Vivimos en el país de las maravillas, y no nos damos cuenta
Por: Dra. Kenia De la Cruz
Sabaneta, Santiago Rodríguez. – Queridos lectores, según el discurso de nuestro excelentísimo señor Presidente Leonel Fernández Reyna, vivimos en el país de las maravillas, claro todo esto en comparación con cincuenta años atrás, es decir, haciendo referencia a la dictadura Trujillista. Pero cuál es nuestra realidad?. Los pobres son aun más pobres y los ricos más ricos que hace cincuenta años.
Hay algo muy cierto dicho por nuestro Presidente, la población Dominicana ha ido en incremento, pero también las carencias y necesidades que nos arropan cada día, el costo de la canasta familiar es más alto y los salarios siguen igual, es decir que en la proporción en que aumentan los productos de primera necesidad no es en la misma que aumentan los salarios de los trabajadores.
Hoy en día tenemos un sistema de trasporte moderno como es el metro de Santo domingo, pero hay miles de familias viviendo o mal viviendo en las orillas de los ríos de dicha ciudad; tenemos elevados, pero las personas en nuestros campos están pasando hambre por que los productos de primera necesidad están a precios inalcanzables; hay grandes edificaciones, pero solo tienen acceso a ellas las personas de muchos recursos, y los allegados a los políticos de turno, porque la gran mayoría de nuestra población vive en los barrios marginados de nuestras ciudades.
Nuestro país carece de institucionalidad, porque es el único país donde los funcionarios públicos pueden robar sin temor a ser juzgados por eso, donde un empresario puede evadir los impuestos sin fiscalización, donde un militar puede traficar con estupefacientes, todo esto va de la mano, por eso aseguramos que en nuestra amada República Dominicana no existe la justicia.
Desde mi punto de vista nuestro excelentísimo presidente Fernández está vendiendo a nuestro país con el método y la filosofía del colmadero.
El colmado es un lugar muy especial, en el se exhibe una cantidad mercancía que es capital varado es decir, capital que no circula solo con el objetivo de dar la apariencia de que el negocio está en buena, que está repleto! esos tramos tiene que estar llenos!
En síntesis la idea es que la apariencia del colmado es indispensable para que la gente acuda a él, para que se lleven la impresión real o no, que hay de todo y para todos. Así han querido vender a República Dominicana con este discurso político, demagogo y poco representativo de la verdadera situación del país.
El colmadero gana la fidelidad de sus clientes recurriendo al «fiao»; aunque corre el riesgo de quebrar si fía más de lo debido; pero la quiebra del colmado es inminente si no fía. Así están las finanzas de nuestro país, con estos préstamos millonarios que cada día endeudan más al mismo.
El político fía sus favores, fía sus servicios, fía la ambulancia, fía la receta, fía la diligencia y el tráfico de influencia y exige el pago cada vez que hay elecciones, porque con el «fiao» se ha ganado la fidelidad del elector.
El cliente de un colmado al igual que los electores de este país donde le fían, se autocensura y no mira para otro colmado por lo menos a plena luz, no le gasta un chele a mas nadie, pues si de esto, se entera el colmadero que le fía «le corta el agua y la luz». Así nuestros políticos reparten funditas o cajitas en cada elección con el objetivo de comprar votos, comprar conciencias y luego que pasen las elecciones olvidarse de cada una de esas caras hambrientas, solo valoradas los 16 de mayo de cada 4 años.
Donde se empieza a diferenciar el político (Gobierno del PLD) del colmadero? es cuando éste llega al poder; es como si pasara de un colmado a supermercado.
¡Qué mala memoria tienen nuestros políticos!, en especial nuestro señor Presidente piensa que con palabras bonitas y muchos números y porcentajes que la gran mayoría de la población no entiende, con eso ya se desarrollara nuestro pueblo, bajaran los combustibles y el precio de la canasta familiar o tal vez aumentaran los salarios de los millones de trabajadores, se disminuirá los niveles de pobreza, por eso es que el señor Leonel Fernández dijo que el Dominicano no conceptualiza, es cierto señor Presidente, no conceptualizamos su discurso. Hasta la próxima.
Dra. Kenia De la Cruz