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¡¡Una MUJER con mayúsculas!!

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Por: Sergio Reyes II.

Los fulgurazos del sol sacuden a la mañana de su letargo, en este día señalado en el calendario como 8 de Marzo y en el cálido recinto del humilde hogar de María y Julio los afanes del diario vivir no permiten, como antaño, ni siquiera los disfrutes de un ratito más en la cama.

Envuelta en penumbras, la mujer recorre con trémulos pasos el reducido y conocido espacio de la habitación y se dispone a ejecutar, en el menor tiempo posible, la diaria rutina del aseo y acicalamiento mañaneros, luego de lo cual habrá de ocuparse de colar café y disponer los preparativos iniciales del desayuno, faena que habrá de ser continuada por una nietecita que corre bajo su cuidado. El marido, afectado de viejas dolencias y achaques, agravados por su incorregible afición al alcohol, yace en la cama, limitado en su accionar y sometido en estos días a un estricto tratamiento que le ha convertido, de buenas a primeras, en una especie de esclavo de los medicamentos y el reposo.

Y en aras de asumir, con el temple y coraje que corresponde a las mujeres de su estirpe, el deber de abnegada y amante esposa, María se despide de los suyos y parte en dirección a la población cercana, en donde ha sido aceptada en condición de trabajadora domestica, en la casona de una prestante familia encabezada por un conocido comerciante y ganadero.

Más de 7 kilómetros de una pedregosa y polvorienta carretera han de ser recorridos en este diario peregrinar y en cada ocasión la afanosa mujer dedica sus más fervorosas plegarias a los santos de su devoción en procura de que algún conductor de los diversos medios de transporte de uso frecuente en la ruta se apiade de ella y la conduzca –libre de costos– hasta su destino final.

Eso y nada más pide María. Para ella, solo importa en esta ocasión la ayuda de Dios, para poder mantener a flote a su familia, conseguir con esfuerzo y tesón los recursos necesarios para adquirir en la botica los medicamentos que requiere con premura el marido enfermo y seguir ostentando, con dignidad y decoro, su condición de mujer honesta a toda prueba, sin colas que le pisen.

Ni en su casa ni en el remoto caserío en donde convive junto a los suyos, nadie tiene la más ligera noción de lo que es una Tarjeta de Solidaridad, el BonoGás o cualquier otro de esos inventos con pretensiones de asistencia social que caracterizan la estrategia politiquera de los nuevos tiempos. Hasta la destartalada edificación con nombre de escuela a donde asisten los niños en edad escolar de su comunidad no han llegado aún las bondades y milagrosos efectos pedagógicos del «desayuno escolar» y los cuantiosos recursos de «barrilitos» y «nominillas» administrados a discreción por los legisladores, autoridades municipales y representantes del Poder Ejecutivo, designados en las provincias y sus demarcaciones territoriales, desaparecen en las manos codiciosas de quienes los manejan, filtrándose de manera amañada entre sus dedos sin llegar jamás al domicilio de los más necesitados.

Mujer mayuscula FE
Mujeres. (foto: FE)

Con paso apresurado, la abnegada mujer se acerca a su destino y la angustia que le escuece por la premura del tiempo apenas le permite percatarse del impecable estado de las calles de la población, cuya reparación y acondicionamiento venían siendo demandados a gritos por los comunitarios desde mucho tiempo atrás, y, por efecto del venidero proceso electoral, el citado problema ha sido solucionado, como por arte de magia, en apenas unos días.

La mujer arriba, por fin, a su escala final, sudorosa y apenada por la tardanza, pero la indulgente benevolencia de la patrona le devuelve el aplomo y la entereza y se sumerge, sin mediar palabras, en las múltiples faenas de su humilde ocupación.

Mientras sacude el polvo, barre, trapea, lava la ropa o da seguimiento a la cocción de los alimentos en la cocina, María es sacudida por esporádicos pensamientos alusivos a las condiciones en que ha dejado al esposo y el hogar, mientras ella ha tenido que salir a la calle a ganarse el sustento de la familia.

A intervalos parecidos y en el transcurso del día las emisiones radiales y los programas de televisión han estado siendo inundados de reportes noticiosos que dan cuenta de que, en la Ciudad Capital, a casi 400 kilómetros de distancia, el Primer Ejecutivo de la Nación y algunas entidades oficiales se aprestan a exaltar, en esta fecha, a diferentes personalidades del sexo femenino cuyas ejecutorias e historial de vida les hacen merecedoras de la honra y el reconocimiento ciudadanos.

Con los pies bien afincados sobre la tierra y a falta de tiempo para soñar con ilusiones y fantasías, María viene y va en su incesante ajetreo. Y sin poner mucho asunto a aquello que se cuece en la tele, ya que, como alguien dijo una vez “al pobre nunca lo llaman para nada bueno”, sigue concentrada en sus tareas, sobrellevando su dura existencia y convencida de que su futuro y el de su familia están cimentados en su propio esfuerzo, en la ayuda de Dios, … y de nadie más.

¡¡ Salve MUJER, en tu día!!

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