Martirio: viernes 3 de abril, del año 33 de nuestra era. Si escogemos esta fecha como válida, el 03 de abril de 2016, Jesucristo cumplirá 1983 años de haber partido de este mundo.
Victor.escritor@hotmail.com

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