Es que perdimos la serenidad rural

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Ricardo Gonzalez

Por: Ricardo González Quiñones.

Sabaneta, mi terruño de nacimiento, ha estado dando vueltas inertes buscando el “progreso”, la “modernidad” y hasta la “avanzada”, por un largo y aletargado tiempo.

En el pasado reciente, había opciones, dar una vuelta por la ciudad, ir un domingo al parque, ir al río a refrescarse dándose un “chapuzón”, a la feria los sábados, al teatro y su esperado matinée los domingos por la tarde, y hasta un martes, ir  donde Crucito a la molienda en El Guanal.

Hoy por hoy, no puedes dar una vuelta en la ciudad porque te atropellan unos soberbios incontrolables en motores y pasolas, con la rueda delantera en el aire. Si lo haces en tu vehículo, se te “encaraman” encima y la culpa va a ser tuya siempre, pues estos carajos, no tienen “papeles” de ningún tipo (licencia, matrícula, placa, seguro, casco, etc.). Las personas envejecientes no pueden salir a la calle, no pueden caminar por las aceras, están llenas de tarantines, de materiales de construcción o tienen cerámicas para que resbalen.

No se te ocurra ir un domingo por la noche al parque, primero ya no hay conciertos, y segundo, la música de los distintos “bares” que adornan nuestro parque, no te dejan siquiera platicar. No puedes ir al río a darte un chapuzón, están secos y contaminados. En la feria de los sábados, los productos están en el suelo, contaminados de orina, materia fecales y catarros. Ya no hay teatro, ni cine, ni nada.

Si tienes un chiquitín, no tienes donde llevarlo, no hay un parque infantil público. El estadio de béisbol no sirve, y si te enfermas y te llevan al hospital, entonces tu muerte es irreversible, porque éste no sirve.

El acueducto no sirve, y no quiero decirles cuánto costó en millones de pesos. Las carreteras para ir a las zonas rurales no sirven. El centro de diagnóstico tiene muchos meses sin terminar y no nos explican por qué.

Nuestras calles no están rotuladas, nadie sabe en un barrio como se llaman sus calles, los barrios están poco iluminados y no tenemos una sola señal de tránsito, ni vertical, ni horizontal, en la ciudad.

Entonces amigos sabaneteros, perdimos la serenidad rural que teníamos para darle paso a este desorden. Que es el producto de estos gobiernos miserables que hemos tenido en los últimos lustros.

Es que hemos convivido con politiqueros que solo miran hacia las próximas elecciones, no hacia las próximas generaciones. En mi rato de ocio, me he dedicado a estudiarlos uno por uno, desde el año 1966 hasta el 2016, y ahora ya sé por qué somos un pueblo hundido en el atraso.

Solo les digo amigos sabaneteros que debemos ya comenzar a discernir entre “el pueblo en que vives” o en “el pueblo en que quieres sentirte vivo”.

Hasta pronto, Dios querrá

Ricardo González Quiñones

Sabanetero

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