Tejiendo Historia
POR: ALTAGRACIA MERCEDES FORTUNA – Educadora. Reside en Dajabón.
TEJIENDO HISTORIA
La mujer, tendida en La carretera, esperaba encontrar el Alma piadosa de Don Damián que se compadeciera de ella y la llevara en La mañosa al velorio trágico de sus hijos Romeo y Julieta. Don Damián a pesar de la curiosidad que le causó esa Verdad sospechosa, les pidió a Los amos que le ayudaran con la vieja Celestina. Al llegar la Celestina entre lágrimas y llantos se vio armada la Guerra de Troya con la prediga desmedida del Quijote de la Mancha sobre sus famosas andanzas, quien gritaba a viva voz que la Boda de sangre allí todos celebraban. A pesar de su tristeza la vieja Celestina no dudó en arrebatar un plato de comida que llevaba el Lazarillo de Tormes para compartirla con el ciego.
La vieja tras cada bocado de comida gritaba ¡ay! ¡ay! Que Mancha indeleble me ha dejado, mientras miraba el cuerpo sin vida de Julieta como si fuera el retrato de la Monaliza. Rezando y con su crucifijo en la mano, llegó muerto de prisa El coronel, excusándose de no haber podido llegar tiempo, ya que no tuvo a nadie que le escribiera. Ya en el entierro de Romeo y Julieta las caras y el cuerpo de los allí presente estaban totalmente empapados, pues fue justo ese día que Doña Remigia prendió dos pesos de vela a las ánimas para que lloviera. ¡La vieja Celestina hundida en un mar de llantos y agua solo exclamaba! ¡Ahora estamos solo Platero y yo! Dos noches después la Celestina vio como se le paró en frente Julieta y le dijo -no estés triste estarán bien sin nosotros y vio como le hacía seña del gran secreto que debajo de la Hojarasca se encontraba, Platero pateaba con agilidad las hojas, ¡vaya sorpresa! la vieja se dio cuenta que había un saco lleno de Oro y paz.
En ese momento le dijo sin tartamudear a Platero-toma el oro, yo iré a buscar a La mañosa para que nos ganemos el premio nobel al repartirle al mundo un poco de paz y así terminaré de vivir tranquila mis Cien años de soledad. Platero despertó sumamente asustado antes las voces de la Celestina que estaba acostada en su cama y apenas despertaba, pues estaba a punto de despedirse de Un país en el mundo, según ella la dichosa pesadilla que acaba de tener, le estaba haciendo perder el juicio al mirar el reloj y ver que solo faltaba un minuto para que se acercara la Víspera del suicidio.
Altagracia Mercedes Fortuna
