Doctor Milton Jimenez
Doctor Milton Jiménez

Sueños

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Por: Dr. Milton Jiménez.
Esperaba más y encontré de mis sueños el desengaño de que no siempre se consigue lo que se espera. Pensé encontrar fortuna y me he llenado de sabiduría sin aprenderme el libro de los proverbios. Creí tanto en la gente que abandoné mis creencias y vacilé en lo que me inculcaron.

Todo para ir tras del éxito que se logra en la competencia sabiendo que todo era incierto. Vi perfecto lo imperfecto y perfeccioné mí filosofía de saber que nada es completamente malo, ni nada es completamente bueno. Que la suerte es lo que nos diferencia de los que han logrado eso que tú quieres, y que egoísmo o no de tú parte, lo valora bastante porque no lo has conseguido. Bien sabemos tú y yo que lo que tienes hoy que fueron sueños del ayer, no significa lo mismo que pensaste que significaría para ti. Eso son los sueños, idealizaciones superfluas que tienen su valor porque se tornan inalcanzables y luego de haberlos alcanzados pierden esa magia misteriosa que baña lo imposible.

Desperté cuando se le hace tarde a la noche sorprendida por la claridad del sol. Mí preocupación es como aquel que no ha descansado bien y esos minutos son cargado de ansiedad buscando con esperanza trunca, la suerte de compensar la noche perdida. Debe ser preocupante para aquellos que nunca soñaron y quieren vivir emociones cuando el tiempo marca el final.

La vida es donde la espiritualidad alcanza el nivel más concentrado, tanto así que da sensibilidad a la materia, y dicho sea de paso la materia sin espíritu se descompone. Por eso tiene su valor, por ser la única vez que nuestra existencia puede ser razonada, porque nunca dejamos de existir aunque nuestro cuerpo se descomponga y aun no existan las descargas químicas que permitan ilustrar con razonamiento lógico «mí yo» al momento de pasar por este mundo.

Sueño es vivir pensando que la vida es tan poco como dormir para trabajar al día siguiente, sueño es creerse la mentira de ser comunista o capitalista, de creerse pobre o poderoso por tener riqueza o pensar que ese yo que tanto he razonado en mí interior, creyendo que eso soy, existirá todo el tiempo más allá de esta corta existencia… que locuras las mías. La vida trasciende nuestro sentido porque nunca sabremos porque vivimos aunque existan explicaciones científicas.

No sabremos porque fuimos elegidos por nuestro creador para congregar lo que somos (Alma, cuerpo y espíritu), porque aunque se necesitaron más de 120 millones de espermatozoide en una eyaculación para fecundarme, es mentira que yo era el más rápido y fuerte, sencillamente estaba en el lugar más ventajoso para entrar. Yo nunca me he acordado de esa competencia y según me dicen en ese momento ya existía. Pero qué pasaría si fuese otro el espermatozoide que entrara en ese momento, ¿Cómo puedo estar seguro que yo no existiría? ¿Podría algo vivir las mismas circunstancias que yo y no ser quién soy? ¿Yo soy la materia de un espermatozoide o quien Dios quiso que sea no depende de cual espermatozoide fecundó el ovulo de mí madre? Me parece que el que dio la explicación era uno de esos que vivió pensando que la mujer no aportaba nada o soñó que con eso respondería mis más interesantes preguntas, porque según su explicación fantasiosa la mitad de mis rasgos son heredados de mí madre, por tanto yo no era esa célula helicoidal de mí padre que sigilosamente entró a la célula que aportó mí madre. Por tantas dudas no le creo nada, solo creo en Dios y el mismo Dios no quiere que mí conocimiento trascienda a lo que hoy desconozco.

Enriquecer eso que tu razonamiento lógico y pasajero lo visualiza como alma o espíritu es más valioso para nuestra existencia. Al disgregarse nuestra presencia en este mundo de ilusiones, lo que menos dura es la materia, entonces lo que falta para vivir plenamente es que entienda que a tu verdadero yo no le hace falta depender de ella. Al contrario mientras más hace depender tu espíritu de algo que se descompone, más difícil resultará disfrutar las siguientes etapas de tu existencia.

Mientras tanto querido amigo no sigas leyendo este sueño ilusionista que trasciende de mi mente y es adornado con mis letras.
Que Dios te acompañe. Feliz sueño.

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