EMIGRAR ES TERRIBLE
Por: Arq. Ricardo González Quiñones Al sonar la trompeta que marcaba el final de los estudios secundarios, léase bachillerato, apenas diez y seis años, vinieron como alud, las grandes interrogantes, ¿Qué?, ¿Dónde?, ¿Cuándo? y ¿Cómo? Estudiar.