Se apagó la voz que pregonaba los chicharrones calientes y tostados

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Darío Gómez Cruz. (Darío Lelén).
Darío Gómez Cruz. (Darío Lelén).

Por: Ricardo González Quiñones.

Fue el pasado jueves 7 de septiembre, el viento bramaba por las laderas de las montañas, cruzaba la ciudad en todas las direcciones, sin rumbo fijo. La lluvia cubría la ciudad en con un manto de inquietud, ríos desbordados y revueltos. Al final la infausta noticia de que había fallecido Darío Lelén.

Su nombre Darío Gómez Cruz, hijo de Abigail Gómez y Ana María Cruz, desde los ocho años de edad comenzó a vender chicharrones, en una sartén hecha de una lata de aceite. Anduvo una y mil veces todos los rincones de los barrios sabaneteros pregonando sus chicharrones acompañados de casabe.

Murió cansado de trabajar, 69 años vendiendo chicharrones y 77 de edad, y su pregón no llegó nunca a oídos de politiqueros. No tenía una pensión, ni un seguro médico que le respondiera cuando enfermó. Nunca le reconocieron su trabajo digno, y que su emblemático pregonar lo convertiría en un patrimonio intangible de la historiografía costumbrista sabanetera.

Con estos trabajadores incansables, algunos de ellos, ya mustios por el tiempo, otros, ya fueron visitados por la parca, ni el Ayuntamiento, ni la Gobernación, ni la Cámara de Comercio y Producción de nuestro entretejido e inentendible pueblo, atinan a reconocer los verdaderos hombres y mujeres de valores inconmensurables. Entréguenle un pergamino, en vida, y háganlos sentir parte de este conglomerado que a un cura español se le ocurrió llamarlo San Ignacio de Sabaneta hace exactamente 50 años cuatro meses y 13 días, y nadie se atrevió a oponerse.

Claro, estos hombres y mujeres trabajadores son pobres, y solo son visibles en tiempos de votaciones. Para qué reconocerles. Ah! Politiqueros.

Hoy, con mucho orgullo, desde esta humilde tribuna, quiero reconocer a Darío Lelén, un honesto e incansable trabajador sabanetero y su inigualable pregón: llevo los chicharrones calientes y tostados. Que el Señor le haya permitido ver la luz de la salvación.

Hasta pronto, amables lectores, Dios querrá

Ricardo González Quiñones
Sabanetero

7 Comentarios

  1. Gracias Ing. Ricardo Gonzalez, por usar tu tribunas para elevar tu voz
    para con mucho sentimiento, decirnos a todos los Sabaneros que tenemos mucha gente que son realmente, ejemplo de trabajo y honestidad y nos pasan inadvertidos toda la vida hasta

  2. Con razón dijo el educador Federico Henríquez y Carvajal «O América infeliz que sólo sabe de tus grandes hombres cuando son tus grandes muertos» al leer el panegírico de Eugenio María de Hostos del 12 de agosto de 1903, un día después de su muerte.

  3. Me despertaba todas ls mañanas con su canto – hace 40 anos cuando yo vivía en Santiago Rodriguez trabajando en la formación de COOPSANO – la Cooperativa Sabaneta Novillo con el fallecido mi querido compadre Joaquin Dolores Torres. No he olvidado

¿Y tú, que opinas?

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