¿Qué significa llevar una buena vida?

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Sergio Lantigua

POR: SERGIO LANTIGUA.

Es válido hacerse esta pregunta de vez en cuando tratando de encontrar una respuesta adecuada a la compleja y constantes variantes de este argumento tan elusivo y del cual se han escrito tantos libros.

Desde la antigüedad, los filósofos estudiaban este aspecto de la sociedad y para algunos una buena vida significaba aquella que nos llevaba a satisfacer nuestros placeres; en cambio para otros, era dejar de lado placeres y necesidades superfluas para poder disfrutar de la complacencia producida por el logro de algo mucho más esotérico al entendimiento racional.

Este debate aún continúa vigente en nuestros días y es porque no es sorprendente que todavía existan personas que se hagan la misma pregunta sin obtener una contestación que satisfaga sus inquisitivas; inclusive en esta era del Internet donde podemos indagar sobre cualquier asignatura. El verdadero dilema en este asunto estriba en hacernos la pregunta y hallar la respuesta que más nos satisfaga.

Así vemos que, desde un punto moral y ético, llevar una buena vida significa adherirse a las normas de la sociedad en la cual nos desenvolvemos. Empero, una fracción mayorista de estos preceptos pueden ir en contra de nuestra autonomía de ser y es aquí cuando tu propia definición del buen vivir prevalece.

En todo caso, si tu respuesta está en desacuerdo con esos preceptos sociales es muy difícil que puedas llevar una buena vida y probablemente tengas que tomar una decisión cambiando de aires donde te sientas cómodo con tus sentencias.

Aquí debemos enfatizar en los siguientes factores: una buena vida, va de acuerdo, a tus gustos y actividades. Para algunos, parte de ese proceso requiere pasarse un día entero viendo televisión, jugar videojuegos. Para otros, meditar, filosofar, hacer ejercicios o leer. En fin, tener acceso a nuestros pasatiempos y actividades favoritas como parte fundamental para vivir una buena vida.

Entonces, cimentados en las previas reseñas podemos dilucidar que la contestación dependerá enteramente sino mayormente, de las preferencias individualistas Por lo tanto no es una conclusión sencilla. Pero puede resumirse en una sola palabra: LIBERTAD.

Para el finiquito de este elusivo y complejo argumento, vivir bien puede ser compendiado en el siguiente raciocinio: para ser feliz el individuo debe ser libre y desarrollarse en una sociedad donde pueda controlar a su albedrío los aspectos económico social y por demás encontrar equilibrio y valor a lo que hace en el espacio donde desarrolla sus actividades cotidianas… 

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