POR EL MENOS MALO…
Por: Domingo Estévez
Igual, menos y más.
Estas tres palabras juegan un papel determinante en materia de comunicación entre los seres humanos, según ordena la Real Academia de la Lengua Española y, de modo muy particular, cuando de establecer comparaciones se trata.
No pretendo en ese artículo ofrecer a nuestros amigos/as lectores/as una cátedra gramatical, sino, Más bien, adaptar el significado de los tres términos iniciales al ambiente político que vive la sociedad hoy día, pero veamos en consecuencia lo que refiere el diccionario al respecto de cada uno de ellos.
Igual, cuyo signo es este (=).
Considerado un adjetivo, que denota la misma naturaleza, calidad o cantidad. Semejante, muy parecido. De la misma clase o condición, etc.
Menos, es un adverbio que indica inferioridad en la calidad, cantidad, distancia y valor. Su signo (-).
Mas, también es un adverbio, se conoce por el signo (+), e indica superioridad en la calidad, cantidad, distancia y valor. Es la antitesis de menos.
El presente resumen hasta aquí expuesto, acompañado del titulo escogido para este artículo permite que entremos en materia sobre la amarga realidad que vive el pueblo dominicano en la selección de sus próximas autoridades, claro, en algunos pueblos más que en otros.
La vulgaridad y la falta de escrúpulo con que se manejan muchos políticos ha obligado el aislamiento de miles de connotados ciudadanos(as) que pueden exhibir amplias hojas de servicio desinteresado a la sociedad.
La traición, la ingratitud y la compra de conciencia ha ido normando de más en más el ambiente político nacional y que decir de los reiterados actos de corrupción en que se envuelven muchos desde que llegan a los puestos que aspiran.
Durante la campaña ofrecen hasta el cansancio implementar un programa de desarrollo colectivo que abandonan desde el día de su juramentación porque ahí mismo inician su proyecto personal hacia la reelección.
Todos los seres humanos tenemos debilidades y virtudes a la vez, no somos perfectos.
Los que actuamos en política debemos siempre temerle a algo al asumir las funciones que nos da el pueblo por confianza, pasamos de inmediato a ser cuidadosamente vigilados por toda la ciudadanía. Nos convertimos entonces en el blanco del ojo escrutador de la población.
Las elecciones concreciónales y municipales están a la vuelta de la esquina, pues en menos de siete meses nuestro país elegirá senadores, diputados, síndicos y regidores que por la reciente modificación constitucional permanecerán seis meses en los cargos.
Algunos pueblos se verán enfrentados a una difícil situación para escoger sus autoridades, pues tendrán que decidir entre "los menos malos". Que lastima!…
Con frecuencia se escucha la afirmación de que no hay por quien votar y los que así dicen pertenecen a un segmento social muy importante, que crece cada día debido a que va perdiendo la fe y la esperanza en la clase política. Este grupo no se siente representado por la chercha y el clientelismo y entonces se aísla para no ser cómplice de la indelicadeza de ciertos dirigentes y funcionarios.
Es cierto que los partidos políticos aun mantienen una fuerte credibilidad en el seno de la población y esto permite ver a sus candidatos con mucha gente respaldándoles. Sin embargo, dado que nadie tiene a lo interno los votos suficientes para ganar, cual entre dos cuestionados se atraerá el respaldo de los indiferentes? No hay dudas de que las próximas elecciones se van a dirimir en dos vertientes: la moran personal y la económica. Advertimos en consecuencia, que a nuestro pueblo le espera un desagradable festival con más de lo mismo y la obligada decisión de elegir "el menos malo".


