Te busqué hasta el abismo

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Lisandro Torres Báez - Estudiante de comunicación.

Por: Lisandro Torres.

San Ignacio de Sabaneta, Santiago Rodríguez, RD. -Quien con humildad y sencillez escribe, se considera amigo de todos. Soy un joven comunicador que físicamente vive en Santo Domingo, RD., pero que en espíritu pasea cada día junto a la segundera del reloj por el parque de Sabaneta, por sus calles y barrios. En la mañana, tarde y noche, respiro el aire de mi pueblo.

Te busqué hasta el abismo
Al separar las alas de la ventana de la habitación,
retrocedí unos pocos pasos hacia atrás
para apreciar mejor el cuadro vivo de la naturaleza,
que a través de su marco ofertaba.

Había descendido del cielo una ligera llovizna,
y el ocaso, junto al alfan de hallarte, me sedujeron
a dar una vuelta por las llanuras del campo.

En mi trillado andar por el caminito de siempre,
observé que todavía tus huellas dormían frescas
sobre el suelo, prometida mía, esta vez, rebosadas por la lluvia.

Habíamos discutido mi amada y yo, hoy en la mañana;
ella salió enojada de la casa. Sus pies aún yacían dibujados
en las verdes alfombras de los prados.

Los pequeños, curvos y mojados espejitos del suelo,
caminados por ti, proyectaban mi apariencia curiosa,
extrañándote.

Aumentaba el trayecto, y mis ojos reflejados en el limpio
cristal de tus pisadas, parecían un faro dorado de luz,
con la esperanza de todavía volver a verte.

De repente mi sol apagó, el recorrido varado me dejó
al filo de un precipicio, y mi amor, nunca apareciste.
Desde aquel día mi alma se fue con tus rastros por el abismo.

Ahora aquí se encuentra mi cuerpo inerte y vacío,
encerrado en esta oscura habitación, y una ventana
que jamás volví abrir.

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