Un triste adiós al «Gabo» que diseñó a Macondo

Por Ricardo González Quiñones
No era la «Noticia de un secuestro«, mucho menos «La Crónica de una muerte anunciada«, era la peor noticia que se difundía a través de los medios de comunicación de toda Latinoamérica. Se marchaba acompañado entre delfines, golondrinas y alondras, el más grande escritor latinoamericano de todos los tiempos, el colombiano, nativo de Aracataca, Gabriel García Márquez.
Su ausencia, dejará más de «Cien años de soledad«, entre sus lectores asiduos, aquellos que nos deleitábamos con «Relatos de un naufragio«, o la «Increíble y triste historia de la cándida Eréndira y su abuela desalmada«, no sé si con su partida llagaría «La mala hora«, o se acabó el «Amor en los tiempos del cólera«, pero creo que aun sigue «El general en su laberinto» y por qué no decirlo, volverán a hacerlo soñar «Mis putas tristes«.
El Gabo, Premio Nobel de Literatura 1982, nos inculcó historias tan fantásticas que alimentaron nuestras adolescentes imaginaciones a finales de los setentas e inicio de los ochentas. Hoy deja un vacío físico entre los que tienen la destreza de hacernos soñar, viajar, conocer y discernir a través la lectura. Y sobre todo ahora que los anti valores emergen como espumas y arena a orillas del mar.
Con más de 43 obras publicadas, Gabriel García Márquez se coloca en el sitial más alto de todos los escritores de habla hispana y más allá. Sé que ya no podrás asistir a «Los funerales de Mamá Grande«, quizás no volverás a ver a «Isabel viendo llover en Macondo«, y no verás llegar «El otoño del patriarca» y todo Gabo por «La bendita manía de contar«.
Hasta siempre Gabo, tus lectores no te dejaremos morir un solo segundo amigo.
Hasta pronto, Dios querrá
Ricardo González Quiñones
Sabanetero
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Gracias a Víctor M. Peralta por ese escrito sobre el Gabo que hiciste ayer.