Sumaya Rodríguez en Ecos de Personajes Poéticos
POR: SANDRA FERNÁNDEZ MARTÍNEZ – Reside en Santiago Rodríguez.
Tras una breve y necesaria pausa, como esas que toma el alma para reencontrarse con su propia esencia, regresamos renovada a este espacio donde tratamos de mantener la atención de nuestros fieles lectores. Gracias por la espera y por hacer de Ecos de Personajes Poéticos una costumbre.
Sumaya Rodríguez y su aporte a la justicia para las mujeres
Este espacio es un puente entre la poesía y el público, donde se abre una ventana íntima hacia la vida, los pensamientos y la inspiración de quienes dedican su arte a la palabra, el formato de preguntas en esta nueva etapa será realizado de manera intermitente o alterna, en ocasiones serán cuestionarios realizados a los invitados como siempre y en otras haremos pequeñas reseñas o comentarios de obras recientes, como en esta ocasión. Hemos regresado, decía, y a partir de ahora cada sábado será una cita con la poesía, con las voces que inspiran; sean nuevamente bienvenidos a este rincón donde las voces no se apagan, simplemente se multiplican después de un descanso.

Hoy tenemos como invitada a una mujer emprendedora, de coraje, abogada, fiscal de carrera, profesora universitaria, con una sólida formación en derecho, criminología y familia, alguien que ha dedicado su vida profesional a la protección y defensa de los derechos de las mujeres y a la lucha contra la violencia de genero. Nacida en Santiago de los Caballeros, República Dominicana, en el año 1970. Es licenciada en Derecho por la Pontificia Universidad Católica Madre y Maestra en el 1994, y posee una licenciatura en Derecho Canónico de la Pontificia Universidad de Salamanca España (2000). Además, cuenta con una Maestría en Matrimonio y Familia (Magna Cum Laude) de la Universidad Lateranense de Roma, Pontificio Instituto Juan Pablo ll Para Estudio sobre el Matrimonio y la familia, Sección Español Extensión Dominicana (2011). Ingresó a la Escuela del Ministerio Público en el 2011 como Parte del Programa de Formación Inicial (PIF). Es especialista en Pedagogía Universitaria por la Pontifica Universidad Católica Madre y Maestra (2014) y obtuvo una maestría en Criminología en la misma universidad en el año 2019.
Su vocación por la justicia se combina con la de esposa, madre, y con una incuestionable sensibilidad humana que hoy pone al servicio de todas las mujeres a través de su reciente libro: «Justica para las mujeres», el cual se constituye en una guía para comprender, actuar y sanar, según refiere su autora, quien además es procuradora fiscal titular de nuestra provincia Santiago Rodríguez.
Nos complació ser parte del público que asistió a la puesta en circulación de este libro, quedé agradecida por la invitación recibida. Pero me entusiasmó más su lectura; en ese sentido podemos hacerle saber a ustedes que hay libros que informan y hay otros que acompañan.
Estamos pues delante de uno de esos ejemplares que nos escoltan y, además, nos informan.
La obra «Justicia para Mujeres», como ya hemos dicho anteriormente, presentada por la magistrada Sumaya Rodríguez Matías, pertenece sin dudas a ambas categorías: no se limita a exponer normas o conceptos jurídicos, sino que se adentra en las zonas más sensibles de la experiencia humana.

Desde sus primeras páginas, el texto deja claro su propósito: ofrecer a las mujeres una guía comprensible sobre sus derechos y el proceso judicial, pero también tenderles una mano en el difícil recorrido de la recuperación personal. No es un libro distante ni técnico en exceso; por el contrario, está escrito con un lenguaje cercano que busca orientar sin imponer, explicar sin abrumar.
Uno de los aportes más significativos de la obra es la explicación del llamado «iceberg de la violencia», concepto desarrollado por el sociólogo Johan Galtung. A través de esta imagen, se revela una verdad difícil: lo que se ve, la agresión física, el abuso sexual, el feminicidio, es apenas una parte ínfima del problema. Debajo de la superficie de este permanecen ocultas formas más sutiles, pero igualmente dañinas, como la violencia psicológica, la manipulación o las estructuras sociales que perpetúan la desigualdad.
La autora logra, con acierto, traducir estos conceptos en una narrativa accesible, permitiendo que el lector(a) no solo comprenda, sino que también se reconozca. En ese sentido, el libro trasciende su dimensión informativa para convertirse en una herramienta de conciencia.
Pero uno de los aspectos más valiosos de «Justicia para Mujeres» es su enfoque integral. No solo hace la denuncia y la explicación normativa; apuesta también por la sanación. La magistrada Rodríguez plantea la necesidad de que las mujeres accedan a la justicia, que logren reconstruirse, sanar y proyectarse hacia una vida plena. Como la transformación de una mariposa que deja atrás la violencia para emprender vuelo hacia su libertad. Nuestra autora resume con sensibilidad este propósito.
Asimismo, la obra incluye ejercicios prácticos orientados al autocuidado y al reconocimiento de situaciones de violencia, lo que refuerza su carácter útil y aplicable en la vida cotidiana. Este componente convierte el libro en algo más que una lectura: lo transforma -como ya anunciamos- en una guía de acompañamiento.
En un contexto donde la violencia contra la mujer sigue siendo una realidad latente, textos como este resultan necesarios. Yo diría imprescindibles. No solo informan, sino que también iluminan caminos posibles. Porque, al final, la justicia no debería limitarse a sancionar, ella también debería reparar. Restituir almas rotas.
Con «Justicia para Mujeres», Sumaya Rodríguez nos recuerda que el verdadero acceso a la justicia comienza cuando el conocimiento se convierte en instrumento y la palabra en hechos.
Por mi parte felicito a la magistrada Sumaya por su interesante obra. Ojalá este libro llegue a todas las manos que en verdad lo necesiten, pues el conocimiento es poder, y en esta obra se mencionan instituciones que pocas personas conocen de su existencia en nuestra provincia y en el país, como las instituciones de apoyo tanto públicas como privadas, principalmente organismos estatales encargados de prevenir, proteger y acompañar a los mujeres víctimas de violencias, como son la Escuela de Igualdad y Genero, Servicio Nacional de Representación Legal a los Derechos de las Victimas (RELEVIC), Centro de Atención a Sobreviviente de Violencias, Capacitación y Programas de Reinserción Económica, Centro Conductual Para Hombres. Organizaciones sin fines de lucro, Núcleo de Apoyo a la Mujer (NAN), Centro de Protección a la Victima del Delito (CEPROVIDE), Patronato de Ayuda a Casos de Mujeres Maltratadas (PACAM), en fin, que no se trata únicamente del Ministerio de la Mujer, sino que en el país están muchas otras instituciones para fines de protección y atención a la mujer, y que gracias a libros como este podemos enterarnos de su existencia.
Sin embargo, es inaceptable que los organismos encargados de dar a conocer y difundir la existencia de todas estas instituciones de apoyo, no las den a conocer como deberían, pues todo dominicano debe saber de su existencia, especialmente nosotras como mujeres. Me sigue pareciendo ilógico que se continúe en algunas ocasiones, por no decir en todas, la mala práctica de entregar a una mujer denunciante la orden de arresto para que sea ella misma quien la entregue a su agresor, eso no puede ni debe seguir sucediendo. Ojalá que la publicación y difusión de este libro, nos ayude a todas las mujeres y a los encargados de dichas instituciones a conocer los derechos de cada una de ellas, y así poder auxiliarnos de los organismos y mecanismos que existen para protegerlas.
Por último, solo nos resta decir que hoy hemos tenido el privilegio de conocer más de cerca a una mujer que ha sabido transformar el dolor en letras, la debilidad en resistencia y la fragilidad en fuerza y belleza. Su libro nos recuerda que la escritura es también refugio, bálsamo y vida. Gracias por abrirnos su corazón y mostrarnos que, incluso en los momentos más difíciles, las palabras pueden iluminar el camino. Desde Ecos de Personajes Poéticos le deseamos fortaleza, amor y esperanza, y que nunca deje de escribir, porque su voz es ya un legado de luz para cada mujer que lo tenga en sus manos.
A ustedes, queridos lectores, les deseamos un feliz fin de semana y nos vemos dentro de 15 días en un nuevo segmento.