Oportunidad de empleo
Por: Néstor Estévez.
Recuerdo muy bien que mantengo una deuda con ustedes: decisiones recientes de la Real Academia Española de la Lengua.
Pero he querido continuar compartiéndoles experiencias que dejan importantes enseñanzas para el correcto uso del idioma, y en consecuencia, para la más efectiva comunicación.
En esta ocasión – y aclaro que de ninguna manera he querido mostrar dotes de literato ni nada por el estilo- quiero compartirles un cuento. Se trata de uno tan triste como aleccionador, y ojalá que para ustedes, motivante.
Una muy ocupada personalidad de nuestro país había asumido más compromisos de los habituales. Esa situación le estaba provocando gran estrés. Algunos amigos le recomendaron contratar a alguien para que le sirviera de apoyo.
Entre las labores de quien le asistiera se destacaba que esa persona asumiría la redacción de importantes documentos, atender cuentas de correo electrónico, responder llamadas telefónicas, llevar la agenda, entre otras tareas.
Llegó una persona recomendada por uno de los amigos. Se trataba de una atractiva y curvilínea joven que había obtenido título de secretaria ejecutiva.
La personalidad en cuestión estaba muy ajetreada, preparando un viaje a Europa, con varios destinos y objetivos. Uno de los más importantes era asistir al conocimiento de un caso en la Corte Internacional de Justicia. Otro era el reconocimiento que recibiría un viejo amigo en la sede de la UNESCO. No disponía de tiempo para entrevistar a la aspirante al puesto de asistente.
Pero –como solemos decir- «se le encendió el bombillito«. Viniendo recomendada por un amigo, consideró de fiar a la joven titulada como secretaria ejecutiva. Le pidió verificar en la pantalla de su laptop los más recientes mensajes. El último en llegar era de su hermano que quería tratarle algo antes de regresar a París.
Le solicitó responder el mensaje que, aunque sencillo, fue suficiente para que la joven perdiera la oportunidad de empleo. Ella no supo escribir correctamente el dictado que, como respuesta, debió llegar al hermano: «Hablaremos allá, luego de que yo haya ido a La Haya«.
POSTDATA
Si es mi caso, tengo tarea: aprender.
Si no es mi caso, también la tengo: enseñar.
Gran abrazo!
sencillamente bueno. mejor de ahi y se complica el asunto…. felicidades hno.
hola como estan les escribo por q necesito un trabajo de urgencia y megustaria trabajar en su compañia
Eres un bueno en esto , lo felicito.